Esta ciudad, conocida como la capital del turismo entrerriano, apuesta de manera ininterrumpida a todo aquello que atraiga al turista nacional o internacional a esta localidad, explotando al máximo sus bellezas naturales y a su vez respetando la paz y tranquilidad que caracterizan a las localidades costeras.
Hoy cuenta con una gran cantidad de inversiones empresariales, lo que satisface la demanda hotelera y gastronómica del lugar, comodidad y exquisiteces en los platos tradicionales de pescado de río, dando así una gran variedad de oferta para los visitantes.
Desde el secretario de Turismo y hasta el ciudadano común, los paceños entendieron al turismo como una vital fuente de ingresos para su cuidad. Es por eso que trabajan en conjunto para posicionar a cada uno de sus eventos entre los mejores a nivel nacional, desde el triatlón internacional, reconocido entre los más grandes de Sudamérica, la fiesta del surubí que este año alcanzó un éxito soñado, con más de 200 embarcaciones y hasta la Fiesta Nacional de Pesca Variada de Río.
Hoy la mira está puesta en la Fiesta Provincial del Dorado Entrerriano, una fiesta que parece no tener limites desde todo punto de vista, renovada cada año para satisfacer al pescador y elevada a los niveles de las mejores. Hoy crea entre los fanáticos de este deporte una cita impostergable, poniendo a prueba al pescador deportivo en cualquiera de sus tres modalidades: con carnada, con señuelos o con mosca.
Para dar cuenta de ello el sábado pasado nos llegamos hasta esta ciudad con el objetivo de comprobar el comportamiento del pique en la zona de pesca diagramada para el concurso.
En el lugar nos esperaba Víctor Barriche, un experimentado guía de la zona, hombre de pocas palabras pero seguro en sus decisiones, quien nos dijo: "Vamos a ver si logramos capturar algún dorado, ya que el río ha estado creciendo y recién hoy comenzó a bajar. Estos cambios en la altura del río mayormente no son favorables para la pesca. No va a ser fácil, pero lo vamos a buscar".
Subimos a la lancha y enfilamos la proa hacia el norte en busca de la isla conocida como "La Curuzú Chalí". Luego de unos 30 minutos de navegación por el medio del Paraná, nos anclamos en la punta de un islote sobre un banco de arena, armamos unos equipos livianos que gentilmente nos cedieron los amigos de Armería Las Colonias (recién llegados y especiales para la pesca, que queríamos practicar), una caña Quantum Affinity y un reel Quantum Classic 1430 MG, tanza 0.40 Okuma; un plomo redondo corredizo de 20 gramos para que camine con facilidad en las correderas y anzuelos Mustag de 6 ceros.
Luego de un par de intentos fallidos, nuestro guía dijo vamos a buscar el reparo sobre la costa entrerriana, dado que el viento soplaba cada vez con más fuerza del sector nordeste. Se acercó a una zona de barranca y al llegar a unos quince metros de la costa para la marcha y dejó que la correntada nos arrastre.
-"Vamos a buscarlo al golpe, tirale donde golpea el agua cerca de la costa y antes que se fondee recogé. Estate atento porque cuando cace la carnada va a disparar para el medio del río".
Parece que veía los dorados, señalaba con una mano dónde debíamos tirar y con la otra remaba para mantener la distancia entre la lancha y la costa. Y fue así nomás: no alcanzó a caer la morena que sentí cómo el dorado la atacó, aunque esta vez la suerte estuvo de su lado: cuando reaccioné, me había robado la carnada. Con rapidez encarné nuevamente y repetí el tiro en busca de revancha, la cual dio sus frutos: al cañar se afirmó y comenzó a saltar.
Repetimos la pasada un par de veces y obtuvimos excelentes capturas. Realmente los dorados estaban ahí, en el reparo del viento y contra la costa, esperando el paso de la carnada. Esta vez el lugar elegido por nuestro guía no falló. Habíamos confirmado que las expectativas para el próximo concurso son alentadoras. Si bien es bueno que haya cantidad de dorados, también las estrategias de pesca van a ser fundamentales para poder lograr posicionarse en lo más alto del podio.
Cuando nos dimos por satisfechos con la pesca realizada y pensamos que dábamos por terminada la jornada de pesca, Víctor nos tenía una sorpresa. "Vamos a comer unos sándwiches -dijo- y a disfrutar de una cerveza helada en la costa". Arrimó la lancha en una punta que formaba un arroyo y el río grande. "¿Qué tal si mientras comemos nos divertimos con los dorados desde la costa?", invitó. Lo miramos como si nos estuviera cargando, pero por las dudas caña en mano los dos salimos a probar. El muy astuto lo tenía bien sabido: entre el remanso y la entrada de agua acechaba un hermoso cardumen de dorados medianos y en gran cantidad. No sólo los disfrutamos en la caña sino que también los veíamos carretear en la superficie detrás de las mojarras que saltaban fuera del agua tras sus embestidas.
De regreso, Víctor nos contaba las experiencias vividas con los distintos turistas que visitan este renombrado pesquero del Litoral, en el cual conseguiremos una pesca favorable en cualquier época del año.
Nos hizo una breve descripción de la diferencia del pescador según a la provincia que pertenezca. El cordobés, que tradicionalmente llegaba en gran numero a esta zona se fue alejando a medida que se lo fue controlando con la cantidad y la medida de los peces, "depredador por naturaleza". El porteño, que hoy es el que más visita la zona, viene para lograr la captura de mayor porte.
Y como todo buen guía, esconde bien los secretos de una exitosa jornada de pesca que tanto esfuerzo le costó descifrar y le consumieron horas, días, meses y años en el río para lograr ser hoy un guía recomendado y reconocido de la zona.
Agradecimiento y contacto
Aires de Aventura agradece la atención del secretario de Turismo de La Paz, Miguel Galán, y su colaboradora María, "Mara".
También por supuesto, al Guía de pesca, Víctor Barriche; Tel. 03437-421795 o 03437-15608164; e-mail: [email protected]
Fabio Serafini-Germán Zuazquita