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DE RAÍCES Y ABUELOS
Historia de una carta que llegó desde Suiza
Familia Luy. Jacqueline Luy envió desde Suiza una carta que motivó a su pariente en Argentina, Miguel Ángel, a indagar en sus orígenes y realizar esta completa investigación sobre su familia. textos de Miguel Ángel Luy

Febrero de 2003. Llueve en Santa Fe. "Hace desde octubre del año pasado que el tiempo castiga y ya ha llovido mucho, demasiado", pero aun así nadie se imagina lo que ocurrirá en Santa Fe dentro de 3 meses, y cómo la ciudad cordial y sus habitantes quedarán marcados para siempre por la furia del agua y la incompetencia de sus funcionarios.

Miguel Ángel y María Rosa viajan hacia Sauce Viejo, cuando de pronto suena el celular "Hola, con el señor Miguel Angel Luy?, tengo una carta para usted desde Suiza, puede venir a buscarla por favor?. Mire, le voy a dar la dirección, es en Esperanza, sabe?".

Sin recuperarse totalmente de la sorpresa, al rato estaban viajando hacia Esperanza a desentrañar un misterio. Si bien algún tiempo atrás, Miguel Angel había escuchado de un turista suizo que en San Carlos y San Jerónimo Norte estuvo preguntando por el apellido Luy, nunca se imaginó que lo estaba buscando a él. En Esperanza le presentaron a Jean Jacques Magnin, viajero suizo que estaba en compañía de su prima uruguaya, Ana María, en casa de familiares.

Jean Jacques vive en Martigny, cantón de Valais, Suiza. Su vecina de la casa de al lado es Jacqueline Luy-Solioz, quien le dio una carta para algún Miguel Luy, de algún lugar de Argentina (pero que últimamente habían identificado por la guía de teléfono).

La carta estaba en francés, transmitía afecto y curiosidad. Jacqueline decía que sus tatarabuelos eran hermanos y quería comunicarse con Miguel, a la vez que le enviaba afectuosos saludos de toda su familia.

Así empezó una historia de cartas, diarios, mensajes y hasta llamadas por teléfono desde Suiza. Jacqueline tiene la misma edad que Miguel; fue azafata de Swissair y se comunican en inglés sobre sus familias, trabajos, costumbres y tantas cosas de que pueden hablar dos personas que tienen ancestros comunes, pertenecen a mundos diferentes y desean comunicarse.

Hoy se escriben regularmente y se transmiten periódicamente novedades familiares y sociales. Tal vez algún día puedan conocerse personalmente. Así nació una singular relación de dos personas que viven a 15.000 kilómetros de distancia y tienen de común un lejano parentesco y el mismo apellido.

Mucho para investigar

Pero esta circunstancia movió a Miguel Ángel Luy a bucear en sus orígenes y encontrarse con detalles de la vida de sus ancestros, algunos de ellos desconocidos. Esta historia se inicia en albores del siglo XVIII, en Charrat, cantón de Valais, Suiza. En 1859, llegaron a San Carlos, Pierre Michel (Pedro Miguel) Luy, nacido en 1839, y Maurice (Mauricio) Luy, nacido en 1836, quienes eran hermanos e hijos de Michel Luy y de Marie Francoise Terretaz. Eran agricultores, como su padre (1793-1872), como había sido su abuelo Pierre Maurice y su bisabuelo Jean Maurice.

Las grandes desigualdades sociales de la Suiza de esa época, la explotación intensiva de la tierra y la falta de trabajo generada por la sobrepoblación impulsó a los hermanos a irse. Con ellos viajó Michel Jeremie Magnin. Todos eran nacidos en Charrat, Valais, Suiza. Eran muy amigos y decidieron emprender la aventura de iniciar una nueva vida al otro lado del mundo.

En los archivos comunales de Charrat del siglo XIX se menciona a los tres amigos como emigrantes desde Charrat, distrito de Sion-Martigny, año 1859, a San Carlos, República

Argentina, América del Sud. Nunca regresaron Suiza ni volvieron a ver a sus padres y hermanos.

Como dice Ghislaine desde Suiza, (una prima de Lilia, la señora de Esperanza a cuya casa fue Miguel buscar la carta), hablando de los ancestros que emigraban de Suiza "Buscaban una vida mejor pues en esa época el Valais estaba pobre. Sabían que tendrían que trabajar duro, pero tenían la esperanza de un futuro menos sombrío. Pienso que eran personas inteligentes y emprendedoras quienes partían hacia América".

Una concesión de campo

Los tres amigos llegaron a San Carlos a fines de l859 y al poco tiempo se asociaron con otros dos inmigrantes para explotar una concesión de campo. En el libro Colonización Suiza en Argentina, de Gastón Gori, se relata la adjudicación de las concesiones de campo: familia Terretaz: 9 mayo 1860- agricultores. Pedro José Terretaz, 23 años, Mauricio Luy, 25 años, Miguel Luy, 21 años, Miguel Jeremías Magnin, 25 años y Juan Francisco Magnin, 25 años.

Los cinco colonos estaban asociados por partes iguales, de manera que les correspondía un quinto de las cosechas y de la concesión. Al perfeccionarse el contrato, en junio de 1860, Terretaz fue sustituido por Enrique Lefebre (concesión 33). Lefebre tenía otra concesión con Augusto Alexandre, quien el 11 de octubre de 1859 abandonó la colonia con su familia dejando solo a su socio.

Entonces, Enrique Lefebre asoció a M. Jeremías Magnin, Mauricio Luy y Miguel Luy el 25 de junio de 1860. Cada concesión se dividía en partes iguales entre los socios y, una vez escriturado el campo, serían propietarios y se repartirían proporcionalmente el beneficio de las cosechas. El contrato de concesión decía que durante 5 años debían trabajar entregando un tercio de las cosechas a la empresa colonizadora. Cumplido ese plazo y pagadas las deudas, por viaje, herramientas y alimentos proporcionados después del primer año, se escrituraba la concesión a nombre de los colonos que la explotaban, solos o asociados.

Pero aquellos tres amigos que emigraran juntos de Charrat, Valais, si bien vivieron momentos felices también soportaron muchos momentos tristes, y les tocó vivir diferentes tragedias.

El 8 de septiembre de 1865, Pierre Michel Luy se casó con Elizabeth Dayer, también suiza e inmigrante, nacida en 1845. Los Dayer eran de Heremence y tenían la concesión 29 de San Carlos. La joven pareja desarrolló una intensa actividad social; fueron padrinos de los hijos de varios de los colonos, participaban en reuniones y actividades de la comunidad de San Carlos y trabajaban duramente para hacerse un destino en el nuevo mundo en que vivían.

Alegrías y tristezas

La familia empezó a crecer: en 1866 nació José Benjamín Luy, y en 1867, María Rosa Luy. Pero el destino fue siempre duro con estos incansables luchadores. El 25 de enero de 1868, a los 23 años y viviendo el esplendor de una vida joven y activa, muere Elizabeth y al día siguiente su hija María Rosa, de solo cinco meses. La epidemia de cólera de ese año cobró más de 20 víctimas en San Carlos y entre otros, también cayeron la joven madre y su pequeña hija. ¿Cuánto habrá sufrido Pierre Michel en esos días al ver sus sueños quebrados?.

Quedó solo con su hijo José Benjamín, trabajando campos y mudándose posteriormente a Loma Alta, al sur de San Carlos, donde se estaba gestando una nueva colonia. Nunca volvió a casarse, debió sufrir una gran pena, ya que generalmente volvían a contraer matrimonio. Su familia dice que en su vejez era un hombre taciturno que vivía solo en una pieza de pensión en Gálvez y tocaba el violín por las noches. Quién sabe que recuerdos de la patria lejana, sus padres, hermanos, el simpático pueblito de Charrat (hoy tiene 1200 habitantes, ver www.charrat.ch ), su hogar y sus sueños rotos en Argentina, lo acompañaron en sus últimos días, mientras veía crecer su nueva familia con José Benjamín a la cabeza.

Numerosa descendencia

Más datos. Siguiendo la descendencia de Pierre Michel (origen de la búsqueda de los parientes suizos, aclaró Miguel Ángel), su hijo José Benjamín se casó con Catalina Periotti, hija de italianos y tuvieron once hijos: Catalina, Isabel, Pedro, Simón Enrique, Teresa, Domingo, Claudio, Helena, Néstor, Rosa y Carlos.

Se radicó en Loma Alta (fundada como Villa Tremontina), a fines del siglo XIX (su padre Pierre Michel vivió con ellos algunos años), cuando esta colonia era una zona pujante, con fuerte inmigración italiana y española, y tenía una gran actividad social y comercial, motivada por el tendido de las vías y el posterior movimiento del Ferrocarril Francés.

Posteriormente, como lo explica Williams Alcaraz en su notable libro "Loma Alta, 100 años de agricultura", el pueblo fue absorbido por Gálvez. Dice la historia de la familia, que los domingos a primera hora José Benjamín llevaba a sus hijas Catalina, Isabel, Helena y Rosa en volanta a la misa de San Carlos.

De los 11 hijos, Teresa y Domingo murieron en la epidemia de difteria de 1903 cuando eran muy chicos. Catalina Periotti de Luy murió el 19 de diciembre de 1936, y el 29 de enero de 1937, a los 40 días, su esposo José Benjamín Luy, hijo de Pierre Michel, murió de tristeza.

Siguiendo el rastro de la vida de sus hijos pude saber que Simón Enrique se casó con Benita Marchionatti. Fue agricultor y vivieron siempre en Loma Alta, en el campo. De ellos nacieron Neri José, Nilo Simón y Dorothy Benita, quien hoy es la única sobreviviente de la segunda generación. Simón murió el 2 de mayo de 1960, y Benita el 23 de noviembre de 1986.

Neri José se casó con Nilda Amelia Mazzuchelli, vivieron un tiempo en Loma Alta, luego se mudaron a Gálvez. Neri hizo de todo para sobrevivir y progresar; el trabajo fue la pasión de su vida. Trabajó en el campo con sus padres, fue reparador de radios y electrodomésticos (años 40'), inventor, electricista, instalador de windcharges, (hoy rebautizados generadores eólicos), armador de baterías, cosechero de trigo en campos de Buenos Aires, fabricante de motores a explosión, contratista rural y dueño de máquinas cosechadoras; tuvo criadero de cerdos y fue agricultor. Pese a sus achaques, vivió feliz trabajando duramente con su esposa, quien lo apoyó y compartió muchos sacrificios y no tantas satisfacciones. Neri murió el 17 de julio de 1999, cuando empezaba a descansar de toda una vida de trabajo, y su esposa Nilda, la Ñata, el 21 de septiembre de 2006.

Tuvieron dos hijos, Miguel Ángel y Juan Carlos, ingeniero mecánico e ingeniero químico. El primero era el buscado por aquel turista suizo que trajo una carta que abrió las puertas al revisionismo histórico. Es el único en Argentina que lleva un nombre ancestral en el apellido Luy, y esa fue la pista para su rastreo y encuentro.

Vuelta a los pagos

El actual Miguel Angel Luy nació en Gálvez y estudió allí en la escuela primaria y secundaria, trabajó con su padre Neri. Se mudó a Santa Fe, fue empleado público mientras estudiaba ingeniería y como ingeniero trabajó más de 20 años en una multinacional que lo llevó a viajar varias veces a Europa.

Se quedó sin trabajo 4 años ("cuando los viejos mayores de 50 años no servían más") y hoy -por esas cosas inexplicables de este bendito país- está viviendo nuevamente en Gálvez, en la vieja casa de sus padres, cerca de sus orígenes, trabajando en una empresa local y participando en la vida simple, todavía sana y pacífica de los pueblos, lejos de la cada vez más violenta y complicada Santa Fe. Está casado con María Rosa Pinatti y tienen dos hijos, Alejandro y Guillermo.

Cuando Miguel pasa por San Carlos y Loma Alta, donde se inició este relato, piensa en sus ancestros y todo lo que ellos vivieron. Siempre se emociona al recordar que gracias a su sacrificio y tesón él es parte de esta crónica que transcurre en nueve generaciones, y que el disparador que lo motivó a investigar y descubrir su historia, hasta entonces incompleta, fue la carta de Jacqueline.

Maurice y Jeremías

Otras historias.

El hermano de Pierre Michel, Maurice Luy, se fue de San Carlos en 1885, se casó y se radicó en Monte Vera, donde tuvo un almacén. Murió en una excursión de pesca, dicen que por una venganza de un cliente por una diferencia en el almacén.

Respecto al tercer amigo, Jeremías Magnín, y la vida en el San Carlos de esos tiempos, en el libro de defunciones de la época, rollo 814, a fojas 21, se lee: "El 15/10/1869, Enrique Lefebre: muerto de puñaladas que recibió de unos asesinos que fueron a su casa, para robar como a las 8 de la noche, de 37 años, casado con Luisa Place, natural de Francia y vecino de esta colonia. Se enterró en el cementerio. Atanasio Montanani, misionero y capellán. Luisa Place 15/10/1869 , muerta de puñaladas, de 39 años, de Francia y vecina. Sigue a fs. 22: Enrique Lefebre, de 8 años, María Perrona o Ferrona, de 12 años, hija legítima de los difuntos Tomás Ferrona y Margarita Gueri, naturales del Piamonte y vecina. Todos fueron asesinados juntos".

Los asesinos eran elementos que respondían al cacique Denis, de San Jerónimo del Sauce. Un grupo de colonos indignados por el hecho reclamaron justicia ante el Coronel Nicolás Denis. Al no obtener respuesta, mataron a Denis. Entre esos colonos estaba Jeremías Magnin.

Todos los colonos fueron apresados, excepto Jeremías, quien huyó a caballo y al ser alcanzado por la policía al sur de la provincia, cerca de Timbúes, dijeron que se suicidó (o fue el chivo expiatorio y lo mataron.). Su cuerpo nunca fue encontrado. Tenía 3 hijos y su esposa, Lucía Guinand, estaba embarazada. Al nacer el cuarto hijo, Lucía murió.

Los otros colonos fueron dejados en libertad, y los asesinos de los Lefebre al tiempo regresaron a la Posta del Sauce (hoy San Jerónimo del Sauce), donde ocurrieron los hechos, y quedaron impunes, en una avanzada del proceder de la justicia en nuestro país.

Todo esto figura en el libro "Historia de San Carlos", de Juan Jorge Gschwindt. Esta situación dio lugar a un serio incidente que obligó a intervenir al gobernador de la provincia, Mariano Cabal, y tuvo tan graves consecuencias en las colonias circunvecinas que originó una medida de extraordinaria significación social, tomada por la Municipalidad de San Carlos: gravó con impuesto la entrada de todo carruaje cuyo propietario fuera argentino y excluyó del gravamen a los carruajes de colonos extranjeros.

Este episodio tuvo profundas repercusiones políticas en la provincia, lo que provocó incluso la visita del entonces presidente Domingo F. Sarmiento para calmar los ánimos. Un escritor de Colonia Belgrano, Rubén Tron, escribió en 2004 "El cielo de Jeremías", donde se relatan estos acontecimientos en parte como documental y en parte ficción. En el libro cuenta -entre otras cosas- que Jeremías tenía como grandes amigos a Miguel e Isabel, quienes por otro lado eran padrinos de uno de los hijos de Jeremías y Lucía. Esto es real y se refiere Michel Luy y su esposa Elizabeth.