La película del realizador argentino Mariano Mucci, que se acaba de estrenar en nuestra ciudad, trae nuevos aires a la comedia romántica nacional, sobre una fórmula que une los intereses del espectador medio con ingredientes de calidad. El filme se puede apreciar en Cinemark.
Por Rosa Gronda
Con el acertado formato de comedia romántica y la base del buen guión de María Laura Gargarella, la película de Mariano Mucci transcurre en espacios urbanos reconocibles, aunque enaltecidos con cierta mirada poética. La dupla protagónica podría encajar perfectamente en el molde de padre e hija, pero "Motivos para no enamorarse", los une como pareja posible, en una trama donde las edades son apenas un dato generacional. Aunque a Cid y Marrale los separan mucho más de tres décadas, no existe un enfoque lindante con el pathos , como el de "Lolita", la conocida novela de Nabokob, llevada varias veces al cine, donde un maduro profesor se obsesiona con una preadolescente. Aquí, Marrale encarna a un cincuentón un poco fóbico y alejadísimo del prototipo del seductor.
Del protagonista masculino, no sabemos si es viudo o separado, pero sí que se trata de un solitario con un pasado afectivo que ha dejado atrás y con una actividad que también ha clausurado, la de dibujante y pintor. Vive aislado en un departamento oscuro, ordenado pero vetusto, maniático del orden y bastante depresivo.
La jovencísima Clara, a pesar de su belleza ha sido muy desafortunada con sus parejas y parece eternizarse en una búsqueda inencasillable, al modo de algunas heroínas de Rohmer como la de "El rayo verde" o del más reciente producto de la comedia francesa como "Amelie", en la que el director parece haberse inspirado para la estética del filme.
El azar los reunirá en una trama sostenida desde otro lugar que la simple atracción física y lejos de los condicionamientos generacionales. Paulatinamente, el guión va dejando de lado las distancias cronológicas para descubrir coincidencias paradójicas, como el gusto de la joven por el tango y sus destrezas en la cocina.
Tradicional y renovadora
Es posible encontrar en esta comedia algunos de los clisés conocidos pero también tamizados con otros ingredientes que le aportan frescura, igual que las escenas costumbristas embellecidas por la poesía de la estética utilizada y en otros momentos dinamizada por el humor y un montaje ágil.
El brillante desenvolvimiento actoral de Marrale y Cid cuenta como cortina de fondo con pequeños personajes secundarios que aportan lo suyo: el insoportable "langa" narcisista, la jefa antipática y ridícula Äencarnada por Mariana BriskyÄ o la dueña de la pensión Äsensual y lanzada Mónica GonzagaÄ que pretende a su inquilino.
En la lectura social del micromundo mostrado por la película, es interesante el trabajo despersonalizado expuesto en un "call center" , que introduce en escena uno de los infinitos escenarios urbanos de la globalización.
Sin demasiadas líneas de más, esta comedia tiene la virtud de la brevedad y la concisión de una historia bien narrada, tal vez mejor en el principio que en el final. No es perfecta pero está bien hecha.
"Motivos para no enamorarse" revela a un director sensible ante los gustos del espectador medio.
Artesanal, tradicional e innovadora, cuidada en todos los detalles, tiene algunos defectos de iluminación y vaivenes en el ritmo. Presenta situaciones previsibles, sin dejar de ser agradable y meritoria. Virtudes que parecen consolidar para la comedia nacional el paso hacia un cine comercial de calidad, dejando atrás la irreconciliable dicotomía entre películas exclusivamente taquilleras y los filmes de solidez artística solamente aplaudidos en festivales.
"Motivos para no enamorarse"
Origen: Argentina, 2008.
Dirección: Mariano Mucci.
Guión: María Laura Gargarella.
Fotografía: Andrés Mazzón.
Actores: Jorge Marrale, Celeste Cid, Rodolfo Ranni, Laura Azcurra, Mariana Briski, Mónica Gonzaga, Irene Sexer y Esteban Meloni.