Política: POLI-03
Clara García, secretaria de la Producción de Rosario
"Rosario sufre antes las crisis pero se recupera más rápido"
La funcionaria destacó que el crecimiento de su ciudad se asienta en la competitividad del polo agroalimentario y en la capacidad de adaptación de las empresas. También reconoció que aún existe un déficit importante de viviendas y que son necesarias políticas de saneamiento ambiental.

Gastón Neffen [email protected]

En el gabinete de Miguel Lifschitz, Clara García es la secretaria de Producción y Desarrollo Local. Pero esta funcionaria ha participado en buena parte de los 13 años que lleva el socialismo gobernando Rosario.

García tuvo que llevar las cuentas (fue subsecretaria de Economía de la Municipalidad de Rosario y directora del Banco Municipal). Y coordinar los sistemas de transporte público y los residuos urbanos, entre otras cosas, porque fue secretaria de Servicios Públicos y Medio Ambiente en la primera gestión de Lifschitz.

Esta experiencia en la gestión municipal rosarina la convierte en una interlocutora válida para analizar el notable crecimiento de su ciudad y los ejes que deben orientar su desarrollo estratégico.

Ä¿Por qué la ciudad se recuperó tan rápido de la crisis?ÄLos '90 fueron años muy difíciles. Sentimos primero los síntomas de la desaceleración y la debacle económica que sufría el país. Esto repercutió dramáticamente en el cordón industrial que rodea a la ciudad y en las cifras de empleo. Hay una constante. Rosario sufre antes y con más gravedad las crisis económicas, pero también se recupera más rápido cuando el escenario cambia. Aquí, las empresas privadas son el gran motor del desarrollo. Tienen mucha agilidad y capacidad de adaptación para proyectos nuevos. Ä¿Qué fue lo primero que cambió?ÄRosario recuperó su orgullo. Las ciudades tienen personalidad, como pasa con las personas. Y uno puede mirar desde el medio vaso lleno o vacío. Y creo que en general esas profecías se autocumplen. Cuando uno dice: "Me va ir a mal, no estoy preparado, etc", después, las cosas terminan saliendo mal. Los rosarinos nos convencimos de nuestras posibilidades y el ánimo cambió. El Congreso de la Lengua fue un hito porque abrió Rosario al mundo. Esa gestión de preparar la ciudad para mostrarla nos ayudó a revalorarla. También consolidó el despegue anímico del temple de la ciudad. ÄRosario, ¿se siente la capital productiva del país?ÄSomos el polo agroalimentario y biotecnológico, eso está claro. El polo tecnológico es un buen ejemplo de este desarrollo. Hace 10 años había sólo tres empresas. Ahora son 70 firmas de computación, desarrollos de software y tecnologías de comunicación. Además, está el polo agroalimentario que produce alimentos con valor agregado, el sector metalmecánico y todas las firmas de servicios. El movimiento económico es sin dudas nuestro punto fuerte. Ä¿Cuáles son los ejes para continuar el desarrollo de la ciudad?ÄTenemos un plan estratégico basado en la articulación público-privada que supone transformaciones muy fuertes de la ciudad. Por un lado, hay una importante participación de los vecinos en las decisiones gubernamentales, pero también hay una clara apuesta en la planificación urbana. Para nosotros, hacer desarrollo urbano es hacer desarrollo social y económico. Cuando se planifica la apertura de la ciudad hacía el río, o cuando se piensan nuevos espacios públicos, se los consulta a los vecinos. Del mismo modo, al momento de organizar el polo industrial, también se analiza el impacto sobre el medio ambiente y el tejido social. Ä¿Cuáles son los problemas más graves? ÄEn este momento hay tres ejes prioritarios: la "empleabilidad", el acceso a la vivienda y la sanidad ambiental. La primera cuestión se relaciona con la construcción de ciudadanía y el desarrollo social. Hay miles de jóvenes que están excluidos de la posibilidad de trabajo. No sólo es un problema de capacitación, les falta comprender el concepto de la dignidad del trabajo. Les cuesta incorporar la lógica del empleo formal. Son la tercera generación de personas que no están acostumbradas a las reglas y a los horarios, y viven de la changa y del cirujeo. Una prioridad es transformarlos en gente con empleo. Ä¿También hay un déficit de viviendas?ÄEn Rosario hoy no hay hambre en sentido literal, no tenemos chicos con desnutrición. Pero sí existe un déficit de vivienda y es un problema importante. Los asentamientos irregulares impiden abrir calles y complican los planes de desarrollo urbano y los servicios que necesitan estas personas. Por ejemplo, en esas zonas es muy difícil pavimentar y por eso no llegan los colectivos. La ciudad tiene el plan de viviendas Rosario Hábitat, que es el único que financia el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para municipios en forma directa. Regular estos bolsones de asentamientos irregulares me parece el segundo desafío trascendente. ÄEl tercero es el saneamiento ambiental...>ÄEn este punto, la mayor deuda de la ciudad y la región tiene que ver con el saneamiento de los efluentes cloacales. Es inconcebible que una ciudad como Rosario no tenga una planta de tratamiento de sus efluentes (Santa Fe tampoco la tiene). También hay que manejar de otra forma los desechos industriales. Aquí hay que dar pasos decisivos y contundentes, que no involucran sólo al municipio. ÄAdemás, se demoran obras de infraestructura claves...ÄLa concreción del Plan Circunvalar es indispensable para consolidar este crecimiento. El ordenamiento ferroviario y vial de las cargas hacia los puertos nos va a permitir, asimismo, organizar mejor el tránsito de las personas. Además, el sistema de transporte actual no es sustentable. No se puede transportar en camión el 75 % de los granos.