Opinión: OPIN-01 Falencias que perjudican al Poder Judicial

La casualidad hizo que al juez de Sentencia Mauricio Frois le tocara denegar la prescripción de la causa que se inició en 2002 por presunta coacción contra el padre José Guntern, y que tiene como procesados a sacerdotes de la Arquidiócesis local.

Cuesta comprender cómo es posible que el azar, y no otro factor, haya determinado qué magistrado deba enfrentar la responsabilidad de tomar una decisión importante en un caso de tanta repercusión social. Esta vez le tocó a Frois, pero pudo haber sido cualquiera entre sus pares.

Ocurre que el juez original de este caso, Alejandro Echarte, se jubiló hace tiempo y, desde entonces, el Juzgado de Sentencia de la Segunda Nominación se encuentra acéfalo. Por ese motivo, las causas que Echarte tenía en sus manos deambulan de un juzgado a otro. Así de sencillo. Así de preocupante.

El resto de los jueces de Sentencia se turnan para hacerse cargo de estos expedientes. Esta rotación indica que, cada dos semanas, cambia el magistrado que toma en sus manos las causas que Echarte tenía bajo análisis antes del retiro.

Este mismo sistema de rotación se aplica en cada uno de los fueros en los que existen juzgados vacantes.

En algún momento, la Justicia deberá tomar decisiones sobre la causa principal que se le sigue al ex arzobispo Edgardo Storni por presuntos abusos sexuales. Será la hora de determinar si es inocente o culpable; si los cargos están o no prescriptos. Y otra vez, será el azar el que designe al juez encargado de resolver.

Este tipo de situaciones afecta, sin lugar a dudas, la imagen de la Justicia. No sólo porque las causas de los juzgados acéfalos se suman a la enorme cantidad de expedientes por resolver que cada magistrado tiene en sus manos, sino porque resulta por lo menos dudoso o improbable que de esta manera se pueda aspirar a un análisis profundo y minucioso de cada uno de los casos.

Desde el Poder Judicial se ha reclamado en repetidas oportunidades al Ejecutivo que acelere los procedimientos para la designación de jueces a través del Consejo de la Magistratura. Recientemente, desde la Casa Gris se asumió el compromiso explícito de trabajar en este sentido.

El problema no es nuevo, pues este sistema de rotación de causas provocado por la acefalía de numerosos juzgados se viene aplicando desde hace años en Tribunales. Sin embargo, al asumir el actual gobierno modificó el procedimiento para designar magistrados y, en muchos casos, se debieron reanudar las evaluaciones de aspirantes para cargos que estaban a punto de ser cubiertos.

La actual situación deja en claro la fragilidad del sistema judicial santafesino que, además, se encuentra frente a la enorme responsabilidad de encarar una transformación profunda, luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación advirtiera que los procedimientos actuales vulneran derechos y garantías establecidos en la Constitución a partir de 1994.

El desafío es enorme y la realidad refleja serias falencias que atentan contra la extendida aspiración de lograr una Justicia creíble y que recupere el prestigio perdido hace ya mucho tiempo.