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La rinitis y la rino-conjuntivitis son las más comunes en Primavera
Mala estación para alérgicos
A la polinización propia de esta época se le suma el polvillo, producto de la sequía. Las recomendaciones varían según el tipo de sensibilidad: para los alérgicos al polen se recomienda estar en lugares cerrados. Por el contrario, para los alérgicos a los ácaros es mejor estar al aire libre.
Empezó la peor época para los alérgicos: la primavera. Pero con un agravante más: la terrible sequía Äalgo atemperada por las últimas lluviasÄ provoca más tierra y polvillo. Esta opinión es compartida por el Dr. Mario Goncalves, subjefe del Servicio de Alergia del Hospital Iturraspe, quien asegura: "Estamos viendo muchos más casos de alergias por toda la sequía que hay; y esto aumenta la cantidad de polvillo, ácaros y pólenes. Además, en esta época de primavera-verano hay mucha polinización". El 20 % de los argentinos es alérgico, pero según Goncalves ese porcentaje es mayor en nuestra zona "por el tema de la sequía y por la gran contaminación ambiental".
Afecciones
El especialista sostiene que las alergias más comunes son la rinitis y la rino-conjuntivitis. La primera incluye cuatro síntomas: la congestión, secreción nasal de agua, estornudos y picazón nasal. Si a esto se le suma la picazón de los ojos, se presenta como rino-conjuntivitis alérgica. Asimismo, la rintitis puede producir enfermedades asociadas, como otitis media y tos espasmódica o asma bronquial. "Son las asociaciones más frecuentes, llamadas comórbidas. Son enfermedades descendentes, que arrancan en la nariz y terminan en los pulmones. Por eso hay que atacar primero la rinitis, porque ése es el desencadenante", señala Goncalves. Por su parte, la Dra. Irene Aráoz, del servicio de alergia y enfermedades respiratorias del Hospital de Niños Orlando Alassia asegura que el asma es "una enfermedad recurrente, que viene y se va, por obstrucción e inflamación de los bronquios". La alergia puede manifestarse a través de los ojos, la respiración o la piel. "Un niño alérgico responde con sus pulmones, nariz y piel a factores desencadentantes, que a otros no los afectan", explica la especialista.
Árboles y plantas
"Es una confusión creer que uno es alérgico al polen de las flores. No existe la alergia a las flores, sino a todos los pólenes que no son de las flores, como por ejemplo los árboles, malezas y pastos", aclara Goncalves. En este sentido ejemplifica con un árbol muy común en nuestra ciudad: "Acá hay muchos plátanos, que polinizan de agosto hasta diciembre y son los árboles más alergizantes que hay. La alergia polínica no es a las flores. La gente de campo habla de la altamiza, una maleza que crece en nuestra zona y que provoca mucha alergia". Además de los pólenes, la sequía es otro factor desencadenante de alergias. "La sequía potencia las alergias porque al estar la tierra reseca, el polvillo pulala en el ambiente", señala Araoz. Asimismo, los dos especialistas consultados se refirieren a la incidencia de la polución ambiental en las personas alérgicas. "La contaminación ambiental aumenta la alergia. En las partículas diésel se pegan los pólenes y los inhalantes que están en el aire. Eso hace que el paciente tenga más alergia". En este sentido, la Dra. del Hospital de Niños destaca investigaciones del primer mundo en las que se comprobó que los niños que viven sobre calles muy transitadas presentan más casos de asma que los que viven en calles con menos movimiento vehicular. "Por día, movilizamos 2.000 litros de aire e inhalamos distintos tipos de partículas, como las que despiden los autos, las fábricas y el polvillo. La sequía y la polución ambiental son otros factores que desencadenan esta situación", asegura.
Síntomas
La Dra. Aráoz explica que hay que tener en cuenta los antecedentes genéticos: "Si los dos padres son alérgicos tienen un 75 % de probabilidades de tener hijos también alérgicos. Si sólo la madre lo es, las posibilidades son del 50 %. En tanto, si sólo es padre presenta alergia, se reducen a un 25 %". Por otra parte, señala que "los chicos alérgicos se enferman por factores que no afectan al resto". En este sentido, advierte que durante los dos primeros años de vida, los virus pueden presentar síntomas similares a los de la alergia, pero con la diferencia de que las primeras enfermedades tienen un plazo de existencia y se curan; en cambio, las alergias se caracterizan por ser reincidentes y crónicas. Cuando los padres son alérgicos o si el niño presenta síntomas relacionados con el sistema respiratorio e irritación en la piel y los ojos, se recomienda consultar a un especialista para realizar los estudios necesarios.
Calidad de vida
A través de un estudio de sangre se puede determinar si una persona es alérgica. Para ello se mide la Inmunoglobulina E (IgE), que es la que determina la alergia, y después se le hace la testificación, que consiste en una serie de pruebas. Así se pueden determinar los tipos de alergia Äal polen, a los ácaros u hongosÄ y de tratamiento. Existen vacunas que son efectivas en un 70-80 % de los pacientes y para los más chicos se pueden utilizar gotas sublinguales para evitar la molestia del pinchazo. "Lo importante es que les cambia la calidad de vida", destaca Goncalves. En este sentido, aclara que "si bien nadie se va a morir por una rinitis, los problemas que trae aparejados alteran la calidad de vida: la persona no puede dormir bien, tiene problemas de concentración, no tienen buen rendimiento ni en la escuela ni en el trabajo, producto de una mala oxigenación".
Recomendaciones
Los especialistas distinguen entre dos tipos de alergias: las polínicas Äa los pólenes de árbolesÄ y las no polínicas Äa los ácaros y hongosÄ. Para las primeras se recomienda mantener puertas y ventanas cerradas para evitar el ingreso de los pólenes. Asimismo, cuando uno transita en auto por la calle, es preferible tener las ventanillas cerradas. Por el contrario, los alérgicos a los ácaros y hongos, se sienten mejor al aire libre, ya que las partículas que los hacen reaccionar por lo general se encuentran en lugares cerrados. Por eso se recomienda ventilar bien los ambientes, sacar los colchones y almohadas para que tomen sol cada 15 días, cambiar la ropa de cama Äsábanas, frazadas y acolchadosÄ una vez por semana y evitar las alfombras. Para los más chiquitos, las recomendaciones son las mismas, pero también se suma amamantarlos, alimentarlos con dietas sanas que eviten productos con conservantes, mantener los ambientes libres del humo de cigarrillo, tener cuidado con las mascotas, limpiar las paredes que presenten hongos de humedad con lavandina, lavarse las manos antes de tocar a los niños y evitar el contacto con enfermos. En todos los casos se recomienda consultar a un especialista para determinar el tipo de alergia y el tratamiento a seguir.
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