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Sucesos
Edición del Jueves 02 de octubre de 2008
Sucesos: SUCE-01
Desprecio por la vida
Lo asaltan, le llevan todo y lo asesinan a quemarropa
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Ocurrió anoche en Altos de Noguera. La víctima es un verdulero de 19 años, que fue asaltado cuando regresaba de trabajar en moto. Pese a entregar el rodado y otras pertenencias, un delincuente lo mató de dos tiros.

Danilo Chiapello

Un joven verdulero perdió su vida anoche a manos de una pareja de rufianes que, tras asaltarlo y robarle su motocicleta, lo asesinó a tiros.

Es de hacer notar que durante el hecho un hermano de la víctima -que también venía a bordo de la moto- se salvó de milagro, ya que los delincuentes lo gatillaron varias veces con un arma pero los proyectiles no salieron.

El grave suceso ocurrió ayer, minutos después de las 20, en Callejón El Sable, unos metros antes de llegar al cruce con avenida Peñaloza a la altura del 9800, esto es, en jurisdicción de Altos de Noguera, en la zona norte de la ciudad.

Fin de jornada

Jonatan Alejandro Franco, de 19 años, y su hermano, Juan Ramón Almirón, de 33, habían culminado con otra extensa jornada de trabajo en la verdulería Miguenz (de Aristóbulo del Valle al 10400) de donde eran empleados desde hacía bastante tiempo.

Terminada su labor, los hermanos supieron que era hora de volver a casa. Para ello se montaron a un ciclomotor Garelli con el que salieron rumbo a su domicilio de Callejón Roca al 4400.

Decisión crucial

El recorrido para ir a su casa siempre era el mismo. Salían de la verdulería y tomaban por Aristóbulo del Valle. Al llegar al cruce con Gorriti y enfilaban hasta Peñaloza. Una vez allí tomaban el camino que los llevaba hasta su domicilio.

Pero ayer, quizás con el ánimo de acortar distancia, decidieron cambiar el recorrido. En vez de seguir hasta Gorriti, doblaron por el Callejón El Sable. Dicho camino es un sendero ripiado, con grandes extensiones a sus costados.

Durante el día se observa un regular movimiento de personas que concurren a la planta recicladora de residuos sólidos urbanos. Pero por las noches lo único que reina es la desolación. Nada aconsejable para transitar en la oscuridad total.

A sangre fría

Iban los hermanos en la moto cuando de repente, de entre unas malezas, les salieron al cruce dos sujetos. Al cabo de algunos manotazos y varias amenazas de muerte, los rufianes lograron hacer detener el rodado.

Dueños de la situación, los delincuentes comenzaron con sus peticiones. Así se hicieron de las camperas de los verduleros, luego de los teléfonos celulares y finalmente se apoderaron del ciclomotor.

Pero cuando todo hacía presumir que el golpe había terminado, los cacos no se retiraron. Haciendo gala de su instinto asesino le descerrajaron dos tiros al más chico de los verduleros. Los disparos hicieron blanco en la cabeza del joven, a la altura de la nuca.

No conforme volvieron a gatillar, ahora en dirección al mayor. Pero esta vez los proyectiles no salieron. Consumada su faena de locura, decidieron darse a la fuga.

Superando el terror propio por la situación, Juan Ramón tomó entre sus brazos a su hermano y corrió en busca de ayuda.

Así llegó hasta la planta recicladora de residuos donde pidió auxilio a un hombre que cargó el cuerpo sangrante en un vehículo particular y salieron rumbo al hospital Sayago.

Desde este nosocomio fue derivado al hospital Cullen donde, pese al esfuerzo de los profesionales, en horas de la madrugada se produjo su deceso.

Esta mañana, la madre de la víctima, Mirta Almirón, relató los detalles del cruento ataque y, pese a la dolorosa situación que atraviesa, prestó su testimonio para evitar que se repitan estos hechos. Además agregó que de los delincuentes "aún no se sabe nada, ni siquiera de la moto".

"Todo lo que pude saber es que estos ladrones salieron desde las sombras, como que estaban escondidos entre los yuyos. No sé por qué mis hijos tomaron por ese camino, si siempre regresaban por Gorriti. Lo único que pido ahora es justicia, que por favor agarren a los asesinos y paguen por lo que hicieron", dijo entre lágrimas.

Historia dura

De los hermanos se supo que provienen de una familia muy querida en la zona. A muy corta edad perdieron a su padre y fue entonces cuando la madre tomó la conducción del hogar.

Con los rigores propios de esta época llevó adelante la situación junto a sus cuatro hijos, a quienes los introdujo en la actividad de las frutas y hortalizas.

Antecedentes

Horas antes del crimen del verdulero, otro joven quedó herido de bala también cuando le quisieron robar su moto. Ocurrió en Nueva Pompeya, en Roque Sáenz Peña al 8100. Maximiliano Chuica (21) llegaba de trabajar cuando fue abordado por dos sujetos. En este caso la víctima resistió el atraco y entonces los delincuentes abrieron fuego. Maximiliano terminó con un balazo en el pecho y otro en el abdomen.

Remisero baleado

Un violento asalto tuvo como protagonista a un remisero en la zona sur de nuestra ciudad. El hecho ocurrió esta madrugada, cerca de las 6 de la mañana. Jerónimo Ávila conducía el móvil 74 de la empresa de remises Liro y tomó pasaje en un hospital de la capital provincial. El joven le pidió que lo lleve hasta el Fonavi San Jerónimo porque tenía que buscar ropa, ya que su mujer iba a tener familia.

Aunque para la mayoría de los taxistas y remiseros esta zona de la ciudad es peligrosa, Jerónimo confió en la palabra del joven que -según declaró- estaba bien vestido y en principio no dudó de su palabra. Sin embargo, cuando llegaron a la zona de la cancha de Colón el delincuente sacó un cuchillo y lo amenazó.

Cuando el remisero resistió al asalto, el ladrón empuñó un arma de fuego y le disparó en dos oportunidades. Una de las balas pasó muy cerca de su cabeza y la otra impactó en la puerta del automóvil. Tras estos dos tiros, el ladrón se llevó la ticketera, el celular y la billetera.

Una vecina del lugar que escuchó los gritos y los disparos llamó a la policía, pero los agentes tardaron 20 minutos en llegar. Hasta el momento no hay detenidos por el hecho.

Avila comentó que "fui abordado por un pasajero bien vestido en un hospital que me dijo que iba a buscar ropa porque la mujer iba a tener familia. Y cuando llegamos a la manzana sacó una cuchilla y un revólver".

"Me confié", aseguró Jerónimo, que está casado, tiene 5 hijos y hace 14 años que es remisero. "La policía me dijo que la misma persona ya cometió estos atracos unas diez veces", afirmó el chofer de la empresa remises Liro, a quien es la segunda vez que lo asaltan.





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Jueves 02 de octubre de 2008

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