Opinión: OPIN-01 Alfonsín, la democracia y el gesto de Cristina

Fue un acto que enorgulleció a la democracia y a nuestras tradiciones republicanas. La decisión del gobierno nacional de descubrir un busto del ex presidente Raúl Alfonsín es un reconocimiento al mandatario cuya gestión se identifica con la recuperación de la democracia y honra, al mismo tiempo, a la presidente Cristina de Kirchner que, en un contexto social y político difícil, produce un gesto a favor del pluralismo y el Estado de Derecho.

La ceremonia realizada días atrás en la Casa Rosada estuvo signada por la emotividad, pero tan importante como la emoción de los protagonistas fue el acto pluralista organizado por la Presidencia, iniciativa que transmite a la sociedad un mensaje a favor de la tolerancia y el diálogo. Si bien la política no se puede confundir con los símbolos, todo acto político instituye su simbología y no hay política sin símbolos en los que la sociedad se reconozca. Los bustos de los presidentes se originan en una disposición institucional de carácter simbólico. Sin embargo, la decisión de honrar a Raúl Alfonsín en vida ha sido una iniciativa política de la presidente; una decisión que, sin duda, está cargada de significados.

No es casualidad que el acto se haya llevado a cabo en el mes de octubre, cuando se cumplen veinticinco años de la victoria electoral de Alfonsín que inició el período democrático más prolongado de la historia nacional, ya que el anterior Äque se dio entre 1914 y 1930Ä duró dieciséis años. Más allá de los ajustes teóricos propios de toda investigación histórica, da la impresión de que hay un amplio consenso para reconocer en la figura de Alfonsín el paradigma del retorno al Estado de Derecho, después de largos años que un historiador encuadrara como un sistema de gobiernos civiles débiles y gobiernos militares fuertes.

A partir de 1983, ese ciclo llegó a su fin. Sería un error creer que el proceso obedeció sólo a causas externas o a una tendencia social irreversible que habría empujado a las naciones de América Latina hacia la democracia. Sin subestimar las condiciones objetivas Älo que se denominarían los hechos de larga duraciónÄ, está claro que el protagonismo de ciertos dirigentes fue decisivo para fortalecer los sistemas democráticos amenazados por tradiciones pretorianas, clases dirigentes de escasa vocación democrática y sociedades civiles que por diferentes razones fueron complacientes con los autoritarismos de turno.

Alfonsín expresó mejor que nadie esa voluntad republicana que permitió consolidar la democracia. El juicio a la junta de comandantes fue, sin duda, uno de los hitos fundamentales de esta experiencia republicana, no sólo por el hecho de que los tribunales sancionaron a los principales responsables del terrorismo de Estado, sino porque por primera vez en la Argentina el poder militar hubo de rendir cuenta de sus actos ante las instituciones de la sociedad civil.

Podrán discutirse sus aciertos y sus errores Äque los tuvo y algunos fueron importantesÄ, pero no se pueden negar la pasión política de Alfonsín, la sinceridad de sus convicciones, su estilo de vida sobrio y austero, y su aporte a una sociedad más pacifica, tolerante y pluralista.