Buenos Aires (Télam).Ä Siete sospechosos, dos de ellos gendarmes, comenzarán hoy a ser sometidos a juicio por el crimen de un joven que en 2003 fue asesinado a golpes, quemado y ahorcado con un cable durante un robo a la boletería de la estación de trenes de Monte Grande donde trabajaba.
Fuentes judiciales informaron a Télam que está previsto que el debate se inicie a las 10, ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Lomas de Zamora, en el edificio situado en Larroque y Camino Negro, de Banfield.
El tribunal está integrado por los jueces Guillermo Rolón, Rodolfo Mario Lanza y Fernando Ariel Bueno, mientras que el fiscal será Jorge Luis Michelini.
El caso que se ventilará en el juicio es el homicidio en ocasión de robo en perjuicio de Hernán Maximiliano Peres (25), cometido el 3 de noviembre de 2003, en la estación de trenes de Monte Grande, en la zona sur del conurbano.
Por el crimen, ocho hombres estarán sentados en el banquillo de los acusados: Luis Mártires Cardozo, Juan Ramón López, Juan Manuel Carrara, Waldo Javier Soraide, Diego Alberto Pérez, y los gendarmes Carlos Alberto Michellod, Félix Onofre Diez.
De todos los imputados, sólo Cardozo y Carrara llegan a juicio procesados con prisión preventiva por el crimen, en tanto otro de los acusados está detenido pero por otra causa. Estos dos sospechosos están imputados como autores del homicidio en ocasión de robo, mientras que los otros cinco civiles son acusados como partícipes secundarios.
Por su parte, los gendarmes también están procesados como partícipes secundarios del homicidio pero por "omisión".
Es que, según explicó a Télam la abogada de la querella Deborah Carreño, a los civiles se les atribuye haber participado del plan del robo a la boletería, mientras que a los gendarmes se los acusa de haber "liberado" el lugar del hecho en el que cumplían funciones de custodia.
En el debate, también será enjuiciado "NN" Córdoba, quien fue detenido junto al resto de los sospechosos, pero por el delito de tenencia ilegal de arma de fuego.
La madrugada del 3 de noviembre de 2003, Peres fue encontrado asesinado dentro de la boletería incendiada, en la que trabajaba hacía tres meses, en la estación de trenes de Monte Grande.
La víctima había sido brutalmente golpeada en la cabeza, presentaba los testículos quemados, una bolsa plástica en la cabeza y una birome clavada en el cuello.
La autopsia determinó que Peres, quien cumplía el horario de 21 a 5 en ese puesto de atención ferroviario, también había sido ahorcado con el cable del cargador de su teléfono celular.
De acuerdo con la acusación del fiscal de Lomas de Zamora Juan José González, al joven, separado y padre de una nena de dos años, lo mataron durante el robo de la recaudación de la boletería.
"Quisieron robar el dinero de la caja fuerte, pero Hernán no tenía las llaves de la misma y eso desató la violencia con la que lo mataron", dijo a Télam Sara Troche, madre de la víctima.
Los delincuentes, tras atacar a Peres, finalmente escaparon con unos 15.000 pesos que sí estaban disponibles en la boletería.
Tras el crimen, el fiscal citó a declarar como testigos a los siete ahora imputados, ya que los civiles habitualmente se reunían en la panchería de la estación de trenes de Monte Grande y los gendarmes se encargaban de las tareas de custodia del lugar.
De las testimoniales surgieron una serie de contradicciones, que luego fueron ratificadas por otro testigo presencial del hecho, por lo que el fiscal ordenó en marzo de 2004 las detenciones de los siete sospechosos.
Posteriormente, el imputado Pérez reconoció que había mentido en su testimonial por orden de Cardozo aunque aseguró que no tenía nada que ver con el hecho.
"Mediante escuchas telefónicas y seguimientos, se determinó que los civiles acusados conformaban una banda dedicada a robar en la zona y que era liderada por Cardozo", concluyó Carreño.
El debate se prolongará durante las próximas dos semanas y está previsto que declaren cerca de 50 testigos, el primero de ellos, la madre de Peres.