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SALUD
Sol y cuidados: una combinación saludable
Consejos. La primavera nos viene regalando días espléndidos de sol, que invitan a quedarnos al aire libre y aprovechar los primeros rayos. Profesionales dermatólogas recuerdan controlar y preparar la piel antes de exponernos, para estar saludables.

Los primeros calorcitos primaverales ya se vienen haciendo presentes en nuestra ciudad y a algunos parques y plazas comienzan a llegar los amantes del sol, para ir bronceando de a poco su cuerpo. Sin embargo, son pocos y pocas los que se ven munidos de sus protectores solares y desconocemos si concurrieron previamente al dermatólogo para saber en qué condiciones está su piel y qué medidas poner en práctica para su cuidado.

"El concepto de belleza ha cambiado y está relacionado con una buena piel, linda y sin manchas. Por eso, hay que cuidarse del sol por lo que se sabe y por lo que todavía no se sabe", aseguró la Dra. Dora Giménez, integrante del Servicio de Dermatología del hospital Iturraspe de nuestra ciudad. Y advirtió: "así como buscamos la sombra para dejar el auto porque se estropea la pintura, con más razón debemos cuidar la piel, que no tiene repuesto".

"Tenemos una sola vida y una sola piel, por lo que no debe ser desperdiciada abusando de la luz solar. Tenemos que aprender a cuidar nuestra piel protegiéndonos del sol", aconsejó la Dra. Silvia Paredes, a cargo del Programa de Dermatología Sanitaria del Ministerio de Salud, organismo que este año trabajará por primera vez con el Programa Provincial de Cáncer y el Ministerio de Educación para abordar este tema en las escuelas secundarias.

En este sentido, recordó que "el sol es fuente de vida y tiene efectos beneficiosos para ella, pero parte de la radiación solar provoca cambios genéticos en las células de la piel que se expresan en el fotoenvejecimiento. Por este motivo, se acentúan las arrugas de la cara, el cuello y el escote, y comienzan a aparecer manchas prematuras, además de provocar alteraciones en la visión, quemaduras y cáncer de piel".

De esta manera, las especialistas plantearon que "la exposición solar de manera excesiva produce un daño que es acumulativo, progresivo e irreversible", motivo por el cual dejaron algunas recomendaciones a la hora de tomar sol. En primer término, sugirieron que "antes de empezar, la gente debe consultar al profesional dermatólogo para que evalúe el tipo de piel, tras lo cual le indicará qué protección debe usar y le recomendará en qué horarios se debe exponer. Si se puede, colocarse crema humectante en todo el cuerpo después de ducharse, sobre todo antes de exponerse al sol, para tenerla más fortalecida y preparada".

Y aclararon que "también se debe consultar si se está tomando una medicación, ya que algunos medicamentos (como ciertos antibióticos, analgésicos o los anticonceptivos) determinan una sensibilidad especial, motivo por el cual el sol después puede desencadenar reacciones alérgicas".

Posteriormente plantearon que "es fundamental controlar los lunares y ver cuáles lesiones pueden verse agravadas por el sol. Aquellas personas de piel muy blanca, pelirrojos o de piel trigueña que han estado expuestas mucho al sol, deben realizar un control previo especial con el dermatólogo para ver si tienen alguna patología en la piel que pueda ser precancerosa y se agrave con nuevas exposiciones solares".

Asimismo, dejaron especiales recomendaciones para cuidar a los bebés: advirtieron que "los menores de 6 meses no deben ser expuestos al sol porque su piel no está capacitada para recibir ningún tipo de protector solar. Además del daño solar, el sol les puede provocar deshidratación porque es un organismo muy frágil".

Más recomendaciones

En general, las dermatólogas mencionaron que -durante la exposición al sol- se aconseja "usar protector nunca menor de 15 ó 20 de Factor de Protección Solar, según recomiendan los consensos internacionales: aun en el horario permitido, que es hasta las 11 y luego de las 16, siempre con protector solar".

Y también precisaron que "si se va de vacaciones por unos pocos días, en una playa o lugar con mucho sol, donde al mediodía es difícil dejar de estar expuestos, buscar la sombra debajo de una sombrilla o árbol, siempre con un protector solar mucho más alto. No hay que olvidar que la arena y el agua intensifican la luz solar y por eso hay que tomar los recaudos necesarios para protegerse la piel, y también la vista, tal como ocurre en la nieve. Por este motivo también hay que protegerse los labios y la zona expuesta".

Consultadas en relación al uso de las camas solares, las dermatólogas plantearon que "hay un concepto en mucha gente que cree que la cama solar es mejor que exponerse al sol. Por eso queremos aclarar que los dermatólogos estamos en contra de las camas solares, porque son camillas de radiaciones y no deberían existir por más que digan que el rayo que emite es bueno y no provoca enrojecimiento. Incluso, el enrojecimiento es un síntoma de alarma para retirarse de la exposición. La cama solar provoca más enrojecimiento, arrugas y, como penetra más profundamente en la célula de la piel, puede causar cáncer de ese órgano. Es muy importante no ir a cama solar y hay algunos países en donde se la ha prohibido; pero no ocurrió en el nuestro".

Autobronceantes, lo ideal

Asimismo, las profesionales del hospital Iturraspe aseguraron que tampoco es aconsejable consumir pastillas con caroteno porque "si uno hace una buena dieta consumiendo aquellos alimentos que contienen caroteno (zanahoria, calabaza, zapallo, naranja, tomates) no son necesarias estas pastillas porque se adquiere en buena cantidad. Incluso, en algunas personas predispuestas, estas pastillas pueden ser toxicohepáticas. No son aconsejables porque se tiene que tender a consumir lo sano y natural".

Por último, las dermatólogas dieron una alternativa para estar más bronceadas sin tener que exponernos tanto tiempo a los rayos del sol. "Lo que no es nocivo es el autobronceante, algunos de los cuales vienen sólo para la cara. Es una buena alternativa, pero siempre que sea bien puesto en forma pareja, con la piel hidratada, en pequeñas cantidades y teniendo en cuenta las zonas donde la piel es más gruesa, como codos, rodillas, nudillos de las manos y los pies, para que no queden anaranjadas", mencionaron.

Al respecto, agregaron que "las cremas autobronceantes se pueden colocar con guantes descartables para no manchar las palmas y luego colocar un poco en el dorso de las manos. También hay que tener cuidado en la cara, en la zona del implante de pelo y las cejas. Se puede tomar un poco menos de sol, en el horario y con el protector adecuados, y luego colocar autobronceante para ayudar. De todas maneras, la población no tiene que olvidar la consulta al dermatólogo ante cualquier duda, mancha o pequeña lastimadura que no cicatriza después de los 15 días, de manera de detectar lesiones precancerosas o malignas, incipientes, para brindar el tratamiento adecuado".

Radiaciones ultravioleta

Agujero de ozono

Uno de los agentes ambientales más potentes que afectan la vida en la tierra es la luz solar. El sol es una esfera gaseosa compuesto por hidrógeno y helio y envía radiaciones electromagnéticas a la tierra.

Estas radiaciones son las infrarrojas (representan el 56% y son las responsables del calor); el espectro de luz visible, que representa el 46% y gracias a ellos podemos ver); las radiaciones ultravioletas (5-8%) que son de tres tipos: UVA, UVB y UVC, pero estas últimas no llegan a la tierra gracias a la capa de ozono.

Esa capa es un delgado escudo que protege a la tierra bloqueando las radiaciones nocivas del sol. Está disminuyendo en su concentración -es el denominado agujero de ozono- a expensas de los clorofuorocarbonados (CFC), que son químicos usados en elementos de la vida diaria. Éstos, combinados con el ozono, disminuyen la capacidad de filtrar las radiaciones nocivas del sol.

Cuando las radiaciones ultravioletas toman contacto con la epidermis producen alteraciones biológicas que -si la exposición es excesiva- generan un daño acumulativo, progresivo e irreversible.

En nuestro país, por tener veranos prolongados, inviernos templados y cielos poco nublados, estamos más expuestos a la radiación del sol, sobre todo entre los meses de septiembre a marzo. Por eso, es recomendable cuidarnos de las radiaciones ultravioletas porque producen fotoenvejecimiento y cáncer de piel por exposición reiterada. Esto se consigue evitando la exposición al sol entre las 11 y las 16; exponiéndonos de forma progresiva, para que el bronceado dure más; aplicar protector solar media hora antes de la exposición y renovarlo frecuentemente, y utilizar un protector solar adaptado a tu tipo de piel (no menor a 15 de Factor de Protector Solar).

También se indica no exponer al sol a los bebés antes de los 6 meses de vida -ya que las insolaciones son peligrosas en toda la infancia- y usar remeras, gorros y anteojos.

La piel de un niño

Curar en salud

La piel del niño no es una piel pequeña sino diferente. Por eso, requiere cuidados especiales, productos y remedios que se adapten a sus características. Es muy sensible a las agresiones del medio ambiente y, aunque tiene una gran capacidad de reparación, puede sufrir cambios permanentes que se manifestarán muchos años después.

Por su condición, los niños no reconocen los riesgos o consecuencias de sus hábitos y conductas. Los padres o adultos que los acompañan en su crecimiento tienen la gran responsabilidad de educarlos en este sentido. Respecto al sol, la enseñanza precoz de cómo relacionarse con él en forma equilibrada, aprovechando sus indudables beneficios y evitando sus posibles consecuencias indeseables, es un regalo de salud y bienestar futuros.

Antes de los 18 años, una persona recibe más del 50% de la exposición solar total de su vida. Por este motivo, las medidas de protección deben iniciarse precozmente, más aún si reconocemos que las actividades al aire libre son fundamentales para el desarrollo de un niño. Para plantear una nueva relación con el sol conviene recordar que no se trata de vivir sin sol ni para el sol. Ambas posturas son extremas y debemos aprender a vivir con el sol.

Es fundamental que los padres o adultos enseñen a los niños a protegerse desde temprana edad. El daño sobreviene con cada exposición solar, aun con la piel bronceada, y se acumula a lo largo de la vida. Inculcar buenos hábitos es más fácil en los niños: se debe enseñar a usar sombreros que proyecten sombra sobre su cara, además de camisetas y otras ropas que les brinden una protección adicional. Además, hay que asegurarles un lugar con sombra segura; para eso son elementos irreemplazables las sombrillas y los toldos.

textos de Mariana Rivera.