Agustina Mai - [email protected]
En nuestro país la ley considera niño a todo menor de 18 años y establece que es maltratado cuando su salud física o mental o su seguridad están en peligro, ya sea por acciones u omisiones llevadas a cabo por los padres, terceros, instituciones u otras responsables de su cuidado.
En el marco del segundo encuentro del Consejo Municipal de la Niñez y Adolescencia, el doctor Alfredo Grande, referente en temas relacionados al maltrato infanto juvenil de la Universidad de Buenos Aires (UBA), visitó la ciudad y dialogó con El Litoral.
- Lamentablemente estamos en un país en el que las estadísticas son poco confiables, pero cerca de un 5% de los niños ha sufrido maltrato y en algunos casos llegan al 20%, de acuerdo a qué se entiende por maltrato. El más demostrable es el físico, que implica chicos golpeados, asesinados y abusados, pero hay otro maltrato que es psico-social, que no deja una secuela palpable. En ese caso llegaría al 50%. Pensemos en las cifras de pobres e indigentes: si decimos que en estos casos hay situaciones de maltrato, estamos en más de la mitad de la población. No se puede pensar al maltrato como una patología, sino como una endemia: llegó para quedarse. Ahora hay mayores registros y más sensibilidad, pero la gente se anestesia muy rápido.
- Hay una situación de violentación del grupo familiar muy brutal, que no es sólo herencia de la dictadura, sino del menemismo: la concepción del mercado. El mercado es un genocida del sujeto: cuando no puede participar, lo elimina. Puede hacerlo de muchas formas: lo puede matar, puede enfermarse y no curarlo, y lo puede violentar de todas las maneras posibles. El tema es una catástrofe humanitaria como podría haber sido una guerra, un tsunami o la caída de la bolsa de Nueva York (risas), pero nos negamos a tratarlo en su dimensión profunda. Cada tanto surgen medidas paliativas, pero hay que desmantelar el programa cultural de exterminio de los sectores más débiles.
Las niñas, las mujeres y los niños púberes hasta los 8-10 años. Eso es la trata y es una prostitución, no sólo en lo sexual, sino en las condiciones de vida. Los sectores más vulnerables, como los niños y niñas, son los más golpeados. Es una problemática muy profunda que, por lo que he escuchado en el Consejo Municipal de la Niñez y Adolescencia, esta gestión está decidida a modificar. Lo primero que hay que plantear es que es una catástrofe humanitaria, no una crisis que va a pasar. Hay millones de ciudadanos que están fuera de las condiciones de existencia de una vida digna. ¿Por qué llamamos escuela a lo que es un campo de refugiados? Uno desea que esto se revierta, pero no sé si es posible.
- El 90% de abusos y maltratos se da en este ámbito porque ya no hay ámbito familiar. Familia y familiaridad tienen que estar juntos; cuando la familiaridad ya no se da en la familia, hay que aceptar que este chico es un huérfano funcional y darle dispositivos alternativos, que no sea un asilo donde lo van a seguir maltratando, sino recursos nuevos. La familia no es la solución, sino el problema. Para mayor gravedad, hay jueces que siguen insistiendo en la restitución del chico maltratado a la familia de origen. Un juez dijo "mejor cualquier padre que ninguno". De ninguna manera; si el padre es malo, mejor solo que mal acompañado. Pero ese chico no tendría que estar solo, sino acompañado por el Estado y otras organizaciones. No puede seguir en el ámbito familiar donde es maltratado porque el padre abusador es un torturador y ningún torturado puede estar con el torturador.
- íPero para eso tiene que haber familia! Si alguien dice que un padre abusador y una madre cómplice constituyen una familia, tenemos que redefinir lo que significa. Familia implica amor, protección, abrigo, cuidado, juego, escuela. Si alguien cree que un chico tiene que volver a una familia prostituyente, portadora de lo siniestro y del maltrato, no entiende nada o es transmisor del problema. Si la ley plantea eso en términos absolutos es parte del problema, lo va a empeorar hasta límites insoportables y va a ser cómplice de haber matado el deseo de ese chico. Porque cada chico abusado está asesinado en su capacidad deseante, que es lo que nos hace humanos. No hay que llegar a los horrores del padre Grassi, hay que intervenir mucho antes para cuidar al menor. Es algo tan elemental que me cuesta tener que decirlo.