Danilo Chiapello
Dos hermanos jubilados fueron víctimas hoy de un cruento robo domiciliario perpetrado en el corazón de la Recoleta.
Del hecho se tuvo noticias minutos antes del mediodía cuando la central telefónica del Comando recibió un llamado dando cuenta de lo ocurrido.
Quienes estaban del otro lado del teléfono eran las víctimas del robo, Beatriz y Julio César Colombo, dos hermanos de 77 y 75 años, que desde hace mucho tiempo viven juntos en su casa de Cándido Pujato 2774, esto es, frente al edificio de la Universidad Nacional del Litoral.
Eran cerca de las 9 cuando ambos ancianos se encontraban en la cocina de la casa listos para tomar su desayuno.
Pero de repente la cálida mañana se convirtió en pesadilla. La puerta que da a un patio se abrió y por allí ingresaron dos sujetos.
Según se supo, los malvivientes eran dos individuos jóvenes Äno mayores de 20 añosÄ los que cubrían sus rostros con gorros pasamontañas.
Claro que ambos abuelos no necesitaron mayores explicaciones para saber de qué se trataba el asunto. Y entonces quedaron paralizados por el terror.
A partir de entonces los rufianes hicieron gala de una crueldad singular, ya que se dedicaron a someter a los abuelos a todo tipo de castigos en su afán por conseguir dinero.
Como primer paso, los maniataron con alambre. Lo que vino después fue un cobarde interrogatorio. La calificación corresponde porque a cada respuesta dada por las víctimas, le seguía una andanada de golpes.
Y los castigos no sólo fueron físicos, sino que también ejercieron mucha violencia con las palabras.
Vale como ejemplo citar lo escuchado por las propias víctimas. En su relato los abuelos recordaban frases tales como "si no encontramos dinero los vamos a matar a los dos. Y también los vamos a lastimar mucho. íTengan cuidado porque tenemos sida y no nos importa nada!".
Según se supo, ambos malvivientes reclamaban por un supuesto dinero extraído desde una entidad bancaria, hecho que nunca existió en la realidad.
Entonces, en medio de esa odisea, los ladrones decían "queremos la plata que recién sacaste del banco. Mirá todo el lujo con el que viven. Vos seguro que tenés dólares guardados en algún lugar", decían mientras propinaban golpes.
No conforme con lo hecho hasta allí, los individuos decidieron entonces requisar la casa. Y así recorrieron cada una de las dependencias a las que dejaron "patas para arriba".
En su búsqueda, se lanzaron contra los dormitorios y arremetieron contra todo el mobiliario. Faena que luego repitieron en el living de la casa. Por último, se retiraron del lugar saliendo por la puerta del frente Äla que da a la UniversidadÄ, no sin antes reiterar sus amenazas de muerte.
En suma, trascendió que esta incursión le reportó a los delincuentes hacerse de una maltrecha arma de fuego y los pocos pesos que los abuelos tenían en sus bolsillos.
Poco después llegó al lugar una unidad de Cobem que brindó los primeros auxilios a las víctimas. También varios móviles del Comando Radioeléctrico y de la seccional 1ra. llegaron hasta el lugar y comenzaron con la toma de declaraciones.
"Ya no queremos seguir viviendo así", dijeron hoy los apenados abuelos mientras recordaban que éste es el tercer golpe que sufren a manos de la delincuencia.