Opinión: OPIN-03
Al margen de la crónica
Esporádica incursión en el western

En la secuencia final de la película "Shane, el desconocido", rodada por George Stevens en 1953, el enigmático cowboy encarnado por Alan Ladd, tras derrotar al malo de turno, se aleja. En su casi reflexiva cabalgata, parece tomar conciencia de que su rol de pistolero ya ha quedado fuera de lugar en un contexto cambiante, donde los colonos con su trabajo empiezan a moldear un nuevo país.

Algo parecido ocurrió con el western como género cinematográfico: tras su pico máximo de calidad, cuando nombres tan significativos como John Ford, Howard Hawks y Sergio Leone se ocuparon de trocarlo en arte puro, en la década del setenta empezó a caer en un profundo ostracismo con la llegada de nuevos géneros, del que sólo pudieron sacarlo algunas pocas y crepusculares películas.

Fue el gran Clint Eastwood quien atinó a revitalizar al western cuanto estaba profundamente devaluado con aquella impecable y desmitificadora cinta llamada "Los imperdonables" (1992), dónde el actor de "Harry el Sucio" logra superar los maniqueísmos propios del género. Desde entonces, un puñado de realizadores se vio tentado por las historias del "lejano oeste". Y uno de los últimos en hacerlo fue Ed Harris, quien hace poco estrenó en Argentina "Entre la vida y la muerte". Este notable actor -un secundario de lujo generalmente- además de dirigir protagoniza junto a Viggo Mortensen este western ambientado en 1882, que narra como dos amigos, un sheriff y su ayudante son destinados a proteger una ciudad que sufre por la violencia de un poderoso hacendado. Renée Zellweger y Jeremy Irons completan el elenco del que se erige como uno de los filmes atípicos e interesantes del año. Y en dato a tener en cuenta para los que todavía disfrutan con las viejas películas de vaqueros los sábados a la tarde.