De la redacción de El Litoral
El gobierno argentino amplió los alcances de medidas restrictivas a las importaciones, para proteger a las empresas y los puestos de trabajo locales. Para eso incorporó unos 1.200 productos al régimen de licencias automáticas, que permite al gobierno evaluar si autoriza el ingreso de la mercadería al país.
El secretario de Industria de la Nación, Fernando Fraguío, firmó la resolución que amplía los alcances del procedimiento importador, y que obliga al Estado a responder en no más de 72 horas la solicitud de autorización.
Comidas y bebidas, textiles, electrónica e informática, juguetes y muchos otros productos deberán pasar por la lupa oficial. El gobierno busca evitar que el aluvión importador complique más el panorama empresarial y social, amenazados por la crisis económica globalizada.
El mecanismo forma parte de medidas ya implementadas por el gobierno de Cristina Kirchner para dosificar el comercio exterior, en el marco de la crisis financiera internacional.
La Casa Rosada responde así a uno de los reclamos de la UIA; el otro es el de un dólar más alto, algo que en parte se viene verificando, aunque el temor de los empresarios argentinos se atemperó con la recuperación parcial de la moneda brasileña.
Las medidas de control pondrán especial atención en productos como bicicletas, calzados y equipos de audio, ya que los precios de los importados en esos rubros habían quedado notoriamente por debajo de los nacionales.
Tanto los empresarios como el gobierno trataron de minimizar la medida para prevenir cuestionamientos internacionales. Bajo el nombre de "licencia" se pretende ocultar lo que en realidad funcionará como una traba según lo evalúe la Secretaría de Industria; la repartición sostiene que el mecanismo no es más que una "alerta temprana".
"Nuestras acciones serán preventivas y no reactivas", apuntó una fuente oficial. Detalló que de 8 mil millones de dólares importados el año pasado, las licencias automáticas se aplicaron sobre importaciones por unos 900 millones de la moneda norteamericana.
La protección de la producción nacional ya había sido propuesta por la Argentina a Brasil durante la reunión de cancilleres del Mercosur, el lunes pasado en el Palacio Itamaraty.
La Argentina propuso allí, a través de Jorge Taiana, la suba de aranceles externos en común. Pero Brasilia no es partidaria de una medida proteccionista; el vecino país está más expuesto a las relaciones internacionales y a los eventuales flujos de financiamiento multilateral para hacer frente a la crisis.
Salvaguardias y medidas antidumping, así como un monitoreo de los flujos comerciales para detectar distorsiones, fueron admitidas sin embargo como una posibilidad por parte de Celso Amorim. El canciller brasileño sin embargo no ofreció pistas firmas sobre lo que hará el gobierno de Lula da Silva al respecto.
Encrucijada cambiaria
Los industriales argentinos dicen que con el real depreciado más del 50 %, otro tanto el peso chileno, 36,7% el mexicano y 25 % menos para el euro, el riesgo del aluvión importador es grande. Por ahora la moneda nacional se devaluó sólo 11 %, y el gobierno sólo admite una depreciación suave, para evitar riesgos inflacionarios que por ahora están reprimidos por la retracción de toda la economía y del consumo.
Sin crédito
El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó un programa de ayuda financiera para países emergentes y la Reserva Federal de los Estados Unidos puso 30.000 millones de dólares a disposición de Brasil, México y Corea del Sur, para enfrentar problemas de liquidez. El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Khan, descartó que la Argentina pueda recibir este tipo de ayuda debido a que "para acceder a estos fondos las condiciones incluyen tener buenos antecedentes y políticas fuertes en el pasado y me temo que el país no será elegible".
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, garantizó a empresarios que liberará fondos estatales para financiar la venta de automóviles y evitar la retracción del sector.
"No permitiré que una industria de punta como es la automotriz sufra algún problema por falta de crédito", afirmó el mandatario, según publicó hoy Estado de San Pablo, citado por la agencia de noticias DPA. Prometió que los estatales Banco do Brasil y Caixa Económica comprarán financieras o adoptarán otras medidas para asegurar el financiamiento de la compra da autos.
"No podemos aceptar que el pánico y la desconfianza generen problemas en las compras", cuando "los pobres" comenzaban a adquirir sus autos a crédito, recalcó.
"Desde septiembre de 2007 (en el inicio de la crisis estadounidense de los denominados créditos hipotecarios) me convertí en un predicador del optimismo en Brasil" a pesar de que esa actitud desagrade a algunos grupos de la oposición, afirmó.
Lula da Silva participó de la inauguración de la vigésimo segunda Feria Internacional del Automóvil de San Pablo. El mandatario brasileño recorrió varios stands, en compañía del gobernador de San Pablo, José Serra -posible candidato presidencial por la oposición en el año 2010- y de la ministra Dilma Rousseff, considerada como probable postulante a jefa de Estado por el oficialismo.
"El mercado automovilístico precisa superar los problemas que enfrenta ahora cuando" las tasas de interés doblaron a las existentes antes de la crisis, dijo Jackson Schneider, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos y Automóviles (Anfavea).
Una agresiva estrategia del Banco Central, que ofreció 1.000 millones de dólares en el mercado "spot", no logró frenar el avance de la divisa estadounidense, que se pactó ayer a 3,39 pesos en el segmento minorista formal, aunque llegó a tocar los 3,44 pesos.
Operadores señalaron que el mercado arrancó la jornada con una tendencia "definidamente tomadora", lo que llevó al dólar mayorista hasta 3,423 pesos este mediodía, cuando el Central hizo una oferta de 1.000 millones de dólares.
"La oferta fue para amedrentar al mercado, porque ningún banco puede absorber 1.000 millones, por cuestiones normativas", dijo un operador a esta agencia y consideró que la autoridad monetaria "vendió 400 millones de dólares en el spot".
El mercado operó ayer 1.106 millones de dólares. La iniciativa del Banco Central hizo retroceder el dólar de su avance inicial, aunque la moneda terminó por encima de los valores del martes, a 3,37 pesos mayorista, 3,39 pesos minorista formal y 3,48 pesos en el segmento marginal. El euro, que se acercaba a los 1,30 dólares por unidad, ganó fuerte hasta 4,26 para la compra y 4,39 para la venta, siempre según las cifras de la víspera.