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DE RAÍCES Y ABUELOS
Con esperanzas, un día bajaron de los barcos
Familia Negri. La perseverancia y el interés que puso Luis Negri en reconstruir su historia familiar, a partir de la llegada de sus abuelos italianos, en 1909, lo premiaron y consiguió su objetivo. textos de Mariana Rivera

Luis Negri, un lector oriundo de Laguna Paiva, se comunicó con De Raíces y Abuelos para contar lo que le había ocurrido en los últimos tiempos. Un trabajo escolar de uno de sus hijos (que pretendía reconstruir el árbol genealógico familiar) fue el motivo por el cual se decidió a indagar en sus orígenes italianos, ya que no tenía prácticamente ninguna información para poder aportarle.

Pero esta búsqueda le llevó varios años y destinar gran parte de su tiempo libre a esta meta que, finalmente, pudo lograr. Pero no lo consiguió solo, sino con la colaboración de algunos familiares italianos y otras personas que, desde el pueblo de sus abuelos inmigrantes, se pusieron en contacto con él para terminar de armar el rompecabezas de su historia familiar. Internet, los e-mails y un traductor del castellano al italiano fueron indispensables para este camino que debió recorrer.

Gracias a su perseverancia y la ayuda de aquellas personas en Italia, Luis Negri pudo completar su historia familiar y ordenar todos los datos que había venido consiguiendo para formar su árbol genealógico. A continuación transcribimos el texto que nos envió.

"El calendario anunciaba una fecha: 19 de abril de 1909. Atrás había quedado Pombia, lejos la familia de él y también lejos y atrás su reciente esposa, pero el presente y el destino lo llevaron a cruzar el mar. La estela que dejaba ese barco en el agua no hacía más que atar a su esposa a su corazón con el profundo deseo de que otro barco, con otra estela, los uniera otra vez en una nueva tierra, para construir un futuro juntos.

"Fueron mis abuelos, Luigi Carlo Negri y Margherita Luigia Pistocchini, dos inmigrantes piamonteses quienes buscaron una vida próspera en América, él llegó primero y ella el 28 de febrero de 1911, para que los dos muy unidos pudieran pelearle a la nueva vida en un país extraño.

"Los años pasaron implacables. Luigi, mi abuelo, falleció muy joven en esta tierra, en mi ciudad, Laguna Paiva, en la provincia de Santa Fe, Argentina. Mi abuela Margherita quedó sola y debió criar a sus tres pequeños hijos: Mario, Rosa y Ángel, éste último, mi padre.

"Hace unos años, mi segundo hijo me pidió que le ayudara con su tarea escolar: la construcción de su árbol genealógico. Recuerdo que sólo respondí a sus preguntas y también con poca información que ofrecer. Y así quedó: sus abuelos, inmigrantes italianos, sus padres y sus hermanos. Absolutamente real, pero pequeño, breve, casi sin historia.

"El tiempo fue transcurriendo. Entre obligaciones cotidianas, mi vida siguió su camino teñida de fortalezas y debilidades, aciertos y errores, que ella siempre reclama para crecer y madurar. En ese devenir, un día, no sé cómo, no sé cuándo, ni de qué manera, llegaron mágicamente ellos, mis abuelos, como un mandato que no impone pero sugiere, que no ofrece pero da, que pide sin pedir que los integre firmemente a su familia descendiente a través de su pasado, los reviva en el recuerdo, construya con ellos la historia de la familia Negri y Pistocchini, a través de una búsqueda sin prisa pero sin pausas, continua y permanente, en un viaje de regreso que adhiera a mi piel la Pombia de Novara, tierra originaria de mis abuelos".

Años de dedicación

"Así fue: durante años he trabajado en ello", siguió recordando Luis Negri en su escrito, que continúa de esta manera: "El inicio fue durísimo, estimulante y a veces decepcionante. Solamente a partir de muy pocos dichos familiares, de tener solamente de mi abuela una difusa imagen que tampoco me había dejado ninguna historia, nada de su infancia ni de su juventud, ni de su viaje a América. Sólo sabía de alguno de sus familiares, que vivían donde hoy yo lo hago y que ella visitaba asiduamente. Sí quedaron fotos y en ellas personas que con el tiempo fui investigando y descubriendo".

"La tecnología del mundo de hoy, a través de Internet, me facilitó mucho algunas cosas. Puede llegar a instituciones y personas de Pombia, algunas de las cuales -si ahora me están leyendo- podrá recordarlo. Obviamente, los Negri de Pombia y Varallo Pombia han sabido de mi interés por la búsqueda familiar.

"No siempre obtuve respuestas; más de una vez las esperas fueron en vano y, en otras, llegué a tener una ínfima información hasta de mis bisabuelos y también de personas que decían no tener lazos familiares conmigo. Visité cuanta página conocí del Piemonte, de Novara y de Pombia. Me maravillé de saber siempre un poco más de la tierra italiana de mis abuelos.

"Fueron la suma de meses que poco a poco se hicieron años. La familia Negri y Pistocchini ocuparon y ocupan una significativa parte de mi tiempo libre. Ese tiempo transcurrido me permitió tener contacto con algún familiar con quien la comunicación se interrumpió. También lo puedo entender a ésto: es difícil a veces, después de casi dos generaciones, sorpresivamente encontrarse con una carta nombrando a personas de su mismo apellido que, aun pudiendo ser familiares, tal vez ya no estaban en su memoria. Por eso lo puedo comprender: no todos tenemos interés por estos temas y a veces la vorágine y las obligaciones de un mundo globalizado no permiten el espacio para pensar estas cuestiones.

"El camino recorrido en esta búsqueda me puso piedras con las que tropecé, alegrías por un mínimo avance, silenciosa y oculta tristeza por una carta o un mensaje sin respuesta. Pero todo se transformó siempre en un estímulo para seguir, nunca pensé en abandonar la búsqueda".

E-mails y traductor

"Un día encontré a Roberta Filippi, inesperadamente, cuando buscaba a un posible familiar en Varallo Pombia. La búsqueda dio un giro importantísimo a partir de ahí. Su ayuda fue y aún hoy es invalorable. tanto que nunca terminaré de agradecerle. Los e-mails son nuestro nexo y el traductor un aliado. Ella me ayudó y ayuda muchísimo con la genealogía.

"Tengo un firme propósito: construir mi árbol familiar desde mis abuelos hacia atrás, hasta donde se pueda llegar, para que mis familiares de Argentina, mis hijos y los hijos de mis hijos conozcan y sepan de sus raíces, sepan de dónde vienen para poder tener claro adónde van.

"No tengo dudas que puedo contar mucho más. Lo guardo celosamente para ese día, el día en que pueda comunicarme con los descendientes de mis abuelos "pombiesi' o tal vez de otro lugar y contarles todo lo que se dé de la vida de una familia que, venida de Italia, llegó un día a Argentina.

"Ellos, mis abuelos, navegaron por semanas en un viaje cargado de esperanza e incertidumbre y cuando descendieron de los barcos, voces y palabras distintas seguramente los dejaron impotentes. El aroma de la comida tal vez era distinto, una cultura desconocida. Todo fue muy duro para jóvenes que habían decidido trabajar en una nueva tierra y donde en más de un caso hasta sus nombres y apellidos fueron reemplazados en la escritura de sus documentos por lo que el oído del empleado que los recibía entendía, quedando limada un poco su propia y verdadera identidad.

"Por eso, mi búsqueda es un regreso. No es un barco o un vapor de dudosa seguridad, aunque seguros por aquellos años. Es un viaje de regreso aferrado a la pasión por conocer mis raíces, viajar muchas millas con la misma esperanza de encontrar y comunicarme con los familiares que así lo deseen, intentando que sea igual a la esperanza que ellos, al dejar a su familia y su tierra, tuvieron.

"Es un regreso que devuelve gratitud a mis abuelos inmigrantes que un día llegaron a Argentina , soñar un tiempo en Santa Fe y vivir hasta el último de sus días en Laguna Paiva. Y hoy siento que me dan el mandato de subir a la ilusión de construir definitivamente el árbol familiar de mis ancestros, a partir de mis abuelos gringos que un día trabajaron con muchísima humildad y rudamente para construir mi Patria.

"Este viaje no lo hago ni quiero hacerlo solo. Muchos están a bordo. Me gustaría poder contar con ustedes para cuando necesite ayuda. Desde ya pueden contar conmigo y no "uno, dos, tres, cuatro, cinco' sino contar conmigo para que pueda subir a la ilusión que tuvieron en esos tiempos aquellos, mis abuelos, que bajaron de los barcos".

Repercusiones en Italia

Gratificación

La historia de la familia que Luis Negri pudo relatar fue publicada en dos periódicos o semanarios del pueblo de sus abuelos y en un diario provincial. Los diarios en los que se publicó el artículo fueron L'ecco Pombiese de Pombia e Il diálogo de Varallo Pombia.

También se publicó una síntesis en el diario Novara Oggi, semanario de informaciones de la provincia de Novara, con la autoría del columnista Renato Colombo. "Es de destacar este trabajo pues la síntesis es excelente dado que no pierde el sentido del texto original", aclaró Luis.

También manifestó su sincero agradecimiento a Roberta de Filippis de Varallo Pombia, Marinella Roveda de Pombia y a Don Pierángelo Cerutti, cura párroco de Pombia y Varallo Pombia, "personas a las cuales les estaré eternamente agradecido por ayudarme en el trabajo de búsqueda de mis ancestros para construir el árbol genealógico y por facilitarme la publicación del artículo".