Opinión: OPIN-02 Un nueva y perniciosa ley del tabaco en Buenos Aires

Carlos Alberto Candioti (*)

Los países de habla portuguesa principalmente Brasil- han acuñado la palabra "fumicultura" para referirse al cultivo del tabaco. Algo así como el cultivo del humo. El vocablo resultó muy ilustrativo, dado que los productos de ese cultivo eran destinados principalmente a fumar, y terminó por ser aceptado en su uso cotidiano. Esto data del tiempo en que fumar era sólo una costumbre o un hábito. Desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, la evidencia científica de que fumar produce serios daños en la salud es enorme y categórica. De hecho, las propias tabacaleras lo reconocen. Fumar dejó de ser sólo un hábito, una costumbre y ha pasado a considerarse como una enfermedad, incluyéndosela como trastorno mental en los principales catálogos internacionales de enfermedades (DSM-IV y CIE-10). El tabaquismo, denominación que recibe esa enfermedad, es a su vez factor de riesgo de numerosas enfermedades cardiovasculares y respiratorias y de numerosos tipos de cánceres. Por tal razón, la OMS la considera como la principal causa de muerte prevenible en el mundo. Creemos entonces que ha llegado el momento de acuñar un nuevo término, que sea más ilustrativo aún, para denominar a la agricultura del tabaco y cuál mejor que el de "tánatocultura", algo así como el cultivo o la agricultura de la muerte. Tan o más apropiado aún, es denominar a quienes transforman la hoja de tabaco en productos fumables la poderosa industria del tabaco- como la "tánatoindustria", es decir, la industria de la muerte. Las 40.000 muertes anuales que provoca el consumo de cigarrillos en Argentina es razón más que suficiente para tal denominación y para convertir al tabaquismo, como ya dijimos, en la principal causa de muerte en nuestro país.

Como en la historia-leyenda del tigre que dejó la marca de sus afiladas garras sobre la mesa del convento franciscano de nuestra Santa Fe de la Vera Cruz, la tánatoindustria dejó las suyas, hace un par de días, en los despachos de los diputados bonaerenses y una ley, construida a conciencia durante casi seis meses en la Legislatura de la primera provincia del país casi la cuarta parte de la población argentina-, entre gallos y media noche fue modificada por la Comisión de Asuntos Constitucionales cuyo presidente es Marcelo Feliú y su vicepresidente Guido Lorenzino Matta, ambos del Frente para la Victoria, resultando de ello un engendro maligno, muy adecuado al paladar sanguinario de nuestros "nobles" y "particulares" tánatoindustriales vernáculos. Todo ello sucedió en pocas horas, luego de que "representantes de la industria tabacalera recorrieron los despachos de los diputados" según contó el propio presidente de la Comisión de Adicciones y que tomó estado público a través de un medio capitalino. Para ser justo, debo decir que 14 diputados de la Coalición Cívica se opusieron a la burda y maquiavélica maniobra, pero sus votos no alcanzaron ante los otros 72 legisladores provenientes del Frente para la Victoria, el PJ, Recrear, el Pro, la UCR y Concertación Plural, que indudablemente se mostraron más sensibles a la "prédica" de la tánatoindustria.

Las modificaciones introducidas a la ley y que la hicieron funcional a las tabacaleras- tienen que ver principalmente con el establecimiento de ambientes 100% libres de humo de tabaco, estrategia que se iba a aplicar para evitar que siga ocurriendo algo tan nefasto como que un bonaerense no fumador muera cada 4 horas como consecuencia de inhalar el humo de tabaco ajeno (HTA). El HTA es el que proviene de los cigarrillos encendidos y de las exhalaciones de quienes los consumen. Quienes ya pasamos por ese proceso legislativo la comunidad santafesina debe agradecer a sus legisladores el haberles brindado una ley considerada internacionalmente como una de las mejores del mundo- y llevamos más de una década investigando al respecto, sabemos muy bien que la tánatoindustria siempre opone una tenaz resistencia a las políticas de ambientes libres de humo de tabaco, a pesar que estas políticas no afectan de un modo directo a la cadena agro industrial ni comercial del tabaco. Alguien que fuma 20 cigarrillos diarios, por ejemplo, podrá seguir consumiendo esa cantidad o más, si lo desea, siempre que sea al aire libre. Las tabacaleras se oponen más a la política de ambientes libres de humo que a las prohibiciones o restricciones publicitarias, que sí involucran un control sobre la mencionada cadena.

Para oponerse a los ambientes libres de humo de tabaco la industria de la muerte opera con dos tipos de estrategias: una directa, mediante el lobby de sus operadores en oficinas gubernamentales; y otra indirecta, a través de lo que se conoce como "grupos de fachada". La manera directa es la que utilizaron, por ejemplo, para que el entonces presidente Menem vetara la ley Neri en la década de los noventa, a sólo una semana de haber sido sancionada. Otro ejemplo es el ocurrido recientemente en la provincia de Buenos Aires con la ya tristemente famosa recorrida "por los despachos de los diputados". La estrategia indirecta la utilizan movilizando a determinados grupos como el de los gastronómicos y el de los establecimientos de juegos (casinos, bingos, etc.) a través de infundir la creencia falsa y limitante acerca de supuestas pérdidas económicas en sus negocios. Existe una cuantiosa evidencia científica internacional acerca de la no existencia de un impacto económico negativo en las ventas de los mencionados rubros y también contamos con investigaciones nacionales, como la que hemos realizado en la provincia de Santa Fe, en la totalidad de bares y restaurantes de la ciudades de Santa Fe y Rosario. En cuanto a salas de juego, cabe destacar que nuestra provincia se ha convertido en un ejemplo a seguir, no sólo por la existencia de la ley, sino por la destacada actitud de nuestra Lotería de la Provincia, que exige a las salas de juego que sean libres de humo. En nuestros casinos no se fuma, en nuestros bares y restaurantes tampoco, y ninguno ha disminuido sus respectivas ventas.

El "Grupo de los 72" legisladores bonaerenses que votaron la reciente ley han permitido con sus infundadas modificaciones que se siga fumando en bares y restaurantes, habilitando zonas para fumadores, tal como lo estipulan las políticas de "Convivencia en Armonía" y "Cortesía de Elección" (Courtesy of Choise), ambas con copyright de la tánatoindustria. Por si alguien no lo sabe, las leyes de ambientes 100% libres de humo de tabaco no prohiben a nadie fumar, sólo regulan los lugares en donde no se puede hacerlo, para no perjudicar derechos fundamentales de terceros. Por lo tanto, los fumadores son muy bienvenidos en todas partes, sólo que deben fumar afuera. También la ley bonaerense permitirá fumar irrestrictamente en casinos, bingos, cárceles, centros de salud mental, etc., poniendo en riesgo la salud de apostadores y crupieres, de presos y carceleros, de enfermos mentales y de médicos, etc. Como consecuencia de este dislate, un bonaerense seguirá muriendo cada 4 horas, salvo que el gobernador Scioli, haciendo uso de las atribuciones que le confiere la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, devuelva, con observaciones a toda esta permisividad, la ley a la legislatura de la provincia que él gobierna.

(*) Director del Programa de Prevención del Tabaquismo del Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe. Miembro Fundador y Secretario de Alianza Libre de Humo Argentina. Autor de la ley 12.432 santafesina que, además de los artículos relacionados con la salud y educación, también provee ambientes 100% libres de humo en lugares públicos y privados y prohibe todo tipo de publicidad y promoción de los productos del tabaco.