De la redacción de El Litoral
Tras analizar la situación actual del sector apícola santafesino, estudiar sus debilidades y fortalezas, se diseñó un Plan Estratégico 2007/2010 -vinculado al que ya existe en el ámbito nacional- para la Cadena de Valor Apícola. Se pretende "generar un desarrollo sustentable que permita brindar un producto diferencial al mercado externo", precisaron desde el Ministerio de la Producción de Santa Fe.
Y para lograr esta sustentabilidad, "es indispensable que se piense a este sector como cadena de valor para lograr fortalecer a todos sus eslabones", señaló el ministro de la Producción de Santa Fe, Juan José Bertero, quien acompañado por el secretario del Sistema Agropecuario, Agroalimentos y Biocombustible, Carlos Sartor, presidió la presentación de este plan.
Básicamente, se plantearon tres objetivos básicos que están orientados a trabajar parar obtener una adecuada "sanidad, trazabilidad y territorialidad".
Uno de los temas que más preocupa a los integrantes del sector es la "territorialidad". Según mencionaron, "es necesario designar un lugar para que se ubiquen las colmenas que vienen de otras provincias, porque hay zonas que están superpobladas y otras que están más desoladas".
En San Javier, por ejemplo, "suelen instalarse cordobeses con sus colmenas que después terminan compitiendo con la producción local". Por esta razón, "se pretende incentivar la producción; pero dentro de determinados parámetros que definan un ordenamiento territorial".
En la provincia, hay 3.735 productores -la mayor concentración se registra en el departamento Castellanos, seguido por los departamentos San Cristóbal y Las Colonias- con 435.935 colmenas, de acuerdo a las inscripciones realizadas en el Registro Nacional de Productores Apícolas (Renapa). El volumen de producción de miel "es cada vez más significativo". Además, en determinadas regiones, resulta una opción interesante para la polinización de cultivos, producción de material vivo y desarrollo de líneas genéticas.
Bertero resaltó que la provincia difundirá este programa para que todos los que quieran hacer algún aporte para la apicultura, actúen dentro de este plan. "Crear y construir este espacio cuesta, pero tenemos que defenderlo para dialogar, discutir y celebrar los logros", advirtió el funcionario.
La apicultura es una actividad que está basada en pequeños productores muy atomizados que generan en su conjunto divisas cercanas a los 80 millones de dólares anuales (promedio de los últimos años). Casi la totalidad de la producción argentina está destinada al mercado internacional, donde nuestro país tiene un papel preponderante, ya que es el segundo exportador y el tercer productor después de China y Estados Unidos.
A partir de 1994, cuando se empezó a aplicar el Programa Apícola Provincial, se logró "mejorar la productividad y la calidad de las mieles; a la vez que se han fortalecido las estrategias de alianzas, al tomarse como referencia los protocolos de producción diferenciada".
Veinticinco grupos apícolas en nuestra provincia desarrollan un modelo productivo a partir de un protocolo propio de diferenciación de calidad. Por medio de este programa, los apicultores acceden a la posibilidad de realizar una serie de análisis vinculados a la calidad de las mieles, en convenios con laboratorios oficiales.
Teniendo en cuenta los acuerdos establecidos con la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano, se inició en la cosecha 2005/6 la tipificación sensorial y polínica de las mieles de la provincia, como una estrategia complementaria para brindar competitividad sistémica al sector.
Además, Santa Fe "fue la primera en establecer un convenio de delegación de funciones, lo que permite contar con salas de extracción adecuadas a las normas nacionales, y en condiciones de poner en marcha el programa de trazabilidad del Senasa, que funcionen como salas comunitarias o prestadoras de servicios a terceros. De esta manera, se pasó de un total de 52 salas de extracción -en diciembre de 2002- a 250 salas inscriptas en diciembre de 2004.
Sin embargo, luego de la puesta en vigencia del programa de Inspección de Salas de Extracción -que busca categorizar las salas conforme a la reglamentación establecida por el Senasa-, este número se redujo a 160.
El lanzamiento
del plan para la Cadena de Valor Apícola se llevó a cabo en el Salón Amarillo del Ministerio de la Producción y contó con la participación de representantes de las entidades que integran los distintos eslabones productivos de la cadena, y que han participado de la construcción de la misma.