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De la corresponsalía de Rosario
El conflicto en General Motors, que se inició hace tres semanas cuando la automotriz envió 435 telegramas de despido, volvió a dificultarse ayer a la tarde luego de que en la audiencia de conciliación el sindicato de Smata se enteró que la firma despedirá a partir del lunes a 150 empleados de planta permanente.
Desde el lunes pasado, cuando se reabrió la fábrica de Alvear, tras una parada "técnica" que se extendió por 15 días, el grupo de empleados que había recibido los telegramas de despido comenzó un curso de capacitación en un galpón que está fuera de la línea de producción. Este grupo, cuyo futuro laboral está en suspenso desde que se gestó el conflicto, fue ubicado en un predio donde se hallan las canchas de fútbol. Allí, donde están los vestuarios, según relataron desde el gremio, realizan unos cursos sobre seguridad.
Mientras tanto, el gremio de Smata y los representantes de General Motors seguían negociando esta semana en el Ministerio de Trabajo provincial, donde surgió la posibilidad de que el conflicto se destrabara ante la chance de que el gobierno nacional otorgara subsidios de 800 pesos a los trabajadores cuyos empleos corrían riesgo. Cuando surgió esta alternativa, el propio ministro de Trabajo, Carlos Rodríguez, consideró que se estaba "muy cerca" de arribar a un acuerdo.
Pero esa posibilidad quedó descartada ayer, luego de que se conociera que la automotriz despedirá a 150 operarios.
La abrupta decisión que tomó la firma puso en duda la continuidad de las negociaciones que se llevan adelante en el marco de la conciliación obligatoria, que vence el próximo jueves. Si el lunes no pueden ingresar a trabajar estos operarios, la conciliación quedaría desdibujada y sin efecto por decisión unilateral de la propia automotriz.
Fuentes del Ministerio de Trabajo relataron que el viernes se generó un clima de tensión en la planta entre el grupo de trabajadores (que recibieron los telegramas) que están asistiendo a las capacitaciones y los que siguen en la línea de producción. "Pasó lo peor. Lo que nunca tendría que haber ocurrido: que se enfrenten entre los propios trabajadores", aseguró el ministro de Trabajo. El gremio, según consideraron en la cartera laboral, no pudo contener a los operarios que están en una situación muy complicada.
En Smata advirtieron que la empresa usó este incidente que consistió en un cruce de insultos como "excusa" y argumento para anunciar estos despidos. Estos 150 operarios recibirán su indemnización y seis sueldos. Pero no podrán ingresar más a la planta de Alvear, donde el lunes el conflicto amenaza recalentarse. El gremio dijo que está estudiando las medidas gremiales que tomará, aunque hasta hoy a la mañana la comisión directiva del sindicato no había decidido el tipo de protesta.
La duda que tenían en el Ministerio de Trabajo es si la planta volverá a cerrar, como ya lo hizo hace 15 días cuando comenzó el conflicto por los despidos.
Bernardo García, vocero de la empresa automotriz, confirmó que en la audiencia que se llevó adelante ayer en el Ministerio de Trabajo "no hubo acuerdo". El vocero de la firma aseguró que el martes se realizará una nueva audiencia.
García evitó hablar de los despidos y sólo se refirió a que el gremio no había aceptado la propuesta de la empresa de llevar adelante suspensiones de personal hasta junio. El secretario general de Smata, Marcelo Barros, propone que el congelamiento de los despidos se extienda hasta diciembre.
Ahora, luego de que trascendieron los 150 despidos, la negociación vuelve a fojas cero, y corre un gran peligro de que no pueda continuar.