En un documento, que hizo público la Conferencia Episcopal, se exige anteponer el diálogo al afán de dominio, y que la promoción del bien común sea la prioridad. No obstante su clara intención crítica, monseñor Casaretto descartó que el contenido esté destinado a alguien en particular. "Es una invitación a todos, sin juicios de valor contra nadie", señaló.