Respetando el medio ambiente

La ecología “inspira” a Renzo Piano

1.jpg

El famoso arquitecto en su luminoso estudio en Génova, Italia. Está considerado como uno de los profesionales más prolíficos de las últimas décadas.

Foto: Agencia AFP

Emmanuelle Andreani

AFP

Para el gran arquitecto italiano Renzo Piano, la protección del medio ambiente, lejos de ser una limitación, se ha convertido en una “fuente de inspiración” para el desarrollo de los importantes proyectos que está realizando en numerosos países.

“Descubrimos que la Tierra es frágil. Me pregunto si hay que vivirlo como un drama”, admite el arquitecto, cuya última creación, la sede de la Academia de las Ciencias de San Francisco, en Estados Unidos, ha recibido la mayor calificación que un museo haya obtenido por parte de la agencia especializada que evalúa las llamadas “construcciones verdes”: la Green Building Council.

“Las exigencias relacionadas con el medio ambiente no deben ser vividas como un recorte a la libertad. La ecología puede ser una bella fuente de inspiración y una enorme oportunidad”, reconoce el autor del llamativo Centro Pompidou (Beaubourg) de París.

“Los arquitectos deben saber interpretar las evoluciones de su época y vivir su propio tiempo. El museo de San Francisco es una interpretación de la revolución verde que está en marcha”, comentó Piano, en su luminoso taller de Génova, al norte de Italia.

A los 71 años, Piano, ganador en 1998 del “Nobel de la Arquitectura”, y del Premio Pritzker, es considerado uno de los expertos en la materia más prolíficos de las últimas décadas.

Innovaciones ecológicas

Las innovaciones ecológicas resaltan en sus obras, en particular en el nuevo museo estadounidense, inaugurado hace seis meses.

El sistema de aislamiento del edificio fue realizado nada menos que con pantalones vaqueros usados y la marquesina de cristal que lo rodea, lleva integradas células fotovoltaicas con las que el edificio genera un 10% de la energía eléctrica que consume.

En el interior del inmueble sólo hay aire acondicionado en unas pocas dependencias, ya que la temperatura propia es fresca, gracias al techo de cristal que se abre y se cierra y a las numerosas plantas y flores que cubren los 10.000 metros cuadrados de techo ondulado.

“Creo en el beneficio poético de la ligereza y de la transparencia”, comentó el célebre proyectista, quien habla varios idiomas, entre ellos el francés.

Su taller frente al mar, construido hace unos quince años, también goza del calor “natural” que ofrecen “los rayos del sol” que entran a través del techo transparente.

“¡Estamos en pleno diciembre y no hemos encendido la calefacción!”, sostiene Piano, quien divide su vida entre Génova, su ciudad de nacimiento, París y Nueva York.

“El arquitecto debe sentirse responsable del medio ambiente, sobre todo porque su trabajo dura en el tiempo y le debe dar manutención mientras viva”, comenta Piano.

“Yo viajo mucho para visitar mis creaciones, “mis hijos’, como las llamo, que están repartidos por medio mundo”, cuenta.

Otras obras

Entre las numerosas obras diseñadas por Renzo Piano, figuran además del parisino Centro Pompidou, la Ciudad Internacional de Lyon, en Francia, el Auditorium de Roma, así como el espectacular puerto de Génova.

En Oceanía realizó el Centro Jean-Marie Tjibaou de Numea, en Nueva Caledonia, en Japón el aeropuerto de Kansai y en Estados Unidos la sede del diario New York Times y de la Menil Collection de Houston, entre otras.

Ante la crisis económica que obligó al New York Times a hipotecar la nueva sede, Piano se muestra sereno: “No me incomoda para nada que mi edificio ayude al grupo y sirva como amortizador, al contrario”, dice.

“Construyo estructuras, la

s cuales desarrollan su propia vida. Cuando termino una obra, me pregunto siempre: ¿Será feliz?”, admite.

2.jpg

La nueva sede de la Academia ha costado casi 500 millones de dólares.

Foto: Agencia EFE

///

ADEMÁS

El museo más ecológico del mundo

La Academia de las Ciencias de California inauguró su nueva sede en San Francisco, un revolucionario edificio diseñado por Renzo Piano, que ya se considera el museo más ecológico del mundo.

“Este museo es un regalo a nuestros hijos y a las próximas generaciones”, dijo Piano durante la ceremonia de apertura. “Una herramienta para que la siguiente generación se enfrente al problema de que la Tierra necesita ayuda”.

El arquitecto reconoció que se enamoró del proyecto en cuanto supo de él y que pasó largas horas sentado frente al lugar donde debía levantarse el museo, reflexionando sobre la mejor manera de incorporarlo al entorno del parque Golden Gate donde se encuentra.

El resultado es un elegante edificio de cristal y techo ondulado que parece haber crecido de forma natural en el suelo del parque.

En realidad, ésa era exactamente la intención de Piano. “Levanté el parque Golden Gate, puse el edificio debajo y coloqué de nuevo el césped encima”, ha relatado el arquitecto.

Todo el tejado del edificio -una superficie ondulada de 10.000 metros cuadrados en homenaje a las colinas de San Francisco- está cubierto de plantas y flores autóctonas. Este “techo viviente” cumple la función de mantener fresco el interior del edificio a la vez de recoger unos 13 millones de litros de agua al año que se reutiliza en gran parte para uso del museo.

El cristal es uno de los materiales principales en la estructura del luminoso museo y desde casi todos sus rincones se puede ver el parque que lo rodea.

El museo ha sido diseñado para investigar dos preguntas básicas: ¿cómo evolucionó la vida? y ¿cómo sobreviviremos? e incluye exposiciones sobre los efectos del cambio climático en California y la evolución de las especies en Madagascar y las Islas Galápagos.