ENTREVISTA A FONDO CON MARÍA DE LOS ÁNGELES GONZÁLEZ:

“Queremos que las ciudades sean

ganadas por su propia gente”

El balance de lo que se hizo y las deudas pendientes. El papel de la cultura en la crisis que atraviesan el país y el mundo.

NATALIA PANDOLFO

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Excepto por la temperatura que el aire acondicionado se ocupa en mantener a raya, todo es calidez en el despacho de Chiqui González. El uso del apodo obedece estrictamente al pedido de la entrevistada. Un prolijo desorden desplegado sobre el escritorio, juguetes artesanales, libros, cajas de cartón, objetos de arte: todo allí parece haberse complotado para derribar el mito de la estética propia de una oficina pública.

Recortada sobre el fondo de luz blanca que regala la calle, y que se potencia en la camisa inmaculada, la mujer se deshace en disculpas por los 25 minutos de demora. Luego cierra los ojos y habla, casi sin detenerse a respirar. Se le pide un balance de lo hecho hasta ahora. Su mirada es intensamente positiva; podría decirse que orilla el borde de la exageración. Empieza en el terreno personal.

“El año pasado fue de aprendizaje. Tuve la experiencia de alejarme de Rosario, la ciudad de mi vida, para venir a vivir aquí. Aprendí a destruir estereotipos de norte-sur. Mi verdadera preocupación fue recorrer el territorio para sentirlo desde adentro. Es imposible pensar en programas culturales sin haber sido partícipe de lo que hace cada ciudad”, dice.

Tuvo que aprender, también, a tratar de hablar menos y sentir más. “Era necesario hablar poco y mirar mucho: los espectáculos, la gente, los periodistas. Es la misma provincia, pero había que entender otros gestos”, confiesa.

La mirada se abre a otros campos: “Parecen cuestiones burocráticas, pero el paso de Secretaría a Ministerio no fue un capricho. Tuvo que ver con una voluntad política de poner a la cultura en un lugar diferente, con un presupuesto mayor. Lo de la Innovación también es un signo: entender la cultura no como un conjunto de espectáculos, sino como una fuerte tendencia hacia la ciudadanía, hacia el espacio público. Pretender que la ciudad fuera ganada por su propia gente”, explica.

El reloj parece una locomotora sin freno. Las agujas pinchan cada segundo y lo condenan a la muerte súbita. Pasa una hora, y todavía la funcionaria se resiste a correrse del lado positivo de la balanza. Tiene, parece, mucho para depositar allí.

LADO A

La charla traza una parábola que recorre hechos, lugares, proyectos. Pasa por el Molino Franchino, se detiene para observar a los artistas y al público que allí trabajarán juntos, en una “fábrica cultural”, como la han denominado, en el marco de un proyecto faraónico que esta semana tuvo su punto de partida con la apertura de sobres para la licitación de la primera etapa.

La atención a los museos, a las bibliotecas populares y a la producción editorial; la relación con la educación, con la seguridad; el contacto con los barrios; la programación, las fiestas populares, los organismos. Cada tema constituye una estación en el viaje virtual.

“Hay un proyecto al que le debo muchísimo, que es “Programa de mujer’. Mirando el mapa, descubrimos que, de las 368 ciudades, 112 tenían nombre de mujer. Esto incluía norte, sur, grandes y chicas, y todas las tendencias políticas de sus gobiernos. Había que seguir el camino de los nombres: ésa era la regla del juego. Se llegó a unas 40 durante el año pasado, y fue maravilloso”, afirma.

“Otro programa del que aprendimos mucho fue “Mirada maestra’, en conjunto con el Ministerio de Educación. Tenemos más de 20 mil inscriptos, de 77 mil docentes. Empezamos con Rafaela, Rosario y Santa Fe; y ahora agregaremos Reconquista, Tostado, Venado Tuerto, San Jorge, San Cristóbal y Cañada de Gómez”, informa.

El platillo positivo se completa con la experiencia del Gabinete Joven, formado por gente de todos los ministerios que se reúne para aportar su perspectiva sobre diversos temas políticos. Con “Dar vueltas”, un programa que se hizo en Reconquista y que logró reunir, por ejemplo, a policías menores de treinta años con civiles de la misma edad, para intentar ponerse de acuerdo sobre problemas comunes. Y con un programa de voluntariado para todas las edades, que tendrá la forma de un centro juvenil que estaría funcionando dentro de tres meses en el ex Campo Universitario, en Estanislao Zeballos y Facundo Zuviría.

LADO B

El caño de escape de algún motociclista desaprensivo apenas logra distraer la mirada evadida hacia el ventanal de la esquina de 25 de Mayo y 1º Junta. Cuesta llegar al lado B de la entrevista. Allí surge una deuda histórica de la ciudad de Santa Fe, que amenaza con ubicarse en el territorio de lo utópico: la restauración de la Casa de la Cultura, espacio paradigmático de una época de oro que supo caerse a pedazos y nunca logró sobreponerse, a pesar de los rimbombantes anuncios espolvoreados a lo largo de sucesivas gestiones.

“Durante el año pasado se otorgaron dos subsidios para la reestructuración de los pisos, pero es necesaria una gran inversión para la recuperación patrimonial. Para mí es algo muy importante, es un símbolo que necesita ser restaurado”, se limita a decir la funcionaria (ver “La casa que duerme”).

Otro de los temas pendientes es el otorgamiento de las becas que habitualmente entrega la cartera, y que durante 2008 no se concretó debido a una reestructuración del sistema. El argumento: se está buscando una mayor equidad y una actualización en los montos.

También aparece, de este lado, la necesidad de construir desde la cultura algún bote que posibilite al individuo navegar en estos tiempos de crisis. “Aún con las limitaciones presupuestarias que tenemos, hay que afrontar la crisis económica, los problemas de trabajo, la desintegración social. Yo no creo que la cultura sea un montón de servicios o entretenimientos: la cultura es la marca simbólica de todo lo que pensamos y hacemos. Y pienso que puede aportar en un marco como el que estamos atravesando. Tenemos muchas cosas pendientes”, asume la ministra.

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ADEMÁS

La casa que duerme

Está cerrada desde hace mucho. Asoma como un fantasma simpático, que ya forma parte de la postal de bulevar Gálvez y Güemes.

La intervención está en un impasse desde hace tiempo, cuando concluyó la primera etapa, que demandó 728 mil pesos y fue concretada durante la gestión de Jorge Obeid. En octubre, el gobierno de Hermes Binner dispuso una nueva partida, esta vez de un millón de pesos, para empezar con la segunda. Pero la entrega aún no se hizo efectiva.

El proyecto está a cargo de la Arq. Silvia Bournissent. La segunda parte estará destinada a dos grandes rubros: “Por un lado, se realizarán trabajos en los techos de las cubiertas livianas. Esto implica la reposición de piezas en la estructura de madera y recambio total de la cubierta de cinc. También se intervendrá en la cubierta de pizarras y sus complementarios de cinc y cobre. La concreción rápida de estos trabajos (junto a los realizados anteriormente en las terrazas) son fundamentales para garantizar la estanqueidad del sistema, es decir, anular las actuales penetraciones de agua por lluvias”, explica la responsable.

“Por otro lado, se realizarán las parte embutidas de todas las instalaciones proyectadas en la casa, con el fin de ir concluyendo con las tareas más agresivas sobre los muros y cielorrasos. Quedará para una etapa posterior la colocación de artefactos, griferías y aparatos correspondientes a cada instalación específica”, sostiene.

Las instalaciones implicadas en la etapa dos son instalaciones cloacales, pluviales, de agua fría y caliente, para gas natural, contra incendio, de aire acondicionado frío y calor, de sonorización y de electricidad y los trabajos complementarios de albañilería.

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DESTACADOS

El Molino y La Redonda

El proyecto del Franchino está planteado como dos grandes unidades, con una especie de calle pública en el medio. Se calcula que la primera parte estará inaugurada el año que viene.

A la funcionaria le gusta apostar a la comparación con la Bauhaus, la mítica escuela alemana de arte y diseño.

“Santa Fe tiene muchísimos diseñadores y una formación impresionante en plástica. En la fábrica cultural hay un piso de indumentaria y textiles; otro de vidrios (desde vitreaux hasta bijouterie), otro de metales y uno de maderas”, dice. Lo dice así, en presente.

En el lugar se prevé la realización de espectáculos, pero el énfasis está puesto en el proceso de creación, ya sea con materiales o con el propio cuerpo. Los sábados, domingos y feriados, el público va a poder participar de esas instancias. Y los días de semana va a haber cooperativas de jóvenes y adultos trabajando. “La idea es que haya permanencia de oferta. Es decir, además del valor artesanal y estético, esto va a tener un valor de mercado. Después veremos cómo se vende. La idea es que el diseño entre a la vida cotidiana”, sostiene.

“En la calle hay talleres y artistas. Y hay un tranvía que va hacia el Parque Federal y desemboca en La Redonda”, asegura.

El proyecto de La Redonda se presentará mañana. La propuesta es que allí se aloje la obra muralística de César López Claro, que fue donada a la provincia. Se trata de obras de gran tamaño que serán restauradas por un equipo de santafesinos. También se expondrán las esculturas de Roberto Favaretto Forner. “Allí hay un anfiteatro natural, y también un gran galpón, donde se podrá disfrutar de arte contemporáneo y obras de gran tamaño”, define la ministra.

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“Se trata de hacer mientras se aprende, como en la escuela”, dice la ministra.

Foto: LUIS CETRARO