Premiaron al trabajo que recopila 34 casos en donde se usó este procedimiento

Médicos santafesinos tratan a pacientes con células madre de médula ósea

Mariana Rivera

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Un grupo multidisciplinario de profesionales de la salud santafesinos fue premiado en el Congreso de Terapia de Revascularización Cardiovascular, realizado entre el 4 y el 6 de marzo pasado, en Washington DC, Estados Unidos.

Presentó un trabajo de investigación que fue considerado como uno de los mejores cinco entre los 930 que evaluó el comité científico de ese evento, motivo por el cual obtuvo un reconocimiento, un diploma y un premio. El tema: el uso de células madre para la regeneración de tejidos, tan cuestionado en los últimos tiempos pero en relación con las de origen embrionario.

En este caso, el trabajo resume los resultados obtenidos en un procedimiento que se realizó en nuestra ciudad a 34 pacientes con obstrucción arterial severa en las piernas, que no tenían opción de realizarse los tratamientos convencionales, como una cirugía y/o una angioplastia.

El método utilizado consistió en extraer células madre de la médula ósea del propio paciente -con anestesia local-, que son reimplantadas en su organismo -a través de una punción en la ingle- para que regeneren los tejidos que están comprometidos en las piernas.

El comité científico advirtió que el procedimiento era tolerable y seguro para los pacientes, además de destacar la simplicidad del método y la cantidad de pacientes tratados.

La edad media de los pacientes era de 64 años, el 86 % era diabético y más de la mitad tenía indicación de amputación de la pierna comprometida. Sin embargo, el procedimiento permitió evitar la amputación del miembro inferior en el 50 % de los casos. La mayoría de los pacientes se atendían en el hospital pero también en el sector privado, y viven en nuestra ciudad, pero además se incluyeron algunos de Esperanza, Paraná y otras localidades de Entre Ríos.

El Dr. José Vicario, cardiólogo responsable de la investigación, tuvo a su cargo la exposición del trabajo en el evento científico realizado en Estados Unidos y explicó a El Litoral -junto al hematólogo César Campo- sus características.

Según mencionaron, el estudio clínico trata sobre la administración intraarterial de células madre de médula ósea autóloga, es decir, del propio enfermo, en pacientes con obstrucción arterial severa en las piernas y sin opción de tratamiento convencional, ya sea con cirugía y/o con angioplastia.

Tolerable y seguro

El procedimiento consiste en la extracción de médula ósea del propio paciente, con anestesia local, que luego es procesada por el Servicio de Hematología. Posteriormente, esas células son aplicadas, por vía intraarterial, en la pierna comprometida.

En este punto, los médicos aclararon que “antes de aplicarlas se hace una oclusión del retorno venoso, transitoria, de manera que las células queden más tiempo en la circulación periférica y no se laven rápidamente”.

El Dr. César Campo aclaró que “las células madre para regenerar tejidos pueden ser obtenidas de diferentes fuentes: médula ósea autóloga, sangre periférica, células del cordón umbilical y células embrionarias. Las células madre de médula ósea fueron las utilizadas en este trabajo debido a que eran de más fácil acceso y seguro (la extracción se hace sólo con anestesia local y no general), además de ser de bajo riesgo al no producir rechazo por parte del paciente, la técnica no tiene cuestionamiento ético, como en el caso del manejo de células embrionarias o fetales”.

Con respecto al tiempo que demanda este procedimiento, el Dr. Vicario aclaró que “la media de internación es de 24 horas aproximadamente. El paciente se interna y en el mismo día se le hace la extracción de médula, que es procesada por el hematólogo. Luego se la administramos con una punción en la ingle, para llegar hasta la arteria. Con otra punción ocluimos la vena, pero luego fue liberada. Posteriormente, el paciente pasa a una habitación para control y al día siguiente es dado de alta”.

Otras complicaciones

Los 34 pacientes con enfermedad arterial severa en las piernas que comprendió la investigación también tenían lesiones importantes en los tejidos debido a la falta de circulación. Sin embargo -aclararon los profesionales- el método mostró ser seguro, tolerable, de bajo riesgo y con eficiencia terapéutica, ya que los exámenes realizados durante un seguimiento a dos años demostró el desarrollo de nuevas arterias y vasos sanguíneos, lo que se denomina angiogénesis o colaterogénesis.

En este sentido, aseguraron que “llevamos un seguimiento de más de dos años de este grupo de pacientes, aunque los datos fueron recolectados durante tres ó cuatro años, hasta diciembre de 2008. El seguimiento es muy reglado: los pacientes tienen control clínico, angiografía, un índice de tobillo y brazo (doppler), biopsia de piel previa al tratamiento, a los 30 días del procedimiento, y a los 6, 12 y 24 meses”. Respecto de la biopsia de piel, aclararon que este estudio se utiliza para buscar los marcadores que indican que los vasos se están regenerando, que están volviendo a crecer.

Por otra parte, comentaron que “del total de estos pacientes con arteropatías severas, 18 tenían indicación de amputación por parte del cirujano vascular, que se evitó en el 50% de los casos. Hoy en día, la amputación es un problema mundial porque implica mayor mortalidad para el enfermo (el 30 ó 40 % fallece a los 2 años por infecciones y otros procesos) y mayores costos en salud”.

En tanto, plantearon que “el 34 % de los pacientes tenía revascularización previa, es decir, tenían una cirugía y angioplastias no exitosas. Por este motivo, tenían el mismo problema: no tenían circulación en las piernas. Hemos incluido estos casos, que comprenden los denominados pacientes con isquemias críticas de miembro inferior, en los que la incidencia de amputación es muy alta. Esto significa que incluimos los peores pacientes y, a pesar de eso, obtuvimos buenos resultados”.

También destacaron que como casi el 90 % de los pacientes tenía lesiones tróficas (gangrenas, úlceras, pérdida de tejido, necrosis, lesiones que no cicatrizaban con tratamientos convencionales), luego del procedimiento, se les brindó el tratamiento concomitante intensivo de esas lesiones, además de que paralelamente un endocrinólogo controlaba la diabetes, el infectólogo hacía el seguimiento para evitar infecciones, o el cirujano plástico realizaba injerto de piel para cubrir las lesiones, según el caso.

Todo a pulmón

Antes de un merecido festejo por el premio obtenido, en el auditorio del Servicio de Cirugía del Iturraspe, los médicos aclararon satisfechos que “no tenemos apoyo de nadie y trabajamos en estos temas porque nos gusta y queremos hacer algo por la Medicina. Sólo tuvimos el apoyo de la UNL en la parte inicial, en el diseño experimental en la parte de laboratorio, en la investigación con animales”.

También admitieron que “esta investigación abre un camino grande porque cuando uno demuestra eficacia en usar células madre del propio paciente seguramente el campo va a ser más grande. Podríamos empezar a tratar a pacientes que tienen arterias no muy buenas o que no obtienen resultados completamente satisfactorios para las obstrucciones arteriales con una cirugía o una angioplastia. Seguramente, serían incluidos en protocolos separados a estos pacientes con patología arterial severa”.

Al respecto, plantearon que “probablemente, la eficacia va a ser mayor usando las células alogénicas o del cordón umbilical. Los resultados están en pleno debate pero en el futuro, el hecho de usar otras fuentes de células madre para regenerar tejidos será muy importante en el conocimiento. Tenemos trabajos previos hechos en animales usando células madre de otras fuentes (alogénicas), de manera experimental. El proceso de reconstitución de los tejidos, en este caso, se puede seguir a través del estudio del ADN con estudios moleculares, de manera de ver qué células intervienen. Esto está avanzado en todo el mundo con animales”.

Un procedimiento -utilizado en pacientes con enfermedad arterial severa en las piernas- permite obtener y administrar células madre del propio paciente, las que generan nuevos vasos en el miembro inferior comprometido.

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EL DATO

Orgullo local

El comité científico del Congreso de Terapia de Revascularización Cardiovascular evaluó 930 trabajos realizados en el área cardiovascular, enviados desde instituciones y universidades de Estados Unidos, Europa, Asia y Latinoamérica.

El trabajo de investigación presentado por médicos de nuestra ciudad fue seleccionado como uno de los mejores 10 y, después de su presentación oral, como uno de los mejores cinco del evento.

Médicos santafesinos tratan a pacientes con células madre de médula ósea

Profesionales del Iturraspe, Cullen y del sanatorio Garay recopilaron los casos de pacientes a los que se le realizó este procedimiento.

Foto: Guillermo Di Salvatore

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ADEMÁS

Quiénes intervinieron

El grupo multidisciplinario que fue premiado a nivel internacional está integrado por cardiólogos, cirujanos, cirujanos vasculares, hematólogos, anatomopatólogos, un biólogo molecular, especialistas en histocompatibilidad, en ecografía, en estudios citogenéticos y en cámara gamma, estudiantes de Veterinaria, y un anatomopatólogo veterinario.

Según recordó el Dr. José Vicario, “el equipo ha estado realizando estudios preclínicos en cerdos, con células madre de médula ósea desde hace 9 años, en el Servicio de Cirugía Experimental del hospital Iturraspe, que está a cargo del Dr. Ángel Pierini, y en forma conjunta con la Facultad de Veterinaria de la UNL, de Esperanza, por medio de los Dres. Hugo Ortega y Ana Canal. Hemos realizado múltiples presentaciones y publicaciones, a nivel nacional e internacional”.

Asimismo, aclaró que “ya hicimos este procedimiento en pacientes coronarios, trabajo que también publicamos a nivel nacional e internacional, para la parte periférica”, al tiempo que agregó que “hemos probado todos los parámetros de tolerancia y de seguridad de este procedimiento, primero en animales y después en estos pacientes con enfermedad arterial severa”.

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importante

Resultados esperanzadores

Los científicos descubrieron hace más de 20 años el modo de obtener células madre de embriones de ratones. A finales de 1998 y después de intensos trabajos de experimentación, un grupo de investigadores de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.) consiguió el primer cultivo de células madre embrionarias humanas. A partir de este momento, las progenitoras celulares han sido presentadas como la gran esperanza terapéutica del nuevo siglo.

Cada mes se generan cientos de publicaciones sobre los resultados obtenidos con estos potenciales tratamientos. Se les presupone un destino lleno de aplicaciones que van desde patologías neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer o de Parkinson, hasta la fabricación de tejidos y órganos destinados al trasplante, pasando por la diabetes y los trastornos cardíacos.

La realidad es que ese brillante futuro tiene un presente plagado de obstáculos. El modo de obtenerlas con el debate ético que arrastra es quizá el más llamativo, aunque no es no mucho menos el único.

Las preciadas progenitoras celulares se obtienen básicamente de dos fuentes: embriones en las primeras fases de desarrollo o las reservas que el organismo adulto mantiene con el fin de reparar los daños que se producen en los tejidos.

Desde el inicio de los trabajos en este campo, los investigadores sostienen que la progenitoras celulares embrionarias son las únicas que tienen la capacidad de convertirse en cualquier tejido u órgano del cuerpo (pluripotenciales). Sin embargo, los resultados de numerosos estudios con células madre adultas ponen en duda tal afirmación. De las progenitoras adultas se han obtenido neuronas, músculo y células grasas.

Médula ósea

La médula ósea ha demostrado ser, hasta el momento, la mejor fuente de células madre dentro del organismo adulto. El método que se emplea para obtener las progenitoras celulares es el aspirado del contenido medular mediante la punción de un hueso.

El material que se obtiene pasa por una serie de procesos de cribado para separar las células y el preparado resultante se inyecta al paciente. Una vez dentro del organismo, las progenitoras celulares se dirigen a la zona dañada para reparar las alteraciones.

Y agrega: “Otra de las áreas exploradas es la cardiovascular. Infartos, isquemias y otras patologías coronarias son también un objetivo para el uso de células madre. En este caso, la mayoría de los ensayos se han realizado empleando progenitoras celulares procedentes de la médula ósea de un organismo adulto. En este terreno, se han obtenido algunos resultados esperanzadores”.

En relación con las células madre embrionarias, advierte que “además de los inconvenientes biológicos, las dos fuentes de células madre embrionarias arrastran implicaciones éticas objeto de una importante polémica. Son numerosas las voces que se declaran en contra del uso de embriones sobrantes de los programas de fertilización in vitro para la investigación. En cuanto a la clonación terapéutica, la crítica es la misma: crear un embrión para, a continuación, destruirlo. El número de trabajos de investigación para determinar la capacidad terapéutica de las células madre es proporcional a las esperanzas puestas en ellas”.

Fuente: www.elmundo.es