La situación en la provincia

Adopción: “Teníamos un choque de

paradigmas que eran antagónicos”

De la redacción de El Litoral

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La adhesión provincial a la nueva ley nacional de Niñez -Nº 26.061- que sancionó semanas atrás la Legislatura, despejará la nebulosa que generaba la superposición de dos sistemas normativos diferentes. Esa contraposición impactaba casi de manera traumática en una problemática sensible como la adopción.

“Teníamos un choque de paradigmas con dos concepciones antagónicas y que estaban en las antípodas”, dijo a El Litoral la secretaria para el Desarrollo de la Ciudadanía, Patricia Giuricich.

La colisión se producía a partir de lo dispuesto en el Código Procesal del Menor de la provincia, que establecía en su artículo quinto que el juez de Menores tenía competencia en lo Civil, y la entrada en vigencia de la ley nacional 26.061, les quita esa competencia y se la deriva a los jueces de Familia.

Tras recordar que la adopción es una institución legal que pertenece al Poder Judicial, la funcionaria explicó que con la antigua ley provincial era el juez de Menores quien decretaba el estado de abandono del niño y quien decía si estaba en condiciones de adoptabilidad. A partir de allí otorgaba la guardia o tutela pre-adoptiva, la quita de la patria potestad y el juicio de adopción, que se consumaba en un Juzgado de Familia. La nueva ley, en cambio, establece que la competencia del juez de Menores es sólo penal, por lo que ya no podrán intervenir ni decidir si un niño debe o no ser adoptado.

“Ahora, con la sanción de la ley provincial, ya no tendríamos esta esquizofrenia: los jueces de Menores se dedicarán a lo Penal, y los de familia a lo Civil”, resumió la funcionaria.

Foco en el niño

Patricia Giuricich enfatizó que a partir de la ley nacional de Niñez, el centro de la escena es el niño. En tal sentido, recordó que también la ley de Adopción se dictó para que el niño que es huérfano o no tiene una familia extensa, pueda ser adoptado.

“Pero hay que ser honestos -advirtió-: la mayoría de niños adoptados no son ni huérfanos ni carentes de familias extensas; son pobres y bebés. Entonces ahí la cosa empieza a hacer ruido porque si estamos desde el paradigma de la protección integral y decimos que como Estado tenemos que generar políticas públicas para el fortalecimiento de la familia, hay que agotar las posibilidades para que el niño esté con su familia biológica, y recién cuando la cosa no va más, entonces recurrir a la adopción”, comentó.

A su criterio, hoy se pone mucho más el foco en el adoptante que en el niño.

“Se prioriza la necesidad de una pareja que nunca tuvo hijos y lo intentó de todas maneras, cosa que es legítimo, y se pierde de vista que el centro es el niño y su derecho de tener una familia. Y por esto pasan cosas muy terribles, por ejemplo, chicos que se adoptan y se devuelven al tiempo”, expresó.

Como integrante del Poder Ejecutivo, consideró que si el Estado logra generar a pleno políticas básicas universales para que la gente acceda a la vivienda, al trabajo y la salud, “probablemente la necesidad de adoptar se vería reducida a la mínima expresión, y sólo existiría para niños huérfanos”.

Pero mientras persista esta otra realidad, recomendó ser cuidadosos con el tema. “Hay todo un fenómeno de ir a buscar niños a un lado o al otro y la adopción puede terminar encubriendo cuestiones de trata o robo de niños. Por eso si el proceso es lento, hay que entender que se deben tomar todos estos recaudos”, sostuvo.

De aquí en más

A partir de la unificación de legislaciones, el Poder Ejecutivo a través de la Secretaría para el Desarrollo de la Ciudadanía adquiere un rol preponderante. “Somos los únicos autorizados para tomar la medida excepcional que implica separar al niño de su familia, y el juez de Menores sólo debe hacer el control de legalidad”, explicó Giuricich.

La funcionaria precisó cómo será de aquí en más el proceso. “Cuando la cosa no da para más y se decide separar al niño de la familia, esta Secretaría prevé una medida excepcional que debe ser evaluada por el juez de Menores. Si el juez está de acuerdo, se ejecuta; de lo contrario, vuelve a nosotros para que hagamos un replanteo. La medida excepcional debe tratar de no cortar vínculos entre hermanos para que por lo menos se puedan seguir viendo, y no cortar el vínculo con la madre”, aseveró.

De esta manera, el juez de Menores sólo queda con la competencia Penal, y los de Familia, con la Civil. Estos últimos son los que terminarán decidiendo una eventual adopción.

“Nosotros nunca vamos a dictar el estado de “adoptabilidad’ del niño porque eso es competencia del Poder Judicial -aclaró-, pero sí lo que podemos decir es que se agotaron todas las instancias y aún así no es posible que el niño esté contenido en otro ámbito”.

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ADEMÁS

Una compleja transición

La adhesión a la ley nacional de Niñez terminará con un período de transición que dio lugar a numerosas situaciones controvertidas y polémicas.

“Hubo casos en los que los jueces resolvían según el viejo Código dando un niño en adopción y nosotros, sustentándonos en la ley nacional, presentábamos recursos objetando esas decisiones porque ya no tenían competencia para hacerlo”, relató la funcionaria.

Pero más allá de los límites legales que implica la competencia, Patricia Giuricich narró determinaciones judiciales contrarias al respeto de los derechos más elementales.

“Hubo jueces que ante nuestro planteo de cómo resolver la situación de un niño determinado, desestimaban nuestra propuesta y terminaban resolviendo la adopción. Y así se desparramaron (sic) hermanitos hasta en diferentes provincias, cortando todo tipo de vínculo”, denunció. En el mismo sentido, relató que con la figura del Patronato, muchas veces los jueces violaron el vínculo del niño con su madre.

“Uno puede tener dificultades para criar a su hijo por cuestiones económicas u otras. Pero eso no quiere decir que renuncie a ser la madre, que es lo que pasaba con el patronato: se decía que había un niño en situación de abandono porque los padres no lo podían mantener, entonces desaparecían los padres y los chicos iban a otro lado. Esto es absolutamente violatorio del derecho a la integridad, a la identidad y del derecho que tiene el niño de saber quién es su familia”, expresó.

Por último lanzó una advertencia: “Hay muchas cosas armadas en torno de estos temas: hay profesionales que a través de Internet están para pesquisar la desesperación y la impotencia de mucha gente y se aprovechan. Esto demuestra que muchas veces no se respeta el derecho del niño de tener y estar con su familia, sino que prima la pretensión de una pareja de tener un hijo a costas de lo que sea”, concluyó.

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EL DATO

Centros de día

Patricia Giuricich aseguró que desde su gestión apuestan a cambiar el trabajo de las instituciones y los hogares tradicionales de niños. “Pretendemos mutar a una propuesta de centros de día donde el chico, a contraturno de la escuela, pueda optar por otro tipo de oportunidades vinculadas a lo cultural, lo recreativo. Paralelamente, se apuesta a trabajar con la familia de origen, la posibilidad de que el niño pueda retornar a su hogar fortaleciendo ese núcleo, aunque durante el día necesite el soporte de la institución. Y si no puede volver con la familia biológica, entonces se trabajará con programas alternativos, como las familias sustitutas”, explicó.