Santa Fe | Domingo 27 de mayo de 2012 | 14:41 hs
NubladoT: 20° ST: 21° H: 79% - Clima extendido

Opinión
Edición del Domingo 31 de mayo de 2009

Anotaciones al margen

Los misántropos

Estanislao Giménez Corte

egimenez@ellitoral.com

Uno

Uno fue amado y elogiado como cuentista y como poeta recibió arduos juzgamientos y admoniciones pero igual siguió igual y escribió escribió escribió más allá de sus fuerzas y de la fortuna esquiva y de las muertes de los suyos y del frío y de todo y de sus alrededores y de los otros y tan jovencísimo de súbito se murió con 40 años de súbito para que las posteridades le rindiéramos algún tributo. Muchísimo hizo por las literaturas y por todos pero especialmente por cierto género de narrativa breve y por los que lo emularon y por los que lo copiaron con infantiles arrestos de parecerse a. Fue uno de los primeros en observar con una mezcla de temor y de asco y de repulsión y de impaciencia y de pavura y de lamento el fenómeno de las multitudes el de las masas el de las muchedumbres que atosigaban las ciudades y las calles y los barrios y la periferia del orbe todo eso y mucho más antes de que promediara el siglo XIX. Se llamaba, se llama, Edgar Allan Poe y escribió, en 1840, “El hombre de la multitud”.

Otro

Otro fue amado y elogiado como poeta y como escritor de poesía en prosa y fue en parte mal y poco comprendido y sus textos, a veces ininteligibles, oscilan entre la genialidad y el desvarío, pero igual siguió y siguió y dejó su obra y su literatura buscando qué cosas, Dios sabrá, qué cosas y aunque consagrado con la vida literaria delante y a sus pies los letrados de fuste se dejó las letras y las ciudades y a sí mismo y huyó de la modernidad y de las gentes y de sí mismo y se perdió en otro continente y en otros oficios y entre otra gente y en el anonimato y se hizo comerciante y se murió no tan de súbito. Se llamaba, se llama Arthur Rimbaud.

Otro

Otro fue amado y criticado e incomprendido y celebrado y su obra maldita reventó las convenciones y los convencionalismos y los lugares comunes cuando vio como nadie había visto nunca con ninguna pluma las ciudades y el progreso y las chimeneas de la industria y los suburbios y no encontró ni elegías ni épica en ello sino un siniestro “hormiguero” incomprensible y ríos de gentes anónimas y ajenas en grises contornos de desesperación y de vacío y cantó y narró y metaforizó sobre la soledad atroz que había en ellas, en cada uno de los sitiados por la multitud infame e informe como quien se ve en el espejo y halla un rictus espantoso en el que no se reconoce. Se llamaba, se llama, Charles Baudelaire y a sus 36 años escribió “Las flores del mal”.



Ranking de noticias
tapa
Edición impresa
Domingo 31 de mayo de 2009

Ver edición completa
Todo el diario
Novedades

El Litoral
Concurso por el Día del Padre

Completá un cupón y traelo al diario o entregáselo a tu canillita. Los premios son un celular, un voucher de New Style y otro de Restaurante España. Buscá tu cup&oac

TODOS LOS DÍAS.
• El Litoral
• Deportes
• Espectáculos
MIÉRCOLES
Motores y tendencias
SÁBADOS
CampoLitoral
Nosotros
DOMINGOS
Clasificados
Seguinos