Intenso itinerario en el centenario de su nacimiento

BARDONEK en la ciudad

Suele pasarse al lado de las obras del artista sin valorarlas. Aquí, un recorrido que refleja las variantes estilítisticas de sus sucesivos períodos creativos.

Lidia Ferré de Peña (*)

En memoria de Lilian

Esta reseña tiene por objeto señalar obras del destacado escultor Miroslav Bardonek y los sitios donde ellas se emplazan, pues suele pasarse a su lado sin valorarlas. El recorrido es azaroso y no responde a un criterio cronológico riguroso, pero se respeta el posible devenir de la obra del artista, reflejado en las variantes estilísticas de sus sucesivos períodos creativos. Así, por ejemplo, la placa que se encuentra emplazada en la fachada principal de la Basílica de Nuestra Señora del Carmen, dedicada al Presbítero José Luis Doldán, se presenta con recursos académicos y formas tradicionales en este tipo de demostraciones. Es obra de sus inicios, influenciados por la impronta de su maestro -especializado en escultura ornamental- Pablo Rouquié. Fechada en 1933, la composición se centra en el retrato del homenajeado.

La figura femenina llamada “La muchacha de la trenza” responde a una etapa figurativa de su juventud. Siendo propiedad del Museo Rosa Galisteo de Rodríguez, se hallaba emplazada enfrente, en los jardines de la Legislatura, pero su parte superior fue robada.

La placa ubicada en la vivienda de calle Crespo al 3200, de función puramente ornamental y de claras influencias del Art Déco, vigente en la década del treinta, se aprecia con aires de modernidad en su resolución. Representa a un hombre desnudo tirando con esfuerzo de una cuerda. La figura está resuelta mediante planos geométricos muy marcados. La placa se halla incorporada al muro, adecuándose con naturalidad a la resolución formal y decorativa general de la fachada y de la totalidad de la casa.

También responde a los estilemas de dicho momento, la que los alumnos de la Escuela Provincial de Artes Visuales llamaban familiarmente -se ignora si aún lo hacen- “La cabeza”. Geometrizada, resuelta mediante facetas rígidas, sirve aún a los fines de detectar los planos básicos constitutivos de una cabeza humana. El Liceo Municipal, en su Escuela de Diseño y Artes Visuales, posee otra copia de esta pieza. Ambas son calcos de yeso.

También cercano en el tiempo es un relieve incorporado en el propio edificio del Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, que se halla ubicado sobre una puerta interior y que se complementa con otro panel semejante, obra de otro artista. Este museo también exhibe en el hall de uno de sus ingresos un busto de Horacio Caillet-Bois, primer director, ejecutado por el artista.

Una obra destacable es “La sensitiva”, propiedad del Club del Orden, en cuya sede se exhibe.

El monolito conmemorativo del Congreso Eucarístico Nacional de 1940, fechado al año siguiente, que se encontraba al pie del Puente Colgante, en su arranque oeste, ha desaparecido. Estaba ejecutado en mármol travertino, en boga en la época. Si bien no se ha rastreado información, cabe pensar que el mismo se perdió en la gran inundación del año 1966 que socavó la zona. Se conservan fotos del boceto y del acto de inauguración.

En esa misma década, se ubica la Virgen de la Salette, ejecutada para la Iglesia del mismo nombre.

Síntesis formal

Se considera, observando obras y fotografías, que existe una etapa de síntesis formal muy expresiva, desarrollada en piezas de pequeño formato y de la que no se han encontrado ejemplos en espacios públicos -que son el objeto de esta nota- pero que cabe citar por su relevancia.

Centrado en los años ‘70 puede señalarse el Cristo Crucificado -de gran tamaño- de la parroquia San Roque.

La figura femenina llamada “Inspiración” ganadora de un concurso de escultura organizado por una comisión de homenaje a Luis León de los Santos en 1971 y que se obsequió al Municipio (que decide incorporarla a la escalinata del Teatro Municipal, en refacciones), también responde a este período de síntesis formal, que marca su camino hacia la total abstracción. Se observa hoy desvalorizada, ubicada dentro de una fuente, en heterogéneo conjunto.

El monumento fúnebre levantado en el Cementerio Municipal en homenaje a Pedro Candioti es una obra relevante correspondiente a esta etapa. Existen otras obras en ese sitio, como la conmovedora figura femenina -unida a una placa- de la sepultura de José Serricchio, pero aún no se ha llevado a cabo una búsqueda exhaustiva de las mismas. También corresponde ubicar aquí “El compadrito” que se encuentra en la Plaza Blandengues.

Obra de grandes dimensiones es la figura de cuerpo entero de Monseñor Boneo ubicada en avenida Almirante Brown y Boneo, de fecha posterior.

Los bustos

En cuanto a los bustos -además del ya nombrado-, ejecutados en diferentes momentos y con diversas técnicas, pueden citarse los de: Mariano Moreno en la Biblioteca Moreno; Vicente López y Planes, en la Escuela del mismo nombre; Juan Mantovani en la Escuela Provincial de Artes Visuales por él creada y que así se denomina en su honor; Mateo Booz en el actual paseo de las Dos Culturas; Dr. Abelardo Irigoyen Freyre en el Hospital Iturraspe; Dr. Amenábar en la Escuela así llamada; Domingo F. Sarmiento en el Bulevar frente a la Casa del Maestro; Dra. Sara Faisal, para la institución de su creación; San Martín en la Municipalidad.

A esta producción, puede sumarse -entre otras detectadas y cuya ubicación se está rastreando en otros sitios- la placa alusiva a Leopoldo Marechal en la sala experimental de su nombre en el Teatro Municipal.

Quedan por tratar, en otra oportunidad, tanto la variedad de técnicas y materiales que el artista manejó, como las obras que se encuentran en otras localidades de esta provincia y de otras y también aquellas que se encuentran en manos de particulares o cuyo destino -en muchos casos- se desconoce. El archivo fotográfico del artista, que sus descendientes guardan celosamente, informa sobre una importante cantidad de trabajos que no han podido aún ubicarse. Ellos responden a las sucesivas líneas estéticas que Bardonek transitó a lo largo de su dilatado y prolífico camino signado por el arte escultórico. Cabe, por último consignar la presencia de numerosas obras, bocetos, calcos que se encuentran en el conservado taller del escultor, merecedores de especial atención.

Por, para y del arte

Se han dejado de lado expresamente las obras que se conservan en Museos, pues ellas -se da por supuesto- se encuentran registradas y resguardadas, aunque sería deseable una mayor difusión para conocimiento de las nuevas generaciones.

Como dice su hija Graciela -en prolongadas charlas llenas de recuerdos, descubrimientos y valoraciones-, su padre vivió por, para y del arte. Todos sus trabajos estuvieron con él relacionados. Tanto los oficiales -que se consignan en su biografía- como en su obra particular desarrollada sucesivamente en el taller que primero instaló en la casa de su padre, luego en un departamento alquilado en calle San Martín y por último en el magnífico espacio construido en los fondos de su casa familiar. En el centenario de su nacimiento, sirva esta reseña de cálido recuerdo y homenaje.

* Ex alumna. Se agradece la información y la confianza brindada por la profesora Graciela Bardonek, hija del artista.

BARDONEK en la ciudad

“La sensitiva”, obra propiedad del Club del Orden. Foto: Luis Cetraro

BARDONEK en la ciudad

Bardonek, su modelo y su obra. Foto: Archivo del artista

BARDONEK en la ciudad

Bardonek en el Taller de Escultura de la Escuela Provincial de Artes Visuales. En primer plano, María Píccoli en la realización de una pieza. Foto: Archivo del artista

/// EL DATO

Actividades

La Asociación de Amigos del Museo Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas promueve la recordación del maestro Bardonek en el Centenario de su Nacimiento. Así, concretará en el transcurso del año, en colaboración con la Dirección de Turismo y Empresas Privadas la realización de City Tours de carácter cultural y artístico para mostrar el patrimonio de la ciudad. Comenzará en fecha a decidir, y a modo de homenaje, con una recorrida por la obra del escultor emplazada en la ciudad y en el Cementerio Municipal. Otros itinerarios abarcarán la obra de artistas escultores, muralistas y estilos arquitectónicos.

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Bardonek en su taller. Archivo del artista

Una vida intensa

Miroslav Bardonek (1909-1983) nace el 4 de julio en Ilradiest, Moravia, Checoslovaquia. Inmigra al país con su familia, luego de una breve estancia en Buenos Aires se radica en Santa Fe adoptando la ciudadanía argentina.

Comienza sus estudios en la escuela Leandro Alem, los perfecciona en la Academia de Juan Cingolani y son completados por la intervención de los artistas Serafín Marzal y Pablo Rouquié.

Durante el período 1937-60 desempeña el rol de curador de obras en el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez y por un período más breve cumple funciones en el Museo Etnográfico. Su labor docente se cristaliza en la Escuela Provincial de Artes Visuales Prof. Juan Mantovani en la cátedra de Escultura donde permanece por treinta y cinco años. Su compromiso con la sociedad lo lleva a colaborar en forma permanente con la Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos y otras instituciones culturales y educativas del medio.

Desde su primera exposición en el Salón de Artistas Plásticos Santafesinos (1927) inicia una larga trayectoria jalonada de premios y distinciones entre las que destacamos: salones anuales del Museo Rosa Galisteo de Rodríguez (1931- 1939-1941-1943), el XXIV Salón Nacional de Buenos Aires (1944), Salones de Artistas Plásticos Santafesinos (1928-1932-1939) y en la provincia de Entre Ríos (1935).

Obras suyas se encuentran en Museos, en el cementerio municipal, en numerosas instituciones, colecciones privadas, plazas y paseos públicos de la ciudad como así también del país y del extranjero.

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Figura de cuerpo entero de Monseñor Boneo, en la Costanera. Foto: L. Cetraro

BARDONEK en la ciudad

“Inspiración” (bronce). Hoy ubicada enfrente del Teatro Municipal, dentro de una fuente compartida con otras disímiles obras escultóricas y decorativas en un incoherente “amontonamiento casual”, según Abraham Moles.

Foto: Luis Cetraro

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Busto del Hermano Figueroa en el Colegio de la Inmaculada Concepción.

Foto: Luis Cetraro