El fuego y la venganza

La agitada vida de Omar Alcides Tello

José Luis Pagés

jpages@ellitoral

Relacionado con el incendio que la noche del último martes se cobró la vida de la niña Anair Tello, quien apenas tenía ocho años de edad, la policía santafesina concluyó las actuaciones sumarias y elevó su informe a la Justicia mediante expediente caratulado “Homicidio en ocasión de incendio”.

En tanto, el único hombre involucrado y seriamente comprometido en el marco de la investigación policial sigue en situación de detenido, alojado en una de las dependencias de la URI y a disposición del magistrado interviniente. El sujeto en cuestión es Omar Alcides Tello, un ex presidiario de 27 años de edad, tío de la infortunada criatura, como de otros seis chicos -entre ellos algunos adolescentes-, que salvaron sus vidas milagrosamente esa noche trágica.

Adriana Tello, refirió a El Litoral que, contra los que se salvaron escapando hacia el patio, la pequeña Anair, acorralada por las llamas buscó refugio debajo de una cama y allí murió trágicamente. También Adriana atribuyó responsabilidad en el siniestro a su hermano Omar Alcides, quien habría prometido venganza luego que fuera denunciado ante la policía por los presuntos abusos perpetrados contra otra niña del propio grupo familiar.

Venganza parece una palabra de importancia decisiva en los ambientes que frecuenta Omar Alcides Tello, porque él mismo fue blanco de un ataque a balazos el 22 de mayo en calle Las Heras y avenida Galicia, es decir entre la escuela Estepheson y el Centro de Educación Física Nro. 29: a media tarde, Omar Alcides Tello caminaba en compañía de una joven mujer en dirección a su casa de calle Hernandarias al 2200, entonces fue alcanzado por tres adolescentes que llegaron en bicicleta desde el barrio Chaqueño y que, sin darle ventaja alguna, le dispararon al pecho, hiriéndolo con uno de seis proyectiles.

Las patrullas policiales que fueron tras los agresores lograron apresar a uno de ellos, un adolescente del barrio Chaqueño, y también secuestraron un revólver 22 que tenía dos balas intactas y seis cápsulas servidas en el tambor, con lo que se puede imaginar el odio que impulsó al agresor, quien agotó todos sus recursos para terminar con Tello.

Omar Alcides Tello fue llevado al hospital José María Cullen y en ese nosocomio se recuperó para regresar a su casa de calle Hernandarias y también al barrio Chaqueño para amenazar a su hermana, quien lo había denunciado por el grave delito de violación consumado no lejos de la escuela aludida.

Entre los años 2001 y 2002 el hombre, ahora nuevamente bajo sospecha, purgó condena en la cárcel de Coronda por delitos contra propiedad. Luego, a la luz de lo supuestamente ocurrido el último miércoles, resulta altamente sugestivo que el 3 de noviembre de 2003 la casa de Manuel Tello -hermano mayor de Omar Alcides- ardiera como una antorcha. Aquel incendio que encontró explicación técnica en un cortocircuito todavía es referido por los Tello como un crimen impune, una venganza que atribuyen a algún vecino del lugar.