Salud pública y deberes privados

La pandemia de gripe A (H1N1) puso a prueba la capacidad de reacción de las autoridades sanitarias, pero también la aceptación por parte de la población de recomendaciones indispensables para limitar el número de contagios. En general, los consejos que se indican son de sencillo cumplimiento: básicamente higiene -con un correcto lavado de las manos-, precaución si se tienen síntomas y aislamiento para evitar la diseminación del virus. Sencillos, es cierto, pero fundamentales.

Neologismos a granel ( I )

El Diccionario de la Academia dice que neologismo es el vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua, y el uso que se hace de él. Con todo, el distinguido lexicógrafo argentino Rodolfo Ragucci le agrega un matiz llamativo al decir: “Son voces nuevas y, sobre todo, innecesarias, por haber en la lengua otras equivalentes”. No estamos totalmente de acuerdo con el calificativo de “ innecesarias”, puesto que si aparecen en el habla tanto oral como escrita, siempre que no exista intención de crear palabras al tuntún y con el sólo objeto de entorpecer la comunicación, es señal de que el hablante se ve compelido a crearlas por una necesidad insoslayable: debe llamar de algún modo a lo nuevo, reciente, así se trate de seres vivientes o no, de fenómenos, procesos, elementos, conceptos, representaciones, creaciones que claman por sus nombres. En estos casos se tornan imprescindibles. Nadie llevado por un exceso de puridad lingüística se mostrará totalmente irreductible a la hora de emplear neologismos, aunque todo tenga su medida. No es cuestión de inventar palabras a troche y moche, porque entonces sí, no sólo nuestro idioma, sino todos los demás, se convertirían en una irrefrenable Babel.

Al margen de la crónica

¿De qué meseta hablan?

La teoría de la inversión fluídica es un concepto que busca explicar que el agua cae de abajo hacia arriba. Ni Albert Einstein se atrevió a tanto, pero ése es tal vez el marco teórico de algunos economistas y-...

Muerte de Perón (II)

El momento del adiós

Tres días completos Perón fue velado en el Congreso de la Nación. Una multitud desafió la lluvia, el frío, tal vez el miedo, para despedirlo. Las imágenes de la televisión mostraban los restos de un Perón vestido con uniforme militar. No se por qué, parecía más pequeño. A su lado, toda de negro, los rasgos afilados, la mirada insomne y de una palidez inquietante, estaba su mujer, la flamante presidente de los argentinos: Isabel Martínez. A un costado, López Rega con su habitual sonrisa obsequiosa, con su cara de clown almidonado y viscoso, anunciando con su presencia los padecimientos que se avecinaban.