El teléfono de la maestra dice lo suyo
Un detenido por la desaparición de la directora Alejandra Cugno
Un examen de las comunicaciones telefónicas de la docente permitió orientar su búsqueda. Un sospechoso está bajo arresto y otro cuenta con un pedido de captura.
José Luis Pagés
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Entre otras pertenencias de Alejandra Isabel Cugno, directora de la Escuela Nro. 268 de Cañada Rosquín, una mujer cuya suerte se desconoce desde el último lunes cuando al volante de su automóvil regresaba a su domicilio de San Jorge, habría aparecido su teléfono celular.
El examen de las llamadas realizadas y recibidas por ese aparato antes, durante y después de que Alejandra, de 41 años de edad, pareciera desvanecerse en una mitad de camino con un desconocido cualquiera, sacó a la superficie un cruce de mensajes entre ella y un hombre conocido en San Jorge por el apodo de “Colo” y también con un cuñado de aquél, apellidado Videla.
El último de los nombrados habría sido buscado y encontrado por una comisión policial en su domicilio de la cordobesa localidad de Brikman, pero el segundo no fue hallado en los sitios que solía frecuentar, de modo que para él, el juez instructor Dr. José Manuel García Porta libró un pedido de captura.
Los investigadores parecen desconocer por el momento qué relación guardaba esta docente con esos individuos, pero respecto de los mensajes cruzados la memoria del celular no miente.
Los investigadores, que fueron recogiendo las pertenencias de la víctima en distintos puntos de la región, primero su Fiat abandonado cerca de la estación de ómnibus de San Francisco de Córdoba, más adelante su guardapolvo y pantalones, y ayer al mediodía su maletín y ropa interior en el fondo de un aljibe seco, también tuvieron noticia del celular.
Volver a empezar
El jefe de la Policía santafesina, el comisario Juan Hek, seguía trabajando hoy en territorio cordobés siguiendo directivas de la fiscal Leonor Faila, quien conduce la investigación en la vecina provincia, pero existía la impresión de que en el día de hoy regresaría a Santa Fe donde se harán efectivos algunos allanamientos ordenados por el juez García Porta en distintas localidades del departamento San Martín.
Hasta el momento, la suerte corrida por la docente de 41 años de edad sigue en el plano de las conjeturas y, así como algunos investigadores temen lo peor, otros imaginan que la mujer permanece privada de la libertad, retenida por el hombre señalado o por algunos de sus secuaces vinculados con distintas actividades al margen de la ley.
La denuncia acerca de la desaparición de Alejandra Isabel Cugno quedó plasmada en los libros de la Comisaría 2a., dependencia de la Unidad Regional XVIII a la cual acudió la madre de la nombrada, Belkis Bollati, la tarde del último lunes. Belkis temía por la suerte de su hija quien no había llamado para preguntar por su pequeño hijo como lo hacía habitualmente y tampoco respondía a sus llamados porque su teléfono parecía estar fuera de servicio.
Los investigadores tienen motivos para temer el peor desenlace porque más allá de las pertenencias de Alejandra que fueron apareciendo a lo largo de los caminos, en el baúl del Fiat Duna fueron recogidos algunos cabellos rubios, lo que dice -junto a los abollones observados en la cajuela-, que alguien habría luchado desesperadamente por su libertad.
También el itinerario que hizo posible que la policía santafesina cruzara el límite interprovincial para trabajar en común con su par cordobesa fue marcado por mojones plantados por él o los captores, como si hubiesen pretendido desorientar la pesquisa, apartando a los agentes de lo que realmente interesa, el paradero de la víctima.
Este último es el motivo por el cual la investigación daría un giro para recomenzar esta misma tarde en el camino que une Cañada Rosquín con San Jorge. Existe la seria sospecha de que la clave de la investigación permanece oculta en la zona rural del departamento San Martín.