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Una carne exótica para saborear

Una carne exótica para saborear

Esta carne blanca, fuente importante de vitaminas y minerales, es protagonista de la receta que hoy nos presenta nuestro chef. Por Pedro Elías. Fuente. Consumer.es

La carne de conejo es una carne blanca que supone una fuente importante de algunas vitaminas y minerales; es generalmente magra y blanda, por lo que resulta fácil de masticar. Contiene proteínas de buena calidad en cantidades similares al resto de carnes pero se destaca por su elevado contenido en potasio. También sobresale su contenido en fósforo y en calcio.

A tener en cuenta

- El conejo se puede encontrar entero, totalmente limpio e incluso trozado si se va a consumir una parte en concreto.

- No se deben elegir piezas demasiado jóvenes porque tienen poco sabor, ni demasiado viejas, ya que su carne es dura y seca. Si el ejemplar tiene las patas flexibles y el color de la carne es rosado es síntoma de que la pieza es fresca y está en buenas condiciones.

- Al comprar el conejo entero casi la mitad de su peso se desperdicia al eliminar sus huesos. Este aspecto se ha de tener en cuenta a la hora de comprar la cantidad necesaria proporcional al número de comensales.

- Una vez comprada la carne, conviene lavarla bien y mantenerla refrigerada o congelada con sus vísceras por separado. Esta carne como cualquier otra también ofrece la posibilidad de conservarse, en el frigorífico o en el congelador, una vez cocinada.

- En la cocina La carne de conejo goza de un apreciado sabor y se presta a múltiples preparaciones. Se puede elaborar al horno, guisado, estofado, frito o a la parrilla. Si la pieza es joven, a la parrilla puede resultar muy sabrosa y en cambio si se trata de un animal adulto es preferible cocinarla en forma de guisos o estofados, ya que ablandarán su textura.

- Cocinado de una u otra forma el conejo admite guarniciones muy variadas especialmente con verduras, hortalizas, papas, arroz o legumbres.

Conejo relleno

Espolvorear el conejo con la sal y la pimienta al gusto. Lavar el apio y raspar las zanahorias. Picar finamente el apio y las zanahorias. Poner a hervir en una olla con agua y sal un diente de ajo. Añadir el apio y las zanahorias. Cocer a fuego lento hasta que las verduras estén tiernas. Retirar el ajo, colar el apio y las zanahorias y reservar el caldo de la cocción.

Lavar y cortar el hígado del conejo en trocitos. Picar también el salchichón y el jamón. Calentar el aceite en una sartén y rehogar el hígado, el salchichón y el jamón. Añadir el apio y la zanahoria. Añadir un poquito de orégano. Dejar que se fría a fuego lento durante cinco minutos.

Rellenar con la preparación anterior el interior del conejo. Coser la abertura con un hilo. Engrasar una fuente, poner el conejo y regarlo con más aceite. Poner la fuente en el horno y asar durante 40 minutos. Verter el vino y dejar que se evapore. Añadir el caldo de la cocción de las verduras. Tapar y dejar cocer durante 50 minutos más. Durante este tiempo, girar el conejo de vez en cuando.

Trocear el conejo. Colar la salsa y espesar con la fécula de maíz, verter en una salsera y servir.

En la mesada

ingredientes

1 conejo de 1250 grs.

1 rama de apio

2 zanahorias

1 diente de ajo

60 grs. de salchichón

50 grs. de jamón

2 cdas. de vino blanco

1 cda. de orégano

1 cda. de pimienta negra

1 cda. de fécula de maíz

Aceite y sal.

Sugerencia

Durante la cocción nunca debe pincharse la carne, para evitar la pérdida de jugos. Para que esta no se pegue al fondo del recipiente cuando se la dora, primero hay que calentar la olla o sartén antes de añadirle la sustancia grasa