Los procesos electorales no sólo representan para la ciudadanía una herramienta tendiente a elegir a sus representantes, sino que generan la posibilidad de realizar múltiples lecturas para comprender mejor el perfil de una sociedad en un contexto determinado.
Decidir es determinar y resolver una cuestión, grata o no. La cual, en ocasiones puede ser dilemática, dudosa, difícil o contestable. Pero vivimos haciéndolo, desde naderías hasta asuntos cruciales. Y no siempre es fácil. Dudas, límites (reales o imaginarios), miedos (El Litoral, 15/7/09), culpas, ira, experiencias o frustraciones, “consejos”, intromisiones o manipulaciones de terceros (El Litoral, 23/2/09 y 29/6/09), entre muchas otras “interferencias”, suelen obstar a una elección libre y sensata. En la situación de que se trate, claro está, pues el ser humano no vive en el vacío y su decisión puede ser significativa, para uno mismo y, por lo común, también para otros.
Al margen de la crónica
Respuesta a una zona postergada
En las instalaciones de la Municipalidad de Reconquista se produjo recientemente un hecho significativo: fue rubricado el contrato para la obra de refacción del Hospital de Intiyaco. Esta instancia formal la hicieron efectiva el ministro de-...
La vuelta al mundo
Una solución sensata para Honduras sería la de acordar una amnistía política que incluya, además, el regreso de Zelaya a la presidencia y la convocatoria a elecciones en noviembre, es decir dentro de tres meses. Algo parecido es lo que propone el mediador Oscar Arias y lo que más o menos comparte la diplomacia internacional.