Rivalidades pictóricas en Venecia

(EFE)

El Museo del Louvre presenta una exposición titulada “Tiziano, Tintoretto, Veronés: rivalidades en Venecia”, sobre los aprendizajes, divergencias e inspiraciones que unieron y separaron a los principales pintores del siglo XVI en la entonces poderosa República italiana.

La muestra reunirá 85 cuadros, en su mayor parte reconocidas obras maestras, y permanecerá hasta el 4 de enero de 2010.

Promocionada como un verdadero “acontecimiento”, es decir, como uno de los grandes eventos de la rentrée cultural del otoño europeo, la muestra permitirá observar desde un ángulo privilegiado el paso del Renacimiento italiano al Manierismo.

Además de contar con una treintena de obras suplementarias, la exposición explorará en París otros territorios pictóricos y algunos artistas suplementarios como Jacopo Bassano, Palma el Joven, Domenico Tintoreto o Andrea Schiavone.

“Tiziano, Tintoretto, Veronés...” enfoca la segunda parte del siglo XVI, cuando el Manierismo procedente de Italia central se adapta al estilo veneciano, y sus pintores extraen soluciones originales de esa nueva corriente.

En el Louvre subrayaron igualmente que el enfoque “no es tanto comparar”, pues Tiziano fue el maestro absoluto desde principios del siglo, sino estudiar cómo sus colegas se posicionaron frente a él, y descubrir los efectos de “la noble rivalidad” reinante entre ellos. Rivalidad que fue “motor y fuente de inspiración perpetua” para los pintores venecianos y que recibió el adjetivo de “noble” porque sus complejas relaciones personales y artísticas respetaron siempre unas normas básicas de cortesía, explicaron.

Ya en 1642, Carlo Ridolfi destacó cómo “al tener frente a él a Veronés”, Tintoretto tuvo que esmerarse de manera muy especial en sus cuadros, pues “la presencia de un rival sirve a veces de estimulante”. Lo que no impedía que Tiziano no amase especialmente a Tintoretto, cuyo mal carácter está también bien documentado, y que mantuviese en cambio una excelentes relación con Veronés.

Las más de 80 obras que componen la muestra parisina provienen de colecciones y numerosos museos del mundo, de la National Galerie de Londres al Metropolitan de Nueva York y por supuesto el Louvre y varios museos italianos, en particular el Museo de Nápoles, comentaron los organizadores.

Entre todos ellos, el Museo del Prado “fue muy generoso, con cuatro obras absolutamente soberbias, sobre todo las de Tiziano, y también el Museo Thyssen-Bornemisza, con otras dos piezas del gran maestro”, explicaron las fuentes del Louvre. De hecho, el Prado y el Kunsthistorisches Museum de Viena, que prestó seis cuadros, “son las dos instituciones que más préstamos han concedido”, indicaron. Al tratarse de una exposición-acontecimiento, y movilizar tantas obras “fundamentales para la historia del arte”, el presupuesto, no divulgado por el momento, “es elevado, en transporte y seguros principalmente, pues todos los préstamos fueron gratuitos”, añadieron.

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“Hombre con capa roja”, de Tiziano Vecellio.