Cuidado, chicos en la red
Cuidado, chicos en la red
Internet puede ser un buen recurso si lo sabemos aprovechar, o un arma peligrosa si no la sabemos delimitar. A través de la pantalla, los chicos pueden viajar por el mundo y también dejar que entren desconocidos a sus propias vidas.
TEXTO LIC. GISELA HOLC (*) / FOTO EL LITORAL.

Mientras estamos tranquilos porque los chicos, nuestros hijos, están en casa merendando o haciendo la tarea del colegio, ellos están navegando por el mundo entero, y tienen la posibilidad de entrar a los callejones más oscuros y espiar a través de cerraduras que de otro modo tendrían clausuradas.
Este pasaporte al sin fin de la tierra lo permite Internet en sus diversas formas. Internet es a la vez una herramienta que facilita el recabo de información, la posibilidad de investigar sobre temas diversos y pasear por miles de bibliotecas sin salir de casa; es, entre otras cosas una maravillosa fuente de información y conocimientos.
UN ARMA DE DOBLE FILO
Los chat, MSN, Facebook etc., son un arma de doble filo: mientras los invitados o contactos sean personas conocidas o amigos, no hay riesgo. El chat y demás son solo juegos y medios de comunicación. Pero los niños son niños y por ello inocentes: no todos los adultos, no todos los jóvenes tienen buenas intenciones. Todos hemos escuchado en alguna oportunidad algún relato de secuestro virtual o cita a ciegas que termina en violación o mal trato y agresión.
Existen las malas personas, existe la perversión. Hay quienes tras el anonimato que permite el mundo cibernético o disfrazados tras un nick name provocan situaciones en las cuales nadie desearía ver involucrado a un niño querido. Y aquí aparecen las trampas de Internet. No hay que negarlas, no hay que desentenderse de ellas, porque conociéndolas se pueden prevenir.
CONSEJOS ÚTILES
Es tarea y desafío de los padres de hoy aprender a lidiar con la computación y sus potencialidades, aprender y concientizar, primero a si mismos y luego a sus hijos sobre la diferencia entre el recurso y el peligro o riesgo.
Es posible que los niños no puedan establecer ciertos límites y diferencias. Es función de los adultos tomar medidas de cuidado y protección. Para ello es importante:
- Pensar que cuando uno pone un limite al hijo, no lo está castigando o reprimiendo, lo esta cuidando. Los adultos deben poder sostener el “no”, basado en las propias convicciones, entendiendo que las medidas tomadas son en función de proteger y cuidar al hijo.
- Evitar que los chicos se encierren en sus cuartos a navegar. Es importante que los padres o adultos responsables de su cuidado puedan supervisar lo que ellos están haciendo.
- Buscar un lugar de la casa para ubicar la computadora que sea accesible al paso de cualquier miembro de la familia, que esté en algún lugar con circulación, para evitar que los chicos se encierren en sus habitaciones. En caso de no ser posible por la estructura del hogar, está bien pedirle a los chicos de edad escolar que dejen las puertas de sus habitaciones abiertas.
- Establecer horas para el uso de las computadoras: horarios de juego diferenciados de horario de tarea.
- Habilitar espacios y climas de charla y conversación entre padres e hijos donde estos puedan intercambiar ideas y pensamientos, y hacer preguntas. Internet, al igual que los medios de comunicación televisiva, ofrecen una cantidad de información que si no es bien comprendida o procesada por los chicos más pequeños, en lugar de informar pueden confundir, marear, generar temores e inseguridades. Los chicos pueden ver imágenes que no deseamos que vean, pueden escuchar cosas que no queremos que escuchen, pueden informarse de temas sobre los cuales no están todavía preparados para comprender. Si esto sucediera pues no han funcionado adecuadamente los filtros, es importante que los niños sepan que pueden conversar sobre ésto con sus padres o bien algún adulto de su confianza, tío o primo, o maestra del colegio.
- Los medios informativos en general pueden ser un buen recurso de prevención si se lo utiliza adecuadamente, pero puede ser una invasión si no se puede procesar la información que se transmite. Son los adultos los que deberían poner un filtro adecuado, elegir los programas para que sus hijos vean, compartir ciertos otros programas y seleccionar la información que estos recibirán.
- Estar atentos a la información que los chicos reciben, y poder conversar sobre eso con ellos. Si sabemos que ellos saben o fueron expuestos a una información determinada, no esperar a que ellos pregunten sino -con habilidad- sacar el tema y ayudarlos a preguntar.
(*) Licenciada en Psicología en la Universidad de Belgrano.