Aporte local a una institución italiana
Aporte local a una institución italiana
Una santafesina representa a un pueblo italiano de la región del Lazio. Aporta información a un periódico sobre los descendientes de sus emigrantes.
TEXTOS MARIANA RIVERA.
Lina Pimpinella es una santafesina, hija de inmigrantes italianos, que integra la comisión directiva del Centro Laziale de nuestra ciudad y, por este motivo, forma parte de la Coordinadora de Entidades Italianas.
Recientemente recibió una noticia que la llenó de emoción y orgullo, según contó: fue designada representante de Minturno, una ciudad de Italia integrada por siete fracciones o localidades, entre las cuales se encuentran las que vieron nacer a sus padres: Pulcherini, el pueblo de su mamá, y Santa María Infante, el de su papá.
Por este motivo, se comunicó con De Raíces y Abuelos para poder explicar qué beneficios trae su designación a la asociación que ella integra, además de hacer referencia a la historia de aquella región italiana, que debió reconstruirse totalmente tras los bombardeos que la devastaron durante la Segunda Guerra Mundial.
Según relató, “la Asociación Amigos de Santa María Infante me designó representante de esa asociación en la Argentina, en realidad de todo Minturno, ya que se compone de siete fracciones o localidades (Marina di Minturno, Minturno, Tremensuoli, Santa María Infante, Pulcherini, Scuari dal Mare y Monte d’Argento) y de su giornalino (revista) que edita mensualmente sobre las noticias de los descendientes de emigrantes italianos”.
Y admitió: “quería que ésto se supiera a través del diario para que los descendientes de italianos que viven en estos barrios cercanos se adhieran a la institución. Ser representante equivale a tener contacto con Estados Unidos y Canadá, adonde hay socios de Santa María Infante. Son los países adonde emigró también otra gente de Minturno y de Santa María Infante”.
También destacó que “Giuseppe Sardelli, el intendente de Minturno, me mandó una carta para notificar a la asociación que soy representante de Santa María Infante, en la que destacaba que “Ustedes, inmigrantes, están siempre en el corazón de las autoridades de la comuna de Minturno ya que representan una parte de nuestro pueblo en el exterior’. Es importante que ellos nos consideren de esta manera”.
PROPUESTA Y RESPUESTA
Consultada en relación a cómo se puso en contacto con esta asociación, recordó que “estoy con las antenas paradas todo el tiempo y estaba en la casa de una pariente que recibe este periódico. Yo quería hacer el hermanamiento entre Santa Fe y Santa María Infante y me dijo que llamara a un número que figuraba en la publicación para proponerlo, porque somos muchos los descendientes de este pueblo en la ciudad, tema que ahora estoy gestionando con los concejales santafesinos”.
“Cuando llamé -continuó- y dije que mi apellido era Pimpinella me dijeron que allá todos tenían el mismo y que, incluso, una plaza llevaba ese nombre. En ella se recuerda a los caídos en la guerra mundial. También les dije que quería hacer algo y les conté que muchos de los de Santa María Infante estaban en mi barrio. Les mencioné cosas que me contaba mi papá, mi mamá y mi abuela y me decían que parecía que hubiera estado hablando de Santa María Infante. Me dijeron que me iban a mandar un libro sobre la historia del pueblo y que me iban a nombrar su representante, lo que finalmente se concretó”.
Asimismo, Lina Pimpinella mencionó que “estoy en comunicación por e-mail o por teléfono con ellos. Incluso, en Canadá hay una representante de los minturnenses que es pariente mío, de apellido Pimpinella. Me hice socia del Centro Laziale el año pasado y me vio en el giornalino, que es el periódico que mandan con información local. Me dio mucha gratificación estar en ese periódico porque mi papá había nacido en este pueblo, en Santa María Infante, que tuvo que dejar hace 50 años. Yo mandé una foto mía con mi papá y la publicaron”.
Según comentó, la revista incluye toda la información de estos pueblos y de los socios de Canadá, Estados Unidos, Argentina, Paraguay y Uruguay, aunque de estos últimos dos países no mandan mucha información, advirtió. “Les mandé una poesía dedicada a mi papá, que se publicó en la revista, titulada “La barba blanca”, de L. Bertelli. En realidad, quería dedicarla a los abuelos de mis hijas, a mi papá y a mi suegro, que eran nacidos en Santa María Infante”, recordó.
BARRIOS DE ITALIANOS
Por otra parte, Lina Pimpinella comentó que “la asociación tiene más de 460 socios pero hay mucha más gente proveniente de la región del Lazio. Vivo entre los barrios Escalante y Fomento 9 de Julio, sectores de la ciudad que poblaron muchos italianos y adonde ahora viven sus descendientes, incluso se hablaba el idioma italiano. En la puerta de esta casa se juntaban a jugar a las cartas todos los gringos en una mesa que había de mármol, abajo de un limonero. Ésta era la casa de mi abuelo y después me la dieron a mí”.
Y continuó explicando que “en la vereda de enfrente estaban los Poccia del transporte Pedrito y mi familia vivía en la otra cuadra, aunque pasamos por muchos barrios porque no teníamos casa. Mi mamá quería vivir sola y no con toda la familia. En el barrio también estaban los Mallozzi, los Pensiero, los Fiore, los D’Agostino. Son todos apellidos de esa zona de Italia, que están en Fátima y en el Mercado de Productores. Es toda gente que ha hecho suceso y progresó en Santa Fe”.
UNA REGIÓN SUFRIENTE
Respecto a la región del Lazio, Lina Pimpinella refirió que “fue la zona más destruida durante la Segunda Guerra Mundial cuando llegaron los alemanes y luego los aliados norteamericanos. Santa María Infante fue el paso exacto por donde pasaron para llegar a Roma, destruyendo todo. En el libro que me mandaron se muestran estas imágenes y está explicado el proceso de construcción del monumento al emigrante, realizado en 2007 en Santa María Infante, de la cual soy representante”.
También mencionó que “son pueblitos chiquitos ubicados a 100 kilómetros de Roma y otras ciudades importantes. Pulcherini era el pueblo de mi mamá y Santa María Infante el de mi papá; son dos pueblitos cercanos que se comunican por un camino sinuoso. El pegaso (caballo alado) es el monumento al emigrante, que fue construido por los artesanos de la zona Representa el sacrificio del inmigrante que tuvo que dejar su patria”.
Asimismo, contó: “e pueblo está en lo alto de la montaña, en un golfo, y se ve el Mar Mediterráneo. Durante los bombardeos, sus habitantes se fueron a refugiar a la montaña más alta del pueblo y cuando volvieron no encontraron nada. La gente se tuvo que ir porque los alemanes dejaron minado el pueblo. Allí se cultivaba lino y confeccionaban manteles y sábanas y, con los desperdicios, hacían bolsas para la harina. Después de la Segunda Guerra Mundial no se pudo hacer nada porque destruyeron todo este pueblo agrícola y ganadero”.
Y acotó: “adónde iban a cultivar si todo estaba minado, incluso muchos murieron por este motivo. Después de la guerra nunca más se pudo trabajar con él. Esta actividad pasó al recuerdo. Al final de la guerra había muchos brazos para trabajar y poco trabajo, además de mal pago. Además, no había para comer. En esta situación catastrófica los pobladores no tuvieron otra alternativa que irse. Perón, en su gobierno, facilitó la llegada de inmigrantes y en muchos casos, no fue el de mi papá, le regaló tierras y campos. pero no se olvidaron de su país ni de su pueblo por haberlo dejado”.
VOLVER A LAS RAÍCES
En tanto, planteó que “la reconstrucción del pueblo se pudo realizar gracias al aporte de dinero que realizaron los emigrantes. Por ejemplo, los que se establecieron en Stanford, Estados Unidos, fueron la mayoría de los que aportaron dinero para poner de pie al pueblo tras la guerra. El sacrificio de ellos sirvió para la reconstrucción. Posteriormente, Minturno y Stanford fueron dos ciudades que se hermanaron, y lo mismo pretendo hacer con Santa Fe”.
Por último, Lina Pimpinella contó que no pierde las esperanzas de poder volver a recorrer el pueblo de sus padres -que tuvo la oportunidad de conocer cuando era niña, junto a ellos, hoy fallecidos- y de poder experimentar el orgullo que hoy siente al ver una foto de la revista que recibe: que flamea la bandera argentina en la plaza de los emigrantes de Santa María Infante.
El pegaso es el monumento al emigrante en ese pueblo.
Lina Pimpinella (en la foto, su hija y nieta) publica información en un periódico de la región.
La Plaza Pimpinella de Santa María Infante recuerda a los caídos en la guerra.
BUSCAR EL PORVENIR
“El italiano que se vino pasó mucha miseria y cuando vino acá ésto era todo agua y campo. A mi mamá le daban 40 gramos de pan para comer y una tarjetita donde decía que le correspondía esa ración y los zapatos, que debían durar muchos años. Pasaron hambre”, reseñó Lina Pimpinella cuando explicaba los motivos por los cuales sus padres dejaron su tierra natal.
Y continuó: “mi papá empezó a trabajar en un negocio en Córdoba y después se empleó como albañil en Santa Fe, como casi todos los que vinieron de allá. Después trabajó en la feria y luego se fue al Mercado de Abasto de avenida Freyre, aunque más tarde pasó al Mercado de Productores, tarea que continuó mi hermano. Eligió Santa Fe porque había que habitar el país y acá había agua de donde sacar el pescado para comer o ayuda para regar lo que se plantaba. Mi mamá sufrió mucho acá y no cuando estuvieron en Córdoba. Murió a los 69 años de la amargura que tenía. Vivía pensando en Italia y sufría, y por eso me transmitió este sentimiento por su país”.
El pueblo se reconstruyó gracias al aporte de sus emigrados.