Gravísima denuncia de un empresario
Con el bisturí en la garganta
Actuaron las TOE, apresaron a tres hombres y secuestraron abundante papelería en una casa de barrio Candioti.
José Luis Pagés
En horas de la tarde del martes Salvador Marcelo Boscarino, un empresario de la industria de la construcción, acudió a una cita pactada con un supuesto cliente en una casa de calle Balcarce al 1500.
Boscarino pensaba cerrar allí una operación comercial, pero _según denunció en la Justicia_, apenas se abrió la puerta de la vivienda ubicada a 30 metros de la Seccional 3a. vivió la experiencia más aterradora de su vida.
El hombre que en el domicilio de Mario Bardina, 48, atendió al llamado del empresario lo invitó a pasar y a tomar asiento junto a una mesa, pero casi al mismo momento aparecieron otros dos individuos.
Entonces, cuando Boscarino advirtió _no sin sorpresa_, que uno de aquellos se había calzado guantes quirúrgicos, ya tenía las manos esposadas.
Después, el empresario dijo que vio que uno de sus secuestradores retiraba de un sobre varios papeles mecanografiados y que los colocaba sobre la mesa, a la vez que le exigía que los firmara inmediatamente.
Boscarino, entre confundido y aterrado, quiso saber qué decían aquellos documentos, pero entonces, el de las manos enguantadas, le sugirió que no se hiciera el estúpido porque en caso de no firmar no saldría con vida de ese lugar.
El enguantado que parecía decidido a todo sacó a relucir la hoja de bisturí insertada en un mango de madera y, acto seguido, lo acercó al cuello de la víctima.
Así las cosas Boscarino refirió que ensayó una primera firma, acaso con mano temblorosa, pero entonces otro de los delincuentes le exhibió la fotocopia de un documento firmado por él tiempo atrás y le exigió que estampara una rúbrica igual a aquella al pie de los documentos que tenía a la vista.
El empresario, bajo permanente amenaza de muerte _”Mirá flaquito, te degollamos si no lo hacés”, le repetían_, firmó por fin lo que parecían ser papeles relacionados con un trámite sucesorio.
Logrado el objetivo de torcer la voluntad de la víctima los delincuentes lo libraron de las esposas y le preguntaron cómo y con quién había llegado hasta el lugar.
Boscarino respondió que había llegado solo y al volante de la camioneta que estaba estacionada frente a la casa. Entonces Boscarino fue obligado a entregar las llaves del vehículo y uno de los extorsionadores salió de la casa para regresar con su teléfono, billetera y documentos personales.
“Llevate los documentos, al teléfono te lo vamos a devolver más adelante y de la billetera y la plata, olvidate”, le dijeron al tiempo que lo obligaban a ponerse de pie y a salir a la calle. Salvador Marcelo Boscarino recordó que uno de los asesinos que lo escoltó hasta la camioneta le preguntó con sorna si estaba dispuesto a pagar 150 mil pesos por la muerte de su hermano Angel. El contestó en forma negativa y acto seguido fue obligado a mirar hacia la comisaría.
“Ni se te ocurra denunciar porque sos boleta” le dijeron y deslizaron a modo de despedida no pocos datos reveladores del amplio conocimiento que tenían de todos y cada uno de los integrantes de su grupo de familia. Pero Salvador Boscarino ignoró las amenazas y acudió a la Justicia y ésta a las Tropas de Operaciones Especiales. Ayer a la tarde _ver notas relacionadas_, se practicaron alrededor de diez allanamientos y tres hombres fueron detenidos.





