Se cumple una semana del hecho

Sin rastros de Carlos Arguello

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Otros tiempos. Teresa Ramírez junto a Carlos Arguello y una imagen feliz -en abril de 2008-, cuando presentaban en la revista Nosotros el programa Pro-Huerta para barrio Loyola sur.

Foto: Archivo diario El Litoral

Hoy se cumple una semana del aterrador suceso. En el medio, familiares de la víctima recibieron “extrañas” visitas. El paradero del principal sospechoso sigue siendo un misterio.

 

Redacción de El Litoral

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A una semana del hecho que terminó con la muerte y posterior descuartizamiento de Teresa Ramírez, nada se sabe sobre el paradero del principal y único sospechoso del crimen, Carlos Arguello.

Pero 24 horas antes del aquel domingo fatal, una serie de desencuentros y confusos mensajes fueron el primer indicio de que algo no bueno había sucedido con Teresa.

Rosa Ronchetti -una de las hijas de Teresa- acudió el sábado a la tarde hasta el domicilio de calle Piedrabuena al 6700. Ante la injustificada ausencia, interrogó al hombre que vivía junto a su madre (Carlos Arguello), quien en la situación aportó respuestas esquivas.

“Tu madre se fue de viaje a San Cristóbal, pero no te preocupes que recién me habló por el celular y me dijo que está regresando. Llega en una hora”, dijo el hombre.

Desde el vamos a Rosa las cosas no le cerraron. En principio, no había motivo alguno para que su madre viaje a San Cristóbal, ya que no tienen amigos ni familiares allí.

Así y todo, la mujer se trasladó hasta la terminal de ómnibus y esperó la llegada del micro que venía desde ese destino. Comprobó que su madre no venía entre los pasajeros.

Huellas de sangre

La joven regresó entonces a la casa de Piedrabuena al 6700. Tras ingresar comprobó que el morador ya no estaba. Para colmo, todo se veía en completo desorden y había rastros de sangre que habían salpicado pisos y paredes. Comenzó a imaginar lo peor.

Salió corriendo en dirección a la subcomisaría 12a. (Los Troncos) y formuló el pedido de paradero. Pero los indicios hablaban por sí solos.

A media mañana del domingo pasado, la policía se lanzó al lugar con todos sus hombres. Ese mismo día, los pesquisas encontraron que en un galpón situado en los fondos de la casa había un carrito con ruedas de bicicleta, una bolsa para cincuenta kilos, sábanas, toallas y una cortina de baño ensangrentadas, además de tres cuchillas de grandes dimensiones, una chaira y una piedra de afilar.

Y a media tarde se confirmó lo peor. Una familia que pescaba a orillas del Salado -no muy lejos del domicilio de la víctima- halló restos humanos. Las diligencias posteriores confirmaron que esos restos eran los de Teresa.

Desaparecido

En simultáneo con el macabro hallazgo, se concretaba la desaparición del hombre que había compartido los últimos 7 años con la mujer.

Se sabe que la Policía santafesina sigue tras los pasos de Arguello, el hombre cuya captura, en la causa por homicidio calificado, requirió el juez Darío Sánchez, titular del juzgado de Instrucción de 5a. Nominación.

Durante los días que van desde el último domingo -cuando aparecieron los primeros signos que insinuaban el trágico final de Teresa-, los agentes de la URI practicaron numerosas inspecciones domiciliarias en nuestra ciudad y la vecina Recreo donde residen familiares directos de Arguello.

Así y todo, Arguello no ha dejado rastros y nada permite conjeturar actualmente cuál fue su suerte. Sus familiares, hijos y hermanos lo buscan también para en caso de hallarlo con vida acuda a la Justicia para defender su inocencia.

Visitas en la noche

A mitad de semana y en medio de la noche un vehículo estacionó frente a la casa de Piedrabuena al 6700. Alguien descendió del rodado y manoteó el picaporte de la puerta. En el interior del inmueble estaba Rosa quien, desesperada, llamó a la policía. Las patrullas hoy recorren cuidadosamente las calles del vecindario donde la muchacha -junto a uno de sus hermanos-, cuidan la casa abandonada.