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Escenarios & Sociedad
Edición del Miércoles 18 de noviembre de 2009

“This is it”

Un show más grande que la vida

Ignacio Andrés Amarillo

iamarillo@ellitoral.com

Finalmente se retiró de las pantallas, tras un plazo algo más largo que el breve previsto, “This is it”, el documental que refleja la gestación del megashow que Michael Jackson estaba preparando cuando murió (y que ahora tendrá una segunda vida en el circuito del DVD).

Decir que se trata de un filme necesario tal vez sea una grandilocuencia, pero al verlo se agradece el registro del embrión del que hubiera sido quizás uno de los espectáculos escénicos más grandes de estos tiempos, que quedó sin concretar y dejando dudas sobre si alguien podrá llevar a cabo algo similar.

Eso viene a cuenta de que, a diferencia de otros megaespectáculos, aquí todo gira en torno a la figura central. Rodeado de colaboradores pero con el show en la cabeza, Michael coordina desde su voz y sus movimientos a la banda, el cuerpo de baile y el dispositivo escénico, razón por la cual desde etapas muy tempranas debió ensayarse en un estadio y sobre el escenario. Se agradece en ese contexto que alguien también haya decidido documentar el proceso con gran calidad de filmación, retratando algunos cuadros con la calidad que hubiera tenido el infaltable DVD del concierto.

El director Kenny Ortega no se encontró con un puñado de cintas de un hombre ya muerto, como Werner Herzog en “Grizzly Man”; no, el estuvo allí, como director general y cocreador del show, y así lo muestra la cámara: coordinando el espectáculo a la par de MJ, supervisando la filmación de los cortometrajes que se iban a proyectar durante el concierto (y que aquí son recuperados) y aportando su mirada desde afuera a lo que el solista percibía desde dentro.

Proceso creativo

Las imágenes muestran distintas etapas del proceso, desde el momento de “sacar” los temas, sólo la banda y el cantante, hasta versiones bastante acabadas de lo que sería la puesta definitiva que tenía que desembarcar en Londres.

Hay también un momento “A chorus line”: un rápido repaso por las audiciones para la selección del cuerpo de baile que, como dice uno de los coreógrafos, “debe ser una extensión del hombre” (MJ). Gente que fue desde Australia a Los Ángeles, subiéndose al primer avión y viajando diez horas apenas al enterarse de la convocatoria, sólo para tener la oportunidad de que Michael los vea (y en el caso de alguno, buscando darle sentido a su vida).

Lo único que se puede echar en falta por momentos es un poco más de backstage, de making of, de entrevistas: todo está, pero la idea es que las canciones tengan cierta prioridad, y se pueda ver al protagonista mostrando lo suyo. Lo cual es sorprendente: ahí está Jackson, muy flaco, ahora sabemos que con peluca, tratando de cuidar su voz y no fatigarse mucho: sin embargo, su voz está siempre precisa, al igual que sus movimientos, y por cierto muchas veces la emoción lo gana y lo lleva a soltarse y dejarse llevar por el momento: “ No me hagan cantar, debo cuidarme”, dice en algún momento, mientras los presentes lo aplauden por un rapto de inspiración. Siempre está queriendo dar más: para eso tenemos ensayos, dirá cada vez que hay que probar o repasar algo.

¿Nace una estrella?

También puede verse el protagonismo concedido a la guitarrista grecoaustraliana Orianthi Panagaris: 24 años, rubia, bonita, con dedos agilísimos, ocupa el lugar que tuvo alguna vez Jennifer Batten, aquella virtuosa que se asombró con la colaboración de Jackson con Eddie Van Halen en “Beat It” y consiguió el puesto tocando justamente el solo de esa canción. Orianthi hace lo propio, compartiendo el centro del escenario en “They Don’t Care About Us”, “Beat It” y “Black or White”, y hasta tendrá un duelo de guitarras con Tommy Organ, el otro guitarrista. Mimada por Santana, Steve Vai y otras figuras, es probable que éste sea (a falta de la megagira) el espaldarazo para su carrera futura.

Algunas consideraciones

Hay dos sensaciones agrias que se desarrollan luego de ver el filme: por un lado, algunos artistas pueden verse compelidos a abandonar su actividad, al tomar conciencia de que nunca podrán alcanzar el nivel de excelencia y recursos (excesivos, tanto en lo técnico como en lo humano) que se ve en la pantalla. Por otro lado, se torna perfectamente comprensible que alguien que deba someterse a una jornada de ensayos de esta envergadura, desvelado por el insomnio y consciente de que al otro día sobrevendrá una jornada similar, entre en desesperación y recurra a cualquier fármaco que le ayude a dormir unas horas: ésa se dice que fue la causa de la muerte del artista, hecho que por cierto sólo se alude tangencialmente en los créditos iniciales.

Pero también está otra sensación: la de estar espiando por la cerradura los últimos momentos de un performer legendario, mientras creaba lo que iba a ser su espectáculo definitivo. Kenny Ortega, Orianthi, los bailarines, el staff, ellos tienen el privilegio de decir “yo estuve ahí”, y con este filme ahora podemos compartir con ellos una parte de ese sentimiento.

Un show más grande que la vida

A los 50 años, y con un estado físico delicado, Jackson conservaba los movimientos precisos y la voz bien colocada

Foto: Gentileza Sony Pictures

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MUY BUENA

“This is it”

“This is it” (Estados Unidos, 2009, hablada en inglés). Dirección: Kenny Ortega. Con Michael Jackson, Kenny Ortega, Tommy Organ, Orianthi Panagaris, Judith Hill y otros. Fotografía: Tim Patterson y Sandrine Orabona. Edición: Don Brochu, Brandon Key y Kevin Stitt. Música: Michael Bearden. Coreografía: Michael Jackson y Travis Payne. Diseño de producción: Michael Cotten. Producción: Randy Phillips, Kenny Ortega y Paul Gongaware. Calificación: apta para todo público.



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