cambio climático

El deshielo castiga la Antártida

Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Texas (EE.UU.) y publicado por la revista Nature, está afectando una de las regiones que se consideraba más protegida: el sector de la Antártida donde, entre otros países, tiene bases la Argentina.

El deshielo castiga la Antártida

La Antártida, único continente que parecía esquivar el calentamiento global, experimentó desde 1957 hasta 2006 un aumento en su temperatura de 0,5 grados centígrados. Una gran parte del continente helado se ha calentado a un ritmo de más de 0,1 grados por década en 50 años según muestra una imagen distribuida por los investigadores.

Foto: Agencia EFE

 

EFE

El calentamiento global ha comenzado a hacer mella en la Antártida Oriental, una vasta región del Continente Blanco que conservaba hasta ahora un particular “status quo” que la mantenía resguardada del deshielo polar.

A pocos días de la Conferencia de Copenhague sobre cambio climático, este hallazgo publicado hoy por la revista Nature no hace sino añadir presión a los líderes internacionales para que pongan freno a un calentamiento global que parece avanzar más rápido de lo que se pensaba.

En concreto, un grupo de trabajo de la Universidad de Texas (EE.UU.) dirigido por el profesor Jianli Chen ha averiguado que la capa de hielo de la plataforma antártica oriental, en la que se encuentran la mayoría de los glaciares del planeta, comenzó a perder espesor en 2006, siguiendo la estela de la zona occidental del continente.

Imágenes satelitales

Con la colaboración de la tecnología del satélite Grace, los investigadores han sido capaces de estimar la densidad del manto de hielo de ambas zonas entre abril de 2002 y enero de 2009.

Y es que Grace permite medir directa y exhaustivamente las alteraciones en la masa de la placa de hielo y determinar de ese modo cualquier modificación en la distribución de la masa terrestre con el paso del tiempo, por muy pequeña que sea. Así, el equipo investigador constató que el ritmo de pérdida de masa de hielo en la zona occidental fue de 132 kilómetros cúbicos al año durante ese período, cifra similar a la apuntada por estudios anteriores.

La sorpresa llegó cuando observaron que desde hace tres años, también el manto de hielo de las zonas costeras de la Antártida Oriental perdía 57 kilómetros cúbicos al año, frente a la estabilidad aparente registrada hasta ese momento.

No obstante, a pesar de que los datos indican que el cambio climático acecha ya al conjunto del continente, los científicos advierten de que esta última cifra sobre la zona oriental cuenta con un margen de error de 52 kilómetros cúbicos.

Por ello, futuras investigaciones serán las encargadas de precisar el alcance del deshielo en la plataforma antártica oriental, que representa el 70 por ciento de la superficie del continente y que alberga un manto de hielo en principio más resistente al de la región occidental.

En cualquier caso, los expertos alertan del peligro que se deriva del ritmo actual de deshielo en este continente, el mayor depósito de agua dulce del planeta.

Aunque no existe un consenso al respecto, las últimas estimaciones señalan que para finales del siglo XXI el nivel del mar habrá subido en torno a dos metros con respecto a su nivel actual como consecuencia del calentamiento de los polos, dejando en una situación comprometida muchos territorios costeros.

Reunión extraordinaria

Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) celebrarán mañana lunes una reunión extraordinaria para preparar la cumbre sobre cambio climático de Copenhague, en la que se espera lograr un acuerdo para sustituir el Protocolo de Kyoto, que expira a finales de 2012.

“La UE trabajará para conseguir un resultado en Copenhague que sea completo, ambicioso y vinculante, con compromisos claros para todos los países”, insistió esta semana el ministro sueco de Medio Ambiente, Andreas Carlgren. “También debe haber un calendario y directrices claras para establecer un marco regulador legalmente vinculante”, añadió.

El objetivo del encuentro es realizar una última revisión conjunta de la posición comunitaria de cara a Copenhague, así como de las estrategias de negociación que pondrá en práctica el bloque europeo.

La reunión se celebrará a puerta cerrada y sólo se espera una declaración informal al término de la jornada, indicaron fuentes comunitarias.

La UE se ha mostrado recientemente partidaria de estructurar las negociaciones en dos partes en vista de que otros actores internacionales aseguran que no estás listos para cerrar el texto definitivo en dos semanas.

Según este nuevo planteamiento comunitario, en Copenhague lo que se fijaría es un acuerdo vinculante sobre el que habrá que continuar trabajando para que tenga efecto legal lo antes posible y pueda entrar en vigor a partir del 1º de enero de 2013.

La UE respalda el objetivo de evitar que la temperatura del planeta se eleve por encima de los dos grados centígrados, lo que de acuerdo a los cálculos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) requiere que los países industrializados reduzcan en 2020 sus emisiones entre el 25 y el 40 por ciento con respecto a los niveles de 1990 y entre el 80 y el 95 por ciento en 2050.


Una alternativa

Las emisiones de metano y óxido nitroso procedentes de las materias primas orgánicas y la agricultura contrarrestan la captura natural de dióxido de carbón en Europa, según un estudio publicado en Internet por la revista Nature Geoscience.

El investigador del Instituto de Bioquímica Max-Planck de Jena (Alemania) Detlef Schulze y otros 16 investigadores han llevado a cabo un trabajo a nivel europeo en el que se analizan las emisiones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso registradas entre el año 2000 y el año 2005 en el continente para hacer recuento de los gases invernadero emitidos a la atmósfera.

El estudio concluye que la función de captura de CO2 realizada por árboles y plantas sirve para compensar los efectos de la agricultura en el medio ambiente, con lo que al final el balance es casi cero.

De toda la emisión global de CO2, menos de la mitad se acumula en la atmósfera, donde contribuye al cambio climático, gracias precisamente a la captura natural de dióxido de carbono que realizan los océanos y algunos ecosistemas terrestres. Los expertos subrayan que estimular y aumentar la capacidad de captura de estos ecosistemas es una de las vías más accesibles y realistas de mitigar el cambio climático, aunque estos resultados demuestran que en Europa no sería fácil conseguirlo.