Programa de reducción de residuos sólidos urbanos

Santa Fe empieza a caminar hacia “basura cero” en 2030

El proyecto de ley podría sancionarse en las próximas semanas. Los basureros a cielo abierto tendrán los años contados.

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Basurales, un problema que ya debe comenzarse a ser objetivo ambiental de los gobiernos. Foto: Archivo El Litoral

 

De la redacción de El Litoral

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Después de varias semanas de análisis y de discusiones en comisiones, con consultas a la secretaría de Medio Ambiente, la Cámara de Diputados votó por unanimidad un proyecto de ley donde la provincia reconoce la importancia de adoptar el concepto de “basura cero” como principio fundamental para la gestión de los residuos sólidos urbanos. En el recinto, apenas la advertencia del justicialista Adrián Simil acerca de la falta de precisión sobre los fondos para poder cumplir con las metas establecidas en el proyecto, especialmente para los municipios y comunas que deberán respetar la norma para adecuar la disposición final de sus residuos. “Consideramos necesaria la ley, pero entendemos necesario que haya fondos para que municipios y comunas puedan cumplirlo, caso contrario será un muy buena norma que no podrá ser llevada adelante”, advirtió.

El avance en la discusión de Diputados fue comunicado e informado a algunos senadores, especialmente al justicialista Danilo Capitani autor de un proyecto con media sanción de esa Cámara para que el tema pueda ser sancionado en las próximas semanas.

La carátula del expediente habla por sí sola de la intención política de diferentes fuerzas de avanzar en el tema. Es que el tratamiento en Diputados unió al proyecto votado en Senado de bases mínimas de gestión de residuos sólidos urbanos, tres iniciativas que habían sido presentadas en Diputados. Los diez representantes radicales en la Cámara Baja son autores de un proyecto de sistema de gestión integral de residuos sólidos urbanos y eliminación de basurales al aire libre; 19 justicialistas rubricaron también un proyecto sobre gestión integral de residuos domiciliarios y los también oficialistas Pablo Javkin, Antonio Riestra y José Tessa firmaron otro sobre “basura cero”.

El concepto de “basura cero” es el principio de reducción progresiva de la disposición final de los residuos sólidos urbanos, con plazos y metas concretas, por medio de la adopción de un conjunto de medidas orientadas a la reducción en la generación de residuos, la separación selectiva, la recuperación y el reciclado. El texto deja en manos de la reglamentación el cronograma de reducción progresiva de la cantidad de residuos depositados en rellenos sanitarios, aunque el plazo final es el 2030. “La reducción de un 15% del peso de los residuos sólidos urbanos dispuestos en rellenos sanitarios sentando como base el total de los residuos dispuestos en el 2008 es la meta mínima para el 2016, Asimismo, deberá reducirse en un 12 % en forma bianual a partir del año 2018” reza el artículo 3 de los 49 que forman el texto votado.

Sustentabilidad y equidad intergeneracional, principio de congruencia y principio de regionalización son las bases del proyecto y la ley tiene como objetivos centrales: priorizar las actuaciones tendientes a prevenir y reducir la cantidad de residuos generados y su peligrosidad; disminuir los riesgos para la salud pública y el ambiente utilizando metodologías y tecnologías de tratamiento y disposición de los residuos sólidos urbanos; incluir a los recuperadores urbanos y promover la participación ciudadana en la gestión de residuos.

En otro artículo, se determina que “es objetivo prioritario para la provincia la erradicación definitiva de los basurales a cielo abierto” en las distintas localidades y en el caso de poblaciones de más de 35.000 habitantes lo será a partir del 1º de enero de 2012; de menos de 35 mil a partir del 1º de enero de 2013 mientras que a partir del 1º de enero de 2011, el predio de disposición final de residuos deberá situarse a más de 3 mil metros de aeródromos o pistas de aterrizaje de aviones.

Otras disposiciones

El proyecto establece que el ministerio de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente será el encargado de aplicar el programa mientras que municipalidades y comunas serán responsables de la gestión integral de los residuos sólidos urbanos producidos en su jurisdicción y las faculta a constituirse en consorcios regionales.

En el capítulo referido a la recolección, se prevé que el Ministerio de Aguas deberá prever la incorporación e inclusión de los trabajadores informales en la gestión integral de los residuos, asegurando su calidad de vida y condiciones de trabajo.

Entre otras disposiciones, se prohíbe la eliminación de residuos por el método de incineración y se obliga a que los predios de tratamiento o disposición final estén situados a más de 400 metros de rutas nacionales o provinciales pavimentadas y tener control sobre la propagación de fuego.

Otro artículo establece los parámetros mínimos que deberán cumplir los rellenos sanitarios. En los capítulos finales, además del régimen de infracciones, se obliga al Estado a promocionar la compra de productos reciclados y reusados, priorizando sus compras en las licitaciones públicas.


Un concepto novedoso

Pablo Javkin explicó que “basura cero es un concepto que representa tendencias internacionales en la gestión de los residuos, y que implica un cronograma de reducción progresiva, con plazos y metas concretas, de la generación y el volumen de los residuos sólidos urbanos que llegan a los rellenos sanitarios. Su objetivo es disminuir los riesgos para la salud pública y el medio ambiente”.

El diputado arista es autor del proyecto que habla de ese concepto y señaló que “pensar en ese concepto es también un cambio de mentalidad que active los mecanismos para minimizar la generación de basura, una cuestión que es responsabilidad de todos: Estado, ciudadanos, empresarios, instituciones, etc. Por ejemplo, prevé la inclusión en el proceso a los recuperadores urbanos, para favorecer la seguridad y eficacia de las actividades de gestión de los residuos”.

Más adelante dijo que basura cero “combina fundamentos éticos con una perspectiva económica sustentable, tanto para comunidades locales como para grandes empresas. Por un lado, crea puestos de trabajo y emprendimientos locales en la recolección y el procesamiento de materiales de rezago para la fabricación de productos nuevos y, por otro lado, ofrece a las grandes empresas una manera de aumentar su eficiencia reduciendo la demanda de materiales vírgenes, así como los costos que pagan por la disposición de sus residuos”.