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Sucesos
Edición del Miércoles 21 de abril de 2010

Sucesos / Condenaron al último presidente de facto

25 años de prisión

Condenaron al último presidente de facto

Reynaldo Bignone y otros cinco acusados de delitos de lesa humanidad, cometidos en el centro clandestino de detención de Campo de Mayo entre 1976 y 1978, recibieron condenas de entre 17 y 25 años.

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Fue el mandatario de la dictadura militar, entre 1982 y 1983, y quien le entregó los atributos presidenciales a Raúl Alfonsín.

Foto: Víctor Bugge

 

DyN

El dictador Reynaldo Benito Bignone, último presidente de facto, fue condenado este martes a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad cometidos en Campo de Mayo y deberá cumplir la pena en una cárcel común. El fallo fue dispuesto por el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, que ordenó que, además del general retirado Bignone, el resto de los condenados purguen las penas en una prisión del Servicio Penitenciario Federal (SPF), tras revocar los arrestos domiciliarios que beneficiaban a varios de ellos, como el ex mandatario de facto.

Los jueces Marta Milloc, Héctor Sagretti y Daniel Cisneros también condenaron a 25 años de prisión a Santiago Omar Riveros, ex titular del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo, y a Fernando Verplaetsen, ex jefe del departamento de Inteligencia de la misma jurisdicción y ex jefe de la Policía Bonaerense en la dictadura.

En tanto, Carlos Tepedino, ex jefe del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, recibió una pena de 20 años de prisión; Jorge García, ex director de la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, 18 años, y Eugenio Guañabens Perelló, ex director de la Escuela de Servicios para Apoyo de Combate General Lemos, 17 años.

En Campo de Mayo

Todos cumplirán la condena en una cárcel común y, al igual que en el caso de Bignone, el tribunal revocó las prisiones domiciliares de Tepedino y Guañabens Perelló. Por otra parte, fue absuelto Germán Montenegro, ex comisario de Bella Vista, mientras Eduardo Espósito, ex director de la Escuela de Ingenieros de Campo de Mayo que formaba parte del grupo de juzgados, había sido apartado del proceso por problemas de salud, por lo que no formó parte del veredicto.

Todos actuaron en Campo de Mayo entre 1976 y 1978 y fueron condenados por los delitos de allanamiento ilegal, robo agravado, privación ilegítima de la libertad e imposición de tormentos en perjuicio de 56 víctimas, ocurridos en el centro clandestino de detención de Campo de Mayo durante esos años.

La Fiscalía había pedido 25 años de prisión para Bignone, Riveros y Verplaetsen, 20 para Tepedino, 14 para García, 12 años para Guañabens Perelló y dos para Montenegro. En tanto, las querellas de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Abuelas de Plaza de Mayo y familiares de víctimas reclamaron penas de entre 20 y 25 años para todos. Las condenas más duras habían sido reclamadas por la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos: 50 años de cárcel para Bignone, Riveros, Tepedino, Verplaetsen y García, 42 años para Guañabens Perelló y 21 para Montenegro.

“Fue una guerra”

Bignone, quien tiene 82 años y lleva cerca de 10 detenido, fue el último primer mandatario de la dictadura militar, entre 1982 y 1983, antes del regreso de la democracia, y quien le entregó los atributos presidenciales a Raúl Alfonsín. Pero no fue juzgado por hechos que cometió cuando ocupaba ese cargo, sino por su rol como segundo jefe del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo.

Antes del veredicto, sin ánimo de arrepentimiento y justificando el accionar de las Fuerzas Armadas, Bignone dijo sus últimas palabras ante el Tribunal y afirmó que durante la dictadura de 1976/83 hubo una guerra, al tiempo que minimizó la cantidad de personas desaparecidas y de bebés nacidos en centros clandestinos y secuestrados y apropiados.

“Que fue una guerra nadie puede ponerlo en duda”, dijo el ex presidente de facto y agregó que la calificación de genocida “no resiste el menor análisis”.

Bignone también sostuvo ante el tribunal que los militares cumplieron órdenes para “erradicar el terrorismo de nuestra patria”, que se sentía condenado antes del veredicto y que “poco importa que sean 10, 25 años o perpetua”, ya que “seguramente Dios me llamará antes de terminar de cumplirla”.

“Se machaca con la cifra de 30.000 desaparecidos. Jamás se demostró la veracidad de tal cifra. Nunca se demostró que en 10 años de guerra fueran más de 8.000. Cifra mucho menor que la que se cobra por año hoy la delincuencia común”, dijo, y puso como ejemplo que la actual jueza de la Corte Suprema Carmen Argibay figura como desaparecida en los listados de la Conadep.

Condenaron al último presidente de facto

A los seis militares retirados se los encontró culpables de los delitos de allanamiento ilegal, robo agravado, privación ilegítima de la libertad e imposición de tormentos en perjuicio de 56 víctimas.

Foto: Télam


Después del indulto

Bignone es el primer ex presidente de la última dictadura condenado en este nuevo período de procesos orales y públicos, después del juicio a las juntas militares realizado cuando retornó la democracia, en 1983. En aquel juicio, en 1985 fueron condenados los dictadores Jorge Rafael Videla, a prisión perpetua, y Roberto Viola, a 17 años de cárcel. El restante, Leopoldo Galtieri, resultó absuelto.

Posteriormente, el presidente Alfonsín promovió las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que permitieron exculpar a las jerarquías castrenses medias e inferiores, y su sucesor, Carlos Menem, indultó a jefes militares y guerrilleros.

Viola murió en septiembre de 1994 y Galtieri en enero de 2003. Pero la administración Kirchner impulsó la anulación de las leyes del perdón, lo que permitió el desarrollo de los juicios a los militares por crímenes de lesa humanidad. El 27 de mayo próximo comenzará en Córdoba un juicio a Videla y a otros jerarcas de la dictadura, como Luciano Benjamín Menéndez -ya condenado a perpetua en otros procesos- por tormentos agravados, homicidio y encubrimiento.



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