Cómo ayudarlos a dejar la mamadera

Una investigación realizada en Canadá asoció su utilización más allá de los 15 meses con el riesgo aumentado de caries, deficiencia de hierro y obesidad, consecuencias típicas del consumo excesivo de leche. La opinión de un especialista local.

FUENTE. PRO-SALUD NEWS. FOTO. EL LITORAL

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Tanto el momento de dejar el chupete como el de abandonar la mamadera o los pañales suelen ser difíciles para los chicos, más allá de que algunos lo atraviesan con mayor naturalidad que otros. Sin embargo, se trata de cuestiones que no pueden ser libradas a su evolución. Por el contrario son los padres quienes, orientados por los pediatras, deben guiar a sus hijos en estos momentos tan particulares.

En el caso de la mamadera por ejemplo, de acuerdo con los especialistas, en un determinado momento del desarrollo madurativo del niño no sólo resulta natural la evolución hacia la taza (donde se beberá la leche), sino que se trata de algo sumamente necesario. ¿Para qué? para prevenir complicaciones.

De hecho, en el marco de una investigación cuyos resultados integran la reciente edición del journal Pediatrics, realizada de manera conjunta por profesionales del Saint Michaelºs Hospital de Toronto, en Canadá (dirigidos por el doctor Jonathan Maguire), y del SickKids Hospital, también de Toronto, se estableció que la utilización de la mamadera más allá de los 15 meses trae aparejado un incremento del riesgo de caries, deficiencia de hierro y obesidad, como consecuencia de la ingesta excesiva de leche.

¿POR QUÉ A LOS 15 MESES?

La elección de los 15 meses como “barrera” no es casual pues se trata del momento indicado por la Asociación Americana de Pediatría como el “ideal” para el abandono de la mamadera.

“Creemos que los médicos deben darle a los padres las claves y herramientas para que como máximo a los nueve meses éstos puedan comenzar a realizar intervenciones paulatinas en sus hijos que son las que les permitirán ir abandonando la mamadera, resistiéndose levemente al comienzo, para luego ir aceptando de a poco que llegó el momento de comenzar a tomar la leche en tazas especialmente acondicionadas”, sostuvo el Dr. Maguire, uno de los responsables del estudio que se llevó a cabo gracias a la participación de 251 niños que, acompañados por sus padres, acudieron a chequeos de rutina y fueron divididos en dos grupos.

Mientras que en el primero de ellos el pediatra mostró a los papás los riesgos asociados al uso excesivo de la mamadera y una breve guía para su retiro; el otro grupo no recibió ningún tipo de información.

La consigna fue clara: si los padres que habían recibido los consejos no lograban que su hijo dejara la mamadera tenían que volver cuando éste cumpliera 15 meses para repetir el protocolo.

Los científicos realizaron un seguimiento hasta que los bebés cumplieron dos años, momento en el que comprobaron sus niveles de hierro, la cantidad de consumo de leche y el momento en el cual se había producido el “destete”.

el rol de los padres

Como conclusión se apuntó que “la intervención de los padres siempre es positiva para lograr un abandono programado, pautado y a tiempo.”

“No obstante, ésto no implica forzar al niño. Por el contrario, lo ideal es ofrecer la taza o el vaso que se vaya a utilizar en lugar de la mamadera en cada una de las comidas, así como también procurar un cambio respecto a las rutinas asociadas a ella”, sostuvoieron los expertos

“No hay que sacársela de golpe sino en forma gradual y con cariño, pero tampoco -como suele suceder en muchos casos, sobre todo cuando los niños son chiquitos o lloran mucho- asociar la mamadera a la calma, y utilizarla como una herramienta para ‘callar’ al bebé”, agregaron los especialistas canadienses.

Otra opinión

El Dr. Carlos Wahren, jefe del departamento de Pediatría del Hospital Italiano de Buenos Aires refirió: “En el caso de los niños que toman mamadera -algunos de ellos no lo hacen porque de alguna forma al prolongar el período de lactancia “saltean’ ese paso-, en concordancia con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se puede permitir que la utilización del biberón se extienda hasta los 24 meses pues ese es el plazo en el marco del cual se propone que la mamá siga dándole el pecho al bebé. Con lo cual se supone que hasta ese momento no hay mayores riesgos respecto a la ingesta de leche”.

“Sin embargo, hay cuestiones que tienen que ver con la maduración del niño así como también con el desarrollo de ciertas pautas de independencia que tal vez en algún punto chocan con la utilización prolongada en el tiempo de la mamadera. En esos casos, por ejemplo cuando los chicos no se van a dormir sin la mamadera -incrementándose de esa forma la posibilidad de desarrollar caries- puede resultar necesario comenzar con el destete un tiempo antes. De esa forma ayudaremos, además, en una de las principales consecuencias del exceso de leche: la constipación”, añadió el especialista local.