Edición del Sábado 05 de febrero de 2011

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Hábitos sostenidos, resultados asegurados

Preservar la belleza requiere cuidados cotidianos que minimicen el impacto del paso del tiempo y ayuden a envejecer con dignidad.

TEXTO. CARMEN MARTÍN. FOTO. EFE REPORTAJES.

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“La lucha contra el envejecimiento empieza en el momento en el que se nace”, dice Ricardo Ruiz, dermatólogo, quien asegura que la belleza sostenida, además de saludable, permite envejecer con discreción y dignidad.

El modelo de belleza actual es perverso. “Está íntimamente relacionado con una mujer joven, casi adolescente, y vinculado al éxito personal. Las encuestas dicen que una mujer bella tiene más oportunidades a lo largo de su vida”, cuenta Ruiz.

“Precisamente ésa es la razón por la que hoy existan tanta preocupación y ocupación por cuidar el aspecto físico. La mayoría de las mujeres miman su piel todo los días para mejorarla”, explica Pedro Jaén, dermatólogo del Hospital Universitario de Madrid.

“La limpieza, la protección solar, la hidratación con productos que contengan vitamina C, para el día, y antioxidantes, por la noche, además de sonreír y tomar de vez en cuando chocolate puro y una copa de buen vino son las claves para una belleza sostenida”, asegura Jaén.

LOS PILARES

Aunque muchas mujeres no presten demasiada atención a retirar los restos de maquillaje, polución y grasa de la piel, la limpieza es el pilar fundamental de la belleza.

El gesto de limpiar el rostro por la mañana y por la noche es imprescindible para lucir lozanía en el rostro y prolongar su belleza. Un tremendo error es acostarse sin limpiar el rostro, pues es en la madrugada cuando se activa la microcirculación, se dinamiza el drenaje y se aumenta la actividad intercelular.

Con texturas placenteras y camaleónicas, la nueva generación de limpiadoras se esfuerza por proteger y reforzar el ecosistema natural de la dermis. Extractos de flores y plantas, té blanco, grosella o cristal de Iris son algunos de los ingredientes que se incluyen en ellas.

Tan importante es elegir una limpiadora como una crema hidratante, y ambas deben ceñirse a las necesidades de la piel. Las últimas espumas que arrastran la suciedad y retiran las impurezas más incrustadas incluyen en sus fórmulas el plus antienvejecimiento.

Emulsiones fluidas, cremas para retirar con agua, aceites para disolver los componentes grasos de los maquillajes, espumas enriquecidas con glicerinas, geles que emulsionan con el agua o pastillas de jabón son algunas de las texturas que existen en las limpiadoras actuales.

TAMBIÉN HIDRATAR

Cuando la piel despierta necesita, además de limpiar, hidratar. Es el momento de aportar alimento y antioxidantes a la dermis como los flavonoides y las vitaminas C o E , para maximizar los mecanismos de defensa y protegerla de los factores ambientales, la contaminación, el sol y el estrés.

Inspirados en la medicina estética, las nuevas hidratantes incluyen en su elaboración efectos de relleno. Así surgen algunas con los beneficios del botox para relajar los músculos y planchar las arrugas. Otras recurren al ácido hialurónico para rellenar los surcos, y las más sofisticadas dibujan una malla sobre el rostro para sustentar la piel.

A partir de los 50 años, los cambios hormonales aceleran el deterioro de la piel y el envejecimiento se precipita, dando lugar a la flacidez y a los desplazamientos de volúmenes. La cosmética para pieles maduras está formulada para frenar los surcos.

Los dermatólogos advierten que las exposiciones al sol sin protección alguna, además de perjudicar seriamente la salud, provocan arrugas prematuras, manchas pigmentarias o una galopante flacidez, eso sin contar las quemaduras en la dermis ni el cáncer de piel.

La esteticista Felicidad Carrera recomienda, después de limpiar y tonificar la piel, “aplicar una hidratante con factor de protección solar. Y, a continuación, una ligera base de maquillaje a modo de barrera protectora de la dermis”.

EXFOLIACIÓN Y SERUM

Destinados a revitalizar la piel, los sueros, también llamados “serums”, son fórmulas concentradas, ricas en principios activos que ayudan a reparar la piel y solventar problemas puntuales como la deshidratación, los signos de fatiga, el estrés o la pérdida de luminosidad.

Con el paso del tiempo, los malos hábitos y la contaminación ambiental, las toxinas se acumulan en la piel y, poco a poco, van asfixiando la piel y acelerando su deterioro. El uso de exfoliantes, que arrastra las células muertas y la suciedad, permite refinar la textura de la piel y facilitar la penetración de los tratamientos hidratantes y antienvejecimiento.

Si en las pieles jóvenes la exfoliación es muy beneficiosa, en las maduras es una necesidad vital. Tras la exfoliación, la dermis disfruta de una dulce sensación de calma y paz.



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