Edición del Sábado 05 de marzo de 2011

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El difícil mundo de ser mamás y trabajar por cuenta propia

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Algunas mujeres deciden trabajar de su profesión de manera independiente o iniciar un emprendimiento para aumentar el ingreso familiar.

Para cumplir el sueño de la realización personal o como estrategia de supervivencia, muchas mujeres incursionan en el mercado laboral de manera informal, sin los beneficios de tener seguridad social o licencia por maternidad.

TEXTOS. mariana rivera. FOTOS. EL LITORAL.

 

Una investigación realizada en 2010 por la Fundación Observatorio de la Maternidad -un centro de estudios sin fines de lucro que promueve el valor social de la maternidad- relevó dos cuestiones que podemos ver a diario en nuestro país: madres que trabajan por cuenta propia para poder subsistir o aportar algún dinero extra al hogar.

La idea de encarar esta evaluación partió de dos preocupaciones conjuntas que tenía dicha fundación: la condición de la maternidad en la Argentina y la informalidad y la precariedad laboral que advertía en nuestro país, según explicó a Nosotros el Lic. en Sociología Pablo Molina Derteano, miembro de la Fundación Observatorio de la Maternidad.

Advirtió que las madres trabajadoras -entre las que se incluyen las trabajadoras por cuenta propia, que significa que no son ni empleadas ni empleadoras, pero abarca una amplia gama de actividades- vienen teniendo una gran participación en los últimos años en las estadísticas.

Según recientes datos, precisó, la tasa de participación femenina en el mundo laboral se incrementó un 20% en los últimos veinte años: pasó del 43,2% en 1990 al 50,3% en 2000, y alcanza el 51,9% en 2010, lo que nos plantea un desafío de describir y analizar el universo de estas madres trabajadoras.

Respecto a la informalidad laboral, Molina Derteano mencionó que “poco más de la mitad de las madres con responsabilidad familiar tiene un trabajo precario, sin acceso a la seguridad social, estabilidad laboral o licencias por maternidad, además de otras protecciones. Entonces, además de estar excluidas de las ventajas de un trabajo formal, hay que distinguir del seno del trabajo informal a las mujeres cuentapropia de subsistencia, cuyo grado de vulnerabilidad es aún mayor por lo irregular de su actividad económica”.

Y agregó: “Mientras una trabajadora asalariada en negro cuenta con una relativa regularidad de ingresos, las trabajadoras cuentapropia se ‘autoemplean’, generando esos ingresos en una dinámica del día a día, como es el caso de las vendedoras ambulantes o las que reciclan residuos”.

Por este motivo, sugirió que “el cuentapropismo debe ser introducido como tema de interés en la agenda de políticas públicas porque se trata de un fenómeno en crecimiento, que perjudica en especial a las mujeres al estar desprotegidas legalmente al momento de su maternidad. Aun cuando se trata de mujeres que gozan de niveles de ingreso que les permiten acceder a servicios privados de salud y de cuidado, no gozan de los derechos laborales de fuero maternal, licencias por maternidad y tiempo de lactancia, entre otros”.

TRES GRUPOS

Las trabajadoras por cuenta propia deben dividirse en tres grupos, ya que el universo es muy variado: profesionales (formado por mujeres profesionales independientes o en ocupaciones específicas, directivas o que ocupan puestos jerárquicos en el sector público o privado); independientes (lo integran las trabajadoras por cuenta propia especializadas o técnicas y propietarias de pequeños establecimientos); y trabajadoras de subsistencia (mujeres que trabajan por cuenta propia en empleos eventuales o realizan changas).

Las motivaciones pueden ser diferentes en cada caso. En los dos primeros, puede jugar el trabajo independiente como fuente de realización personal, mientras que en el segundo caso, se trata simplemente de estrategias de supervivencia encaradas por mujeres de muy bajos recursos y que, muchas veces, son jefas de hogar con responsabilidades familiares.

En este sentido, Molina Derteano hizo dos observaciones importantes a ser tenidas en cuenta. “En los últimos años, ha crecido el aporte del trabajo de la cónyuge mujer al Ingreso Total del Hogar hasta el punto de que prácticamente aporta la mitad. Si bien faltan procesamientos específicos, cabe especular que resulta cada vez más alejado el imaginario del trabajo de la mujer cónyuge como ingreso secundario”.

Sin embargo, planteó que “puede ser que en las profesionales y en las trabajadoras independientes haya un componente de realización personal, pero están creciendo -estadísticamente hablando- las probabilidades de que su ingreso sea tan necesario como el de su cónyuge. Las necesidades y los niveles de vida de hogares con cónyuges profesionales pueden ser bien diferentes a las de hogares con cónyuges en ocupaciones informales; aun así, se necesitaría cada vez más el aporte de ambos.

Pero -además- hay que destacar que, en el caso de las profesionales, un 18,7% es madre, mientras que 26,8% no lo es. Con las trabajadoras independientes, la relación es de 33,5% a un 37,2%. Es decir, que en ambos casos, pero sobretodo en las profesionales, estas mujeres no tienen responsabilidad familiar”.

Y concluyó: “Aquellas para quienes el trabajo cuentapropia representa una estrategia de supervivencia del día a día y está muy lejos de ser una realización personal, la responsabilidad familiar es mayor. Un 47,8% de ellas es madre y un 36% no lo es. Es decir, que las que tienen responsabilidades familiares son las más necesitadas y las que más se insertan en este tipo de actividades dentro del universo conformado por las trabajadoras cuentapropia”.

EL RELEVAMIENTO

El estudio se hizo a partir del procesamiento de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del segundo semestre de 2006. Se construyeron tanto variables referentes a los individuos como otras complejas, cuya unidad de análisis es el hogar.

También se utilizaron técnicas estadísticas descriptivas básicas y se empleó la técnica de comparación de forma exploratoria y descriptiva. Una vez definido este universo se identificaron Grupos Socio-Ocupacionales (GSO) que comprenden empleos de índole similar en su forma de vínculo laboral, el nivel de calificación requerido, los rasgos de su rama de actividad y otras características. Luego se separaron los GSO correspondientes a los cuentapropia y se trabajó con ese universo, haciendo descripciones de frecuencia y cruces por condición de maternidad.

En este estudio, la metodología fue de tipo cuantitativa por lo que no se trabajó con entrevistas en profundidad. No obstante, se consultaron estudios de caso.

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En 2010, 51,9% de las mujeres trabajaba en nuestro país; todas tienen hijos.

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Trabajos más frecuentes

Según el relevamiento realizado por la Fundación Observatorio de la Maternidad, las profesiones independientes más observadas -en general- son las relacionadas a la salud, al ámbito legal y/o contable, mientras que los emprendimientos más comunes son aquellos ligados a los servicios de todo tipo, y a la venta y comercialización de servicios, ámbitos en donde tradicionalmente ha sido muy fuerte la presencia femenina.

Sin embargo, desde esa fundación se aclaró que “desgraciadamente, el instrumento estadístico, el CNO (Clasificador Nacional de Ocupaciones) presenta algunas limitaciones con respecto a precisar la naturaleza y el rubro de estos emprendimientos. Se advierte que todavía hay un sesgo de género, ya que son muy pocos los emprendimientos relacionados a tecnología o algunos tipos de manufacturas”.

más datos

La institución

La Fundación Observatorio de la Maternidad es un centro de estudios sin fines de lucro, cuya misión es promover el valor social de la maternidad.

Para ello, incentiva la generación de información y conocimiento especializado y actual, que integre los aspectos sociales, laborales, educativos y de salud, y contribuye a iluminar la realidad y los problemas relacionados con el fenómeno de la maternidad.

El objetivo es aportar soluciones creativas y de realización posible, para mejorar la calidad de las políticas públicas y privadas dirigidas a las madres, sus hijos y sus familias.

Está integrado por los siguientes profesionales: Carina Lupica, licenciada en Ciencia Política especializada en políticas sociales, mujer, familia y cuidados, además de consultora externa de la OIT oficina regional; Gisell Gogliandro, licenciada en Ciencia Política, directora ejecutiva de la Fundación Siena, y realiza investigaciones de temas de presupuesto del sector público y políticas sociales para la Fundación Konrad Adenahehuer y Cáritas Argentina; Pablo Molina Derteano, licenciado en Sociología especializado en precariedad laboral y juventud.

El Observatorio de la Maternidad cuenta -además- con un grupo de asesores integrado por filósofos, psicólogos y médicos especialistas en Ginecología, Obstetricia, Pediatría y Neonatología que se desempeña en hospitales públicos y centros de salud. Entre ellos, se cuentan el Dr. Miguel Larguía, Dr. Abel Albino, Dra. Liliana Voto, Lic. Joaquín Pichón Riviere, Dra. Paola Delbosco, Lic. Marta Maglio de Martín.



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