La trama oscura de un negocio ruin

“La verdad oculta”

Rachel Weisz y Kathy Bolkovac en una secuencia del filme dirigido por Larysa Kondracki. Foto: EFE.

“La verdad oculta”. The Whistleblower, Canadá-Alemania/2010, hablada en inglés. Dirección: Larysa Kondracki. Guión: Larysa Kondracki y Ellis Kirwan. Fotografía: Kieran Mcguigan. Edición: Julian Clarke. Música: Mychael Danna. Elenco: Rachel Weisz, David Strathairn, Vanessa Redgrave, Mónica Bellucci, Nikolaj Lie Kaas, Roxana Condurache. Duración: 112 minutos. Calificación: Apta para mayores de 16 años, con reservas. Se exhibe en Cinemark.

 

Laura Osti

“La verdad oculta” (The Whistleblower) es la opera prima de la canadiense Larysa Kondracki, basada en una novela escrita por Kathryn Bolkovac, que refiere a sucesos reales que le tocó protagonizar luego de la guerra de los Balcanes.

El papel en la película está a cargo de Rachel Weisz, quien interpreta a una oficial de policía de Nebraska que atraviesa conflictos familiares a la vez que busca nuevos horizontes en su carrera. En ese interín, recibe la propuesta de viajar a Sarajevo para integrar las fuerzas de paz de los Cascos Azules de la ONU, con vistas a una reconstrucción de los territorios devastados por los enfrentamientos étnicos.

El relato está presentado a la manera del cine de denuncia característico de los años ‘70, ya que al referirse a hechos reales, la trama dramática está encorsetada en el interés documental, y más que tratarse de una historia individual, pretende destapar aspectos que se mantienen ocultos a los ojos de la opinión pública y ausentes en los discursos del poder.

La oficial Bolkovac, de aspecto frágil y vulnerable, se encontrará con un escenario complejo, violento y perverso, pero, en el marco de su crisis personal, lo ve como una posibilidad de juntar dinero para mejorar su situación y tal vez recuperar a su hija, al volver a los Estados Unidos.

Sin embargo, la realidad en Bosnia la sumirá pronto en un remolino de circunstancias oscuras y dolorosas, que ella pretenderá esclarecer, no sólo para cumplir con su misión, sino también para darle un sentido trascendente a su propio sacrificio.

En el escenario de posguerra se encontrará con escombros, estallidos de minas que todavía subsisten en algún lugar del territorio, y los estragos de un negocio truculento: la trata de personas, un flagelo que parece acompañar a todas las contiendas bélicas, especialmente cuando la víctima mayoritaria es la población civil.

Así, poco a poco, Cathryn irá desenredando una maraña de complicidades, traiciones y encubrimiento de una organización que lucra con mujeres jóvenes que son atraídas desde sus pueblos de origen con falsas promesas y luego sometidas a la esclavitud sexual y a un trato inhumano.

Mal alimentadas, hacinadas en antros sucios y oscuros, las jóvenes deben entretener a militares, policías y funcionarios de organismos internacionales, que están ahí supuestamente para garantizar la paz y volver a la zona a la normalidad. Hay una empresa privada que se encarga de manejar esos negocios, bajo pantallas diversas: Democra Corp, la que se aprovecha muy bien de la inmunidad que otorga el paraguas de la ONU en estos casos.

Kathryn se compromete mucho con su trabajo, pretende ir a fondo, desbaratar la trama de corrupción y salvar a las muchachas de tremenda explotación, que incluye palizas y torturas, además de todo tipo de vejaciones e incluso, la muerte.

Sin embargo, tropezará con la resistencia de sus propios compañeros, muchos de ellos involucrados en el oscuro negocio; no obstante, con la ayuda de algunos colegas leales y sensibles, a pesar de perder su cargo y su inmunidad, logrará hacerse de pruebas que ventilará a través de la cadena BBC de Londres, y luego, mediante su libro.

Sacudir conciencias

La película es amarga, dura, violenta, y sacude las conciencias, puesto que no se trata de la violencia grandilocuente típica de los escenarios de Hollywood, abundante en trucos hipnóticos, sino una violencia inspirada en la más cruda realidad, ésa que a veces uno preferiría ignorar.

Weisz se luce en el papel protagónico, lleno de furia y de sed de justicia, acompañada por un elenco de buenos profesionales en el que se destacan especialmente Vanessa Redgrave, Monica Bellucci y David Strathairn.

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MUY BUENA