Los bebés tienen su espacio en la Biblioteca Pedagógica
Los bebés tienen su espacio en la Biblioteca Pedagógica

No hace falta saber leer para poder leer un libro. Basta con mirar los dibujos y dar vuelta las páginas para que un niño se introduzca en el mundo de la lectura.
La Bebeteca Tutú Marambá está destinada a niños de 0 a 4 años. El único requisito es que concurran acompañados de un adulto. Allí, encontrarán 120 libros especialmente para ellos y que despertarán todos sus sentidos.
TEXTOS. MÓNICA RITACCA. [email protected]. FOTOS. LUIS CETRARO.
Había una vez un grupo de mujeres que soñaba con un lugar para los más chiquitos, un lugar donde se pudieran entretener y pasar momentos agradables junto a mamá, papá o algún abuelo o tío a través de la utilización de un único objeto principal: el libro. Y ese sueño, como pasa en los cuentos de hadas y siempre que hay muchas ganas para concretar un deseo, se hizo realidad.
Hace unos días se inauguró la Bebeteca Tutú Marambá, un nuevo espacio en la Biblioteca Pedagógica Domingo Faustino Sarmiento de nuestra ciudad (sita en San Martín 2839) pensado para niños de entre 0 y 4 años. De esa manera, la Pedagógica se convirtió en la primera biblioteca pública en contar con un sector especialmente preparado para los más chiquitos de la sociedad.
En diálogo con Nosotros, María de los Ángeles Tévez, la directora de la institución hace 33 años, señaló que “cualquier biblioteca, sobre todo si es pública y popular, debe abarcar todas las edades, todas las instancias de educación, y ofrecerle a la gente lo que quiere o necesita leer”. Y ésa era una cuenta pendiente en la Pedagógica.
“Ahora ya no es más un objetivo a cumplir. Pudimos abrir la bebeteca en el sector infanto-juvenil de la institución y eso nos llena de satisfacción. Nuestra biblioteca, es decir la de todos los santafesinos, está destinada a lectores de 0 a 100 años y más, y nos colma de felicidad”, refirió la directora, destacando la importancia de que un bebé de meses toque un libro, descubra las texturas que tiene u observe los colores y la forma en la que está presentado.
DE SUEÑO A REALIDAD
Contar con un espacio para los niños de 0 a 4 años siempre fue un deseo de las bibliotecarias que trabajan en la Pedagógica. Están convencidas de que el contacto con los libros lo más temprano posible le garantiza a una persona, entre otros beneficios, su inserción social. Por ello, disponer de un sector para los más chiquitos era una necesidad.
Mercedes Baldisarri, una de las bibliotecarias, refirió a Nosotros que el proyecto de la bebeteca nació en una de las reuniones plenarias anuales que se hacen en la Pedagógica para planificar las actividades que se van a proponer a lo largo de un año y los nuevos desafíos a encarar. Era fines de 2010, principios de 2011.
“En cada una de nosotras había un profundo deseo de contar con una bebeteca. Fue así que armamos el proyecto y lo presentamos a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip). Sobre finales del año pasado nos dijeron que estaba acordado el dinero, que el espacio que tanto queríamos para incluir a los más chiquitos iba a hacerse realidad”, señaló.
Una vez que llegó el dinero, poco antes del inicio de las vacaciones de verano, las bibliotecarias salieron a comprar los libros y a organizar adónde iba a estar la bebeteca. Al respecto, María de los Ángeles Tévez agregó que desde la biblioteca “siempre estamos buscando subsidios para encarar proyectos nuevos y, por suerte, apareció el de la Conabip que nos aprobó la iniciativa”.
COSAS NUEVAS Y RECICLADAS
La Bebeteca Tutú Marambá, nombre escogido para homenajear a María Elena Walsh, cuenta con 120 libros. Funciona en la planta alta de la biblioteca Pedagógica, donde está el sector infanto-juvenil. Es un espacio atractivo, donde no falta color porque todo está decorado para atraer a los niños y cuenta con un cómodo sillón para los padres y/o abuelos que los lleven para narrarles un cuento, por ejemplo.
“Lo ideal es que la bebeteca esté en plata baja, lo sabemos. Pero bueno, ése será un desafío para la gestión que viene. En un primer momento lo teníamos previsto así, pero con el grave problema de inundación que tuvimos -y el proyecto ya estaba en marcha- la tuvimos que hacer arriba”, explicó la directora. También aprovechó el diálogo con Nosotros para agradecer el apoyo incondicional de la Asociación Protectora y las donaciones recibidas, como fue el mural de tela que hizo Silvina Ceballos, una docente de Artes Plásticas; las sillitas mecedoras; y las cortinas.
Especial atención merecen los cajones que están en el suelo y guardan en su interior los libros para los chicos: eran las antiguas valijas viajeras que tenía la biblioteca en los años 1940/1950 y visitaban las escuelas del interior, transportando libros por supuesto, en las 50 filiales que tenía.
LA LITERATURA, A TODOS LADOS
Micaela Piccini, otra de las bibliotecarias de la Pedagógica, puso énfasis en la importancia que tiene un libro en la vida de un niño. Remarcó que el recorrido del camino lector comienza en la más temprana infancia y que los primeros pasos se dan en un vínculo afectivo, con un otro que acompaña al pequeño en esa experiencia.
Múltiples investigaciones demuestran que el hábito de la lectura, iniciado temprana y placenteramente por los padres u otros miembros de la familia, y continuado a lo largo del tiempo por instituciones preparadas para tal fin, como las escuelas y las bibliotecas, ejerce una influencia positiva en el desarrollo intelectual y afectivo del niño. Del mismo modo, numerosos estudios científicos afirman que leerle desde pequeño y en voz alta es una de las acciones de mayor importancia que un adulto puede realizar para facilitar el desarrollo de las habilidades de lecto-escritura.
Todo ser humano desde antes del nacimiento está sumergido en el lenguaje. El desconocimiento, lo nuevo del mundo que lo rodea, incita a hacer una lectura, registrando y luego construyendo lazos de significación personal y única, resultado de sus vivencias.
“El objetivo de la bebeteca, y de la biblioteca pública en sí, es la democratización de la literatura: debe llegar a todos lados. Todas las personas deben tener acceso a la literatura y, si es desde la más temprana edad, mucho mejor”, manifestó Micaela Piccini.
Y agregó: “Nosotras estamos convencidas de que a los chicos se les puede empezar a leer desde que están en la panza de su mamá. La literatura es un modo de inclusión. Aquel que tiene un bagaje literario, un bagaje cultural, puede insertarse mejor en una sociedad, puede elegir sobre su destino... La literatura lo que hace es ensanchar el horizonte”.
La bibliotecaria está segura de que “cuando uno da de leer buena literatura lo que ofrece es cultura, es inserción en una sociedad, una herramienta muy valiosa”. “Hay una psicoanalista que dice que si uno espera a leerle a los chicos hasta que aprendan a leer es como no hablarle hasta que no aprendan a hablar. Así como uno le habla a los chicos desde que están en la panza, lo mismo hay que hacer con la lectura: hay que leerles desde que están en la panza. La lectura se contagia. Si un grande no lee, el chico tampoco”, señaló.
La vicedirectora de la biblioteca, Olga Mijoch, habló del rol del libro en la actualidad, en una sociedad conectada. “Hoy los libros vienen electrónicos, pero no es lo mismo. El libro que se puede tocar y pasarle las páginas con las manos posibilita una inserción en el mundo de la literatura. También despierta muchos vínculos de afecto”, dijo. Y agregó: “Muchos ven a las bibliotecas como lugares que solamente brindan material de estudio. Pero no es así. Tienen mil usos, entre ellos recreativos”.
Y colorín colorado, el cuento del grupo de mujeres que soñaba con un lugar para los más chiquitos y lo logró se ha terminado.

El rostro de las bibliotecarias de la Pedagógica denota la felicidad que les genera la bebeteca, un sueño que tenían hace tiempo y pudieron concretar.
Visitas de jardines e instituciones
La Bebeteca de la Biblioteca Pedagógica Domingo Faustino Sarmiento, ubicada en San Martín 2839, puede ser visitada, además de niños particulares acompañados de un mayor, por los jardines de infantes y/o instituciones adonde asistan chicos de entre 0 a 4 años.
Para ello, las instituciones deben pedir turno por la tarde al teléfono 457-2974. Está abierta de lunes a viernes, de 7.30 a 19.30, y los sábados, de 9 a 12. El ingreso es libre y gratuito.
Por otro lado, la directora de la biblioteca, María de los Ángeles Tévez, adelantó que -a partir de la bebeteca- se iniciará una serie de talleres. Entre ellos, uno para futuros padres de narración oral. También dijo que quienes tengan libros en buenas condiciones para niños de 0 a 4 años que quieran donar, pueden acercarlos a la biblioteca.
Cabe aclarar que para asistir a la bebeteca no hace falta ser socio de la biblioteca. Por el momento, los libros de los bebés no se pueden llevar a préstamo a domicilio; ésa es una meta a mediano plazo, “cuando haya muchísimos libros para niños de 0 a 4 años”. Para ingresar, la única condición es que los chicos asistan acompañados por una persona mayor.

El hábito de la lectura, iniciado tempranamente, ejerce una influencia positiva en el desarrollo intelectual y afectivo del niño.
Para saber
En 1915 se creó la Biblioteca Pedagógica Domingo Faustino Sarmiento, que hoy abarca a lectores de 0 a 100 años y más. La institución depende del Ministerio de Educación de la provincia.