Por la valija de Antonini

Uberti pidió el sobreseimiento

DyN

El ex titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi), Claudio Uberti, volvió a pedir su sobreseimiento en la causa por el intento de ingreso al país de una valija con 800 mil dólares de parte del venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson, cuando arribaron a Buenos Aires en un vuelo en agosto de 2007.

El abogado de Uberti, Diego Pirota, quien también defiende en la causa ex Ciccone a José María Núñez Carmona, amigo y socio del vicepresidente Amado Boudou, pidió el sobreseimiento del ex funcionario a la Sala B de la Cámara en lo Penal Económico, a cargo de resolver el planteo.

Se trata del segundo pedido de sobreseimiento ante la Cámara ya que en enero pasado había hecho el mismo planteo. Uberti considera que debe ser sobreseído porque se lo investiga por un delito que fue derogado en una reforma a la ley de lavado de dinero que realizó el Congreso el año pasado. En cambio, el juez de primera instancia en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky rechazó el planteo porque sostuvo que Uberti es imputado por el delito de contrabando, que está vigente. Uberti cuenta con una falta de mérito dictada hace cuatro años y la defensa considera que el paso del tiempo también es razón suficiente para desvincularlo definitivamente.

La causa se inició en los hechos el 4 de agosto de 2007, cuando Antonini Wilson, Uberti, el presidente de la petrolera venezolana PDVSA, Diego Uzcátegui Matheus; su hijo, Daniel Uzcátegui Specht; el presidente de Enarsa (Energía Argentina SA), Exequiel Espinosa -cuya empresa había contratado el vuelo-, y otros funcionarios de ambos países llegaron al aeroparque Jorge Newbery.

Antonini intentó pasar con una valija de 800 mil dólares pero fue detectado por los controles de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que incautó el dinero. El venezolano estuvo al día siguiente en la Casa Rosada, en un acto con el presidente Néstor Kirchner y su par del país caribeño, Hugo Chávez, y luego se fue del país. La Justicia argentina pidió la declaración de Antonini, radicado en Miami, pero nunca se concretó, así como la de los Uzcátegui.