Tras la habilitación de la Circunvalación Oeste
Tras la habilitación de la Circunvalación Oeste
Blas Parera: hay menos tránsito
y pocos camiones en el acceso
La avenida del norte de la ciudad está más descongestionada. Hay varios puntos de control para desviar el tránsito pesado. Comerciantes y vecinos dicen que “están más tranquilos”.
Ignacio Andreychuk
En la siempre complicada avenida Blas Parera, el tránsito hoy parece serenarse al menos un poco con la habilitación del tramo III de la Circunvalación Oeste. Sobre ese acceso norte a la ciudad, los camiones no pueden circular si no cuentan con el permiso municipal correspondiente. Y se nota el cambio en todo el trayecto.
La teoría de este proyecto tenía como hipótesis “descomprimir Blas Parera para bajar el nivel de accidentes”. La sensación es que el tránsito es menor, la circulación es menos tensa y más fluida, lo cual permite que casi no haya frenadas bruscas.
Los controles al tránsito pesado en esa zona —de Gorostiaga hasta el cruce con la Ruta 70— eran varios: en el acceso a la Circunvalación Oeste por calle Gorostiaga (rotonda del Hipódromo Las Flores) y, siempre por Blas Parera, a la altura de Av. Gorriti, también de Teniente Loza, en calle Monseñor Rodríguez (límite municipal y otro en Recreo Sur).
El Litoral conversó con un inspector, quien aseguró que “se le solicita a los camiones que presenten el permiso llamado Hoja de Ruta, para poder así ingresar por Blas Parera. También se va haciendo un relevamiento de las empresas que tienen que entrar al ejido urbano, pero a esos no se los multa. Sí, a quienes ingresan sin tener la habilitación municipal”.
Lógicamente, esta situación llevará su tiempo, pero es cierto que la presencia de camiones (sobre todo de gran porte) bajó notoriamente en Blas Parera. Y muchos automóviles también eligen la Circunvalación Oeste para evitar la avenida, con lo cual son todavía menos vehículos.
Coincidencias
Los vecinos de la zona que hablaron con El Litoral tuvieron similares puntos de vista: “Blas Parera está más aliviado, pero las motos y el estado del asfalto siguen siendo un problema”.
Irene Dopazo es propietaria de la agencia oficial Nº 6.206 Amigos y dispuso un momento para opinar sobre el tema. “Hay menos ruidos, bocinas y frenadas, sobre todo a la tardecita. Cambió bastante el tránsito, pero las motos todavía son un problema: muchos conductores van por la vereda, sin casco y ponen en peligro al resto”, comentó.
Adriana, otra comerciante que atiende el negocio Tribal ropa de damas, opinó que “pasan menos camiones que antes y los vidrios casi no vibran”.
En el mismo sentido, José Luis Sánchez —dueño del mercadito Las Flores— fue contundente: “Los camiones que andan por Blas Parera son pocos con relación a los que había antes de que habilitaran la Circunvalación Oeste. Pero las motos con gente sin casco que pasan son muchísimas. Además, el asfalto está horrible”.
Sin dudas, la circulación cambió. Nadie puede asegurar que los accidentes de tránsito dejarán de ocurrir allí, ya que el panorama se acerca a lo que sucede en el resto de las avenidas de la ciudad.
Sin embotellamientos. A media mañana, la circulación en Blas Parera era la habitual de cualquier avenida de la ciudad: no hubo congestionamientos y poco tránsito pesado. Foto: Guillermo Di Salvatore
/// análisis
Circunvalación: sin luz es una trampa mortal
Mónica Ritacca
Nadie pone en dudas los beneficios del tercer tramo de la Circunvalación Oeste que se habilitó días atrás:: descongestiona el tránsito pesado de Blas Parera, se llega en menor tiempo al norte de la ciudad y consolida la defensa.
¿Pero debían habilitarla sin iluminación y sin culminar trabajos fundamentales para la seguridad vial? Definitivamente, no.
Ayer, lo que pretendía ser un paseo a Esperanza casi termina en tragedia: en dos sectores diferentes del nuevo tramo, a la altura de Las Lomas y San Agustín, se cruzaron dos perros que parecían asustados y perdidos. También se observó la presencia de caballos pastando detrás de los guardarraíles, y animales muertos en ambas manos. La situación ocurrió a las 12.20. Y sirvió para determinar lo peligroso que puede ser transitarlo de noche.
Además, se vieron personas caminando por el cantero que separa los dos carriles.
La obra vial fue habilitada con la faltante de un 10 % de la señalización horizontal y vertical, barandas de protección y guardarraíles. También sin iluminación, para lo cual se invertirán más de $ 24 millones. La mala noticia es que esos trabajos podrían terminarse recién a fin de año.
La realidad económica provincial no puede ser el justificativo para habilitar una obra vial sin iluminación, sobre todo cuando se destinaron $ 20 millones en otras obras, importantes pero no urgentes: 12 millones para transformar el Molino Franchino, 7 millones en recuperar La Redonda, 400.000 pesos para traer a Fito Páez al bicentenario de la Bandera y 600.000 para expropiar la casa de Sor Josefa.