AL MARGEN DE LA CRÓNICA
AL MARGEN DE LA CRÓNICA
“Sextear” o no “Sextear”: esa es la cuestión
Hubo una época, no hace mucho tiempo atrás, en la cual el cortejo entre hombres y mujeres era todo un arte.
Detalles, flores, palabras justas en momentos justos, una mirada o un simple roce, formaban parte de un exquisito ritual que se entablaba cada vez que nos sentíamos atraídos por alguien.
Pasaron los años, teléfonos fijos y celulares cambiaron radicalmente la comunicación de pareja, el e-mail reemplazó a las cartas de amor, nuestras mejillas dejaron de sonrojarse ante un piropo susurrado por “ese chico tan lindo” y las mariposas que vivían en nuestro estómago ante la proximidad de un gesto del otro o de una invitación, se extinguieron por completo.
Hoy lo que rige es el ciber-romance, un lenguaje que manejan cómodamente las nuevas generaciones, pero que quieren en nuestra adolescencia planeábamos encuentros “casuales” con nuestro amado los viernes en la peatonal- aún no logramos dominar.
Hoy el cortejo pasa por el “sexting” (contracción entre “sex” y “texting”), una palabra ya instalada en el vocabulario común y que hasta tiene definición en la cuestionada enciclopedia virtual Wikipedia.
El “sexting” es, puntualmente, el envío de mensajes románticos o fotos sexualmente explícitas, a través de teléfono móvil. Y es el concepto de “flirteo” que manejan muchos adolescentes.
En efecto, investigadores de la Universidad de Michigan analizaron el comportamiento de 3.447 jóvenes de entre 18 a 24 años, y encontraron que: el “sexting” es muy común, que no está asociado con conductas sexualmente arriesgadas y que no necesariamente está relacionado con una relación desviada.
El estudio, que se publicará en la revista Journal of Adolescent Health, es el primero que conecta el “sexting” con un resultado de conducta, ya que los anteriores se han enfocado en los aspectos demográficos y su impacto sobre la salud.
Los investigadores encontraron que casi la mitad de los encuestados respondieron que participaba en “sexting” y la mayoría de los que dijeron que habían recibido este tipo de mensaje señaló que también los había enviado, “lo cual sugiere que el sexting es recíproco y probablemente también ocurre entre parejas románticas”.
Según José Bauermeister, coinvestigador principal del estudio, el análisis del “sexting” es una pieza importante para entender cómo la tecnología afecta la sexualidad y la salud.
“Debemos prestar atención a la forma en que la tecnología influye en nuestras vidas, incluida la sexualidad y nuestros comportamientos sexuales”, añadió.
El estudio fue realizado por el Laboratorio de Sexualidad y Salud y el Centro de Investigación de la Prevención de Michigan, y nos dejó a muchos pensando en cuál será el destino del romance.
Es cierto que sumarse a la nueva tendencia y perfeccionar ahora el arte de “sextear”, o preferir la delicia que implica una mirada o la piel del otro, es una elección personal. Y que el amor también evoluciona al mismo ritmo que todos nosotros.
Pero seguramente, serán varios los nostálgicos que en este momento están extrañando el tradicional y auténtico oficio de la conquista del ser deseado.