Ganados y carnes

La oferta ya supera a la demanda

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Combinación. Debería aumentarse el tamaño de las vacas británicas argentinas, un indicador que se ubica hoy a medio camino entre la vieja genética escocesa y la genética americana. Foto:Archivo

Mientras continúa creciendo la salida de animales terminados para la faena, el consumo muestra signos evidentes de debilidad.

 

Ignacio Iriarte

El mercado se muestra desconcertante: hay más oferta, pero sin excesos. Hay una demanda más débil, tanto en consumo como en exportación.

Ha comenzado a salir la hacienda encerrada en los corrales, a partir de fines de febrero o marzo, y eso vuelve más pesado el mercado de hacienda liviana. Hay signos evidentes de debilidad en el consumo, con mucha carne en cámara, dificultades serias de cobranza y alargamiento en los plazos de pago.

“Cuesta vender la hacienda, y cuesta vender la carne, pero más cuesta cobrarla”, explicó un operador.

La exportación está participando cada vez menos en la formación de los precios. En 2009 llegó a ser el 20 por ciento de la demanda y hoy no supera el 6 por ciento, totalmente a la defensiva.

Una abundante oferta de pollo a precios de liquidación completa el panorama, con un semestre por delante con perspectivas de una oferta mayor y una demanda estancada o en declinación.

Una mayor faena. Si se observan los datos de faena del primer semestre, puede destacarse que sigue la caída en la oferta de novillos (5,7 por ciento) y de novillitos (tres por ciento); lo que queda más que compensado por el aumento explosivo en la faena de terneros machos (42).

La faena conjunta de machos (3,7 por ciento más) empieza a reflejar el aumento experimentado en el destete y en la productividad del stock. En el mismo período, crece la faena de vacas (6,3), de vaquillonas (2,7) y de terneras (11,0%), lo que resulta que la matanza conjunta de hembras sube siete por ciento con respecto al año pasado. Un indicador de crecimiento todavía dentro de los niveles claramente propios de un período de retención.

En junio de este año, el porcentaje de hembras en la faena es bajo (41,5 por ciento), pero más alto que en junio del año pasado (38,6).

El perfil de la faena indica que sigue la fase de retención del ciclo ganadero, pero con una tendencia por ahora muy moderada al aumento en la faena de hembras y sobre todo, de animales muy jóvenes.

Cambios en el “frame”

La necesidad de extender el período de engorde por parte de los feedlots, y los problemas de engrasamiento que están presentando en los últimos tiempos terneras y vaquillonas de razas británicas, han llevado a los feedlots a encerrar un número proporcionalmente mucho mayor de terneros machos. Se trata de una categoría que, según el estado del mercado y los costos de la alimentación, permite alargar el período de engorde.

Si el costo de alimentación sigue siendo favorable, como hasta ahora, el encerrar un ternero macho permite al engordador a corral extender el período de invernada a la espera del momento oportuno de comercialización.

La hembra mestiza, pasados los 320 a 340 kilos, acumula grasa y es penalizada por el mercado. Los feedloteros, por su parte, han sostenido en repetidas oportunidades que la genética británica predominante hoy en el país debe ser modificada, para disponer de machos y hembras de mayor peso final, que permita cargar más kilos por animal en los corrales sin que se produzca un exceso de grasa.

Para ello, debería aumentarse el tamaño y frame de las vacas británicas argentinas, un indicador que se ubica hoy a medio camino entre la vieja genética escocesa y la genética americana incorporada desde principios de los años 1970.

El tamaño importa

El criador tradicional se resiste, hoy por hoy, a agrandar el tamaño de la vaca, como lo sugieren los engordadores. En Estados Unidos, una vaca Angus, Careta o Hereford, que llega al matadero gorda, pesa entre 550 y 650 kilos, mientras que en la Argentina