El alma en escena

Luciana Brunetti
Un día decidió que el escenario era lo suyo. Desde ese entonces actúa, enseña, se sube o se baja de las tablas; pero de una u otra forma, su vida pasa por el teatro.
El alma en escena

Luciana Brunetti
Un día decidió que el escenario era lo suyo. Desde ese entonces actúa, enseña, se sube o se baja de las tablas; pero de una u otra forma, su vida pasa por el teatro.
TEXTOS. REVISTA NOSOTROS. FOTO. NORBERTO BRUNETTI.
LA BUSQUEDA. “Mi primera experiencia en el teatro fue en la escuela secundaria, porque yo asistía al taller optativo de teatro que tenía la escuela de comercio de Santo Tomé. En tercer año me incorporo al taller y estoy ahí dos años. Cuando terminé el secundario, estudié un año Arquitectura y después Administración Hotelera. Nada que ver, lo hacía como para estudiar algo, pero en realidad a mi siempre me había gustado el teatro. Cuando terminé el instituto le dije a mi mamá que no sabía que iba a hacer, porque la hotelería no me gustaba. Entonces me dijo que estudie teatro, que había una escuela, que averigüe. Pero para mi ya era tarde, entonces le dije que no. Ella fue y averiguó, y así empecé en la Escuela de Teatro, en el año 1998. Desde que ingresé, no hice otra cosa que no sea dedicarme al teatro. En el ‘99 participé en la primer obra que se llamaba “El descenso”, dirigida por Victor Manassero. Fue una experiencia muy linda porque no había terminado la escuela todavía. Me acuerdo que en ese momento entregaban el premio “Femeninas” y me lo dieron; fue un gran estímulo”.
TEATRO INFANTIL. “Estuve mucho tiempo en La Gorda Azul, un grupo de teatro infantil muy prestigioso que dirige Ulises Bechis. La forma de trabajo estaba muy buena y los espectáculos eran de mucha calidad. Con ellos tuve la posibilidad de ir a Holanda. El teatro me dio la posibilidad de viajar, que de otra manera quizás no hubiese podido y nunca me hubiese imaginado. En el año 2000 estuve en un espectáculo muy exitoso, “Peter Pan”, que dirigía Demián Sánchez. También estuve en espectáculos más pequeños. El teatro infantil es una experiencia diferente porque los chicos son muy exigentes. Si no les gusta, te van a chiflar o gritar, cosa que con el adulto no pasa”.
DESTACADOS “Participé dos veces en la Comedia Universitaria de la UNL, en la que cada año se elige un elenco. Estuve en “Saverio, el cruel”, dirigida por el rafaelino Marcelo Allasino; y después en “El enfermo imaginario”, bajo la dirección de Claudio Martínez Bel, de Buenos Aires. Este año voy a participar también, con Sandra Franzen, que es una directora local que me convocó, y estrenaremos en noviembre. Como relevante, también trabajé con José María Muscari cuando todavía no era tan conocido. Vino acá a dirigirnos a través de un amigo que lo conoció en un encuentro de teatro. Hicimos una obra que se llamó “Cotillón una historia perversamente familiar”, fue muy exitosa y era también una crítica a la sociedad santafesina. Con esta puesta hicimos temporada en Buenos Aires y la llevamos a Córdoba, en Andalucía, España. También participé en el Ciclo de Laboratorio de Teatro Político, dirigido por Verónica Bucci y Facundo Ternavasio, organizado por la Municipalidad de Santa Fe en conjunto con el Centro Cultural Rojas de Buenos Aires”.
LLANTO DE PERRO. “Actualmente estoy en ‘Llanto de Perro’, en La Treinta Sesenta y Ocho, una salita relativamente nueva. La presentamos todos los sábados y domingos de agosto y nos está yendo muy bien. Estamos muy contentos con el espectáculo. Hacía mucho que teníamos ganas de hacer esta obra porque nos gustaba el texto. Cuando nos llamó Sergio Abbate, el director, nos dijo que va a ser un proceso bastante corto y rápido, que en cuatro o cinco meses íbamos a estrenar. Cuando leimos el guión por primera vez, nos causaba gracia por la manera de hablar de los personajes o las situaciones que ocurrían; pero después, cuando empezamos a trabajarla nos dimos cuenta de que en realidad no era una comedia, sino un drama. Es la historia de tres hermanos que viven en algún lugar de la Argentina, de la pampa, de cualquier lugar, podría ser también acá a diez cuadras. Están aislados del mundo, quedaron huérfanos de chicos y se crían ellos de la manera que pueden, no tienen contacto con nada más que con animales; tratan de sobrevivir y este tratar de sobrevivir se convierte en su forma de vida. Ellos ya son y viven así. En un momento llega una encuestadora del Indec y les hace preguntas; ellos quedan totalmente descolocados porque no saben de qué les está hablando, su vida es muy precaria. Ese es en general el argumento. Estamos con Camilo Céspedes, Alicia Galli, Soledad Almirón y yo. Nos hizo el vestuario Osvaldo Pettinari, que es un muy buen vestuarista, y nos maquilla Lucía Savogin. También estoy -y no estoy porque me están por reemplazar- en “Gallina Roja”, de Juan Berrón. Es un espectáculo de danza-teatro. Se inspira en base al cuento “La gallina degollada” de Horacio Quiroga, a partir del cual empezamos a improvisar y armamos una puesta que tiene una reminiscencia de la historia original. Para mi fue una experiencia diferente porque nunca había estado en un grupo de danza teatro. Los actores tenemos otra metodología de trabajo y los bailarines tienen otro entrenamiento corporal; tenés que seguirles el ritmo, me sentía muchas veces un cascote. Yo no bailaba pero el entrenamiento fue más riguroso, algo que está bueno también”.
DOCENCIA. “Estoy a cargo del Taller de Teatro para Niños de La Abadía. Yo vivo del teatro, no de la actuación, que sería lo ideal pero no se puede, al menos no por ahora. Doy clases también en el Centro Cultural Provincial, donde tengo dos talleres para adultos, uno de nivel inicial y otro de nivel avanzado. También soy docente en la Escuela de Enseñanza Media de Coronda; estoy ahí hace 9 años. Además, ahora estoy trabajando en el Teatro Municipal, porque el año pasado falleció Fernando Silvar, un vestuarista muy reconocido en el ambiente y sus sobrinas herederas dieron todas sus creaciones en comodato al teatro. Así que armamos un espacio que es la sastrería teatral, que lleva su nombre, está muy pronta a inaugurarse y de la que estoy a cargo. Es muy lindo; el vestuario es algo que siempre me gustó, incluso fui alumna de Fernando en la Escuela de Teatro. Siempre iba a su casa, me encantaba todo lo que veía y decía que me gustaría comprarle todo. Ahora eso está en mis manos, es algo loco y muy lindo”.
cOMEDIA
“En teatro me gusta todo, pero estoy más estereotipada con la comedia, tengo más facilidad o es lo que más cómodo me queda. Por ahí, nunca hice algo que tenga que ver más con el drama”.
DIRECTORES
“Creo que lo que está bueno del teatro es poder trabajar con muchos directores porque cada cual tiene su librito, su estilo. Está bárbaro poder pasar por todos porque de todos aprendés. Mi gran maestro es Raúl Kreig, que fue mi profesor en la Escuela de Teatro, después hice sus talleres, tuve la posibilidad de trabajar con él en ‘Cotillón...’, y hoy soy su amiga”.
EL ESCENARIO
“Me gusta estar en el escenario, el por qué es una pregunta que muchas veces me hice y nunca me la pude responder. Disfruto mucho y sufro mucho también antes de salir a escena. Los días de estreno de la obra siento que me quiero morir, me agarra taquicardia; en el momento previo al estreno es muy fuerte lo que me pasa. Después, cuando estoy en escena, lo disfruto, me apropio del lugar y me siento cómoda. Está bien tener nervios, porque si no los tenés, eso es lo que te preocupa. Además, por ahí es una frase muy hecha, pero la posibilidad de estar en otro es una experiencia maravillosa. Poder estar en la cabeza, en el cuerpo de otro”.
así soy yo