Se fundó en la ciudad hace 120 años
Se fundó en la ciudad hace 120 años
Hogar Santa Magdalena, un legado de amor y reparación
El próximo 24 de agosto cumple un nuevo aniversario. Hoy brinda refugio a 18 niñas de entre 5 y 7 años que por distintos motivos no pueden permanecer con sus familias.

De festejo. Las nenas prepararon un colorido mural con sus fotos para recordar el aniversario del hogar, donde encontraron el calor de una familia y aprendieron a amar. Foto: Guillermo Di Salvatore
De la Redacción de El Litoral
Si la madre Catalina pudiera recorrer hoy los pasillos del Hogar Santa Magdalena, que fundó hace 120 años, estaría orgullosa de ver tan vivo su mensaje y su legado en la ciudad. Al traspasar la modesta puerta ubicada en calle Mendoza al 3890 se percibe un movilizador olor a comida, se escucha el bullicio de niñas jugando y el de una señora de hábitos grises que las persigue con los brazos abiertos, intentando juntarlas para darles de comer.
La obra de la congregación de las hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, que se originó en Córdoba en 1890, da cobijo a 18 niñas entre 5 y 7 años que llegan al hogar por diferentes motivos.
“Ingresan porque las familias solicitan ayuda porque no las pueden sostener económicamente, por problemas de vivienda o de salud de la madre. Nos contactan a través del párroco del barrio, de las docentes o de vecinos que conocen la obra”, detalló Analía Annoni, directora del Hogar Santa Magdalena.
Hasta el 2001, las menores entraban a través de los juzgados de menores que ordenaban la asistencia. Pero no se contactaban con las familias. “No conocíamos el motivo que las traía acá ni sus historias, entonces a veces no sabíamos cómo ayudarlas”, detalló la directora. Con el cambio del perfil institucional también se formó un equipo interdisciplinario integrado por una asistente social, una psicóloga, una psicopedagoga, dos docentes y una terapista ocupacional que, si bien abordan a cada niña, extienden el trabajo a sus familias.
“Realizamos encuentros con las madres para compartir momentos y enseñarles cómo vincularse con sus hijas. El objetivo es que cambien su idea de mujer y de madre”, resaltó Analía. “Son espacios que ellas también necesitan porque en muchos casos tampoco recibieron cariño, no saben qué es y por lo tanto repiten el patrón. Pero no significa que no lo puedan aprender. Y cuando las ponemos a jugar con las nenas no las podemos sacar, evidentemente son momentos que necesitan permitirse”, reflexionó la directora.
Solidaridad
“Mediante su obra de la madre Catalina nos inculcó el amor y la reparación, ése es nuestro carisma”, cuenta la hermana Flavia que vive en el Santa Magdalena. Para la religiosa, el contacto con las nenas en el hogar es la oportunidad de cruzar realidades duras y valorar así su propia historia. “Todo lo que para uno es básico o elemental cobra otro sentido cuando veo de dónde llegan las niñas. Cuando pienso en lo que recibo de ellas sé que todo lo que hagamos con amor es lo que vale”, dijo la hermana y recordó una anécdota para graficar el origen de las niñas: “Una vez una se metió a bañarse y no podía creer cómo funcionaba la ducha, que salga agua desde arriba. Cuando le puse champú y se vio la espuma en la cabeza salió corriendo, porque no entendía qué era y cómo se sacaba”.
Otras veces las encargadas del hogar deben explicarles para qué sirven los placares, un cepillo de dientes o que para comer deben permanecer sentadas alrededor de la mesa.
“Acá se les brinda la posibilidad de conocer que existe otra realidad”, reflexionó la hermana, pero no pudo terminar la idea porque fue interrumpida por una banda bulliciosa que recién llegaba de la escuela y con hambre. Eran: Dina, Julieta, Camila, Aldana, Ludmila, Margarita, Tsiana y Taiana, que con afecto saludaron a la hermana Flavia, y con el gesto no dejaron lugar a duda de que conforman un hogar, de que son una familia.
La misión
La madre Catalina es la fundadora de la congregación de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús en Córdoba. Posteriormente, se fue extendiendo a distintas provincias donde se realizaron diferentes obras como colegios, hogares, casas de ejercicio y centros de misión.
Este año ingresaron a Santa Magdalena niñas de Santa Rosa de Lima, Chalet, Barranquitas, Yapeyú y barrio Las Vegas, de Santo Tomé. El hogar subsiste con el aporte que realiza la sede central de la congregación de Córdoba.